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Quiteria Méndez Fernández
Domingo, 23 de julio de 2017
ESQUELETOS ENJOYADOS DE HACE 400 AÑOS

Joyas medievales

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Era el año 1578 cuando unos obreros en Roma, por casualidad (como muchos objetos arqueológicos a lo largo de la historia) descubrieron un complejo enorme de laberintos bajo toda la ciudad.

[Img #9386]Estos laberintos llevaban a lo que hoy se conoce como tumbas de los primeros mártires cristianos, aunque en realidad aun a día de hoy no podemos saber quién los puso allí ni porqué, así como la creación de los túneles.

 

Como primeros mártires cristianos (supuestamente)  que fueron asesinados y renunciaron a su fe, en la Edad Media fueron venerados y adornados de una manera increíble. Literalmente fueron llenados de joyas del máximo valor para la época. Son los llamados “Santos de las Catacumbas”. Así es más fácil encontrar información sobre ellos. Sus esqueletos totalmente enjoyados y decorados fueron considerados reliquias en sí mismos, y fueron distribuidos durante finales de la Edad Media y a principios de la Edad Moderna entre muchas ciudades europeas que los pedían a Roma insistentemente tras haber perdido sus reliquias durante los enfrentamientos de las reformas protestantes iniciadas en lo que hoy es Alemania, donde se encuentran la mayoría de ellos, además de Austria y Suiza.

 

Nada hay escrito sobre estos esqueletos, ni fechas de salida de Roma ni el motivo por el cual se enviaban a uno u otro monasterio del antiguo Imperio Alemán. Pero se supone que, como mártires que se consideraban, los monjes y monjas que los recibieron en sus monasterios se encargaron de dotarlos con joyas tipo barroco (aunque el arte barroco no había llegado aún, lo llamo así por estar tan recargados), algunos durante más de 5 años. Aun así, llamándolos mártires o santos, no lo eran según las reglas de la Iglesia y la canonización.

 

Las joyas de cada uno de esos esqueletos (unos 150 encontrados hasta ahora) tendrían un valor aproximado a día de hoy de miles de euros. Estamos hablando de que cada esqueleto era decorado con coronas de oro macizo y piedras preciosas engarzadas también en oro. Es raro no haber encontrado plata en ellos. Solo oro y piedras preciosas, rubíes, esmeraldas e incluso diamantes. Hay dos casos en los cuales los ojos han sido sustituidos por piedras de gran valor o nácar decorado. Esto nos hace pensar que la devoción de cada monasterio hacia cada mártir debía ser enorme, aparte de que, lo más obvio, es que fuesen expuestos en las Iglesias para que los fieles pudiesen verlos durante las misas.

 

Joyas medievales

 

Sin embargo, tuvo que ocurrir algo anormal en algún momento para dejar de venerarlos, ya que hacia  el siglo XIX o incluso antes, se convirtieron en recordatorios mórbidos de un pasado vergonzoso y muchos fueron despojados de sus honores y guardados en oscuros habitáculos o apartados sótanos de los conventos que aún quedaban en pie o enviados a Roma para ser ocultados. Y así fue como fueron encontrados.

 

Ese oscurantismo hacia estos objetos de culto ha hecho que sean poco estudiados. Lo que si se sabe es que lo más probable es que no fuesen para nada mártires, es lo más obvio. Eran esqueletos quizá de algún monje, párroco o incluso, como se ha divulgado, directamente esqueletos sacados de catacumbas, fosas comunes o cementerios, ya que fueron muchos enviados casi a la vez a gran cantidad de monasterios e Iglesias. Es prácticamente imposible que la Iglesia del Vaticano tuviera guardados mártires auténticos de hacía unos mil años, con la contradicción de que muchos nombres de esos esqueletos de “santos” que enviaban, coincidían con reliquias destruidas anteriormente, como por ejemplo San Valentín, uno de los más decorados.

 

El tema ha saltado a la palestra a día de hoy gracias al historiador de arte Paul Koudounaris, que “redescubrió” la macabra colección totalmente escondida por Iglesias de toda Europa, incluida la ciudad de Roma. Este, trabajando en otro libro, al ver estos increíbles esqueletos decorados, se dedicó durante años a fotografiarlos, sufriendo miles de problemas por el hermetismo con el que estaban guardados en los centros religiosos de turno. Parecerá increíble, pero todos, absolutamente todos estos “objetos” están apartados de la vista de todo el mundo, escondidos en sótanos, catacumbas, cuevas o almacenes.

 

Estos esqueletos protagonizan su nuevo libro, lleno de geniales ilustraciones de todos ellos, fotografías generales y de los detalles de sus adornos. Así trata de arrojar luz sobre algunos de ellos. Por ejemplo ha descubierto, como se verá en las fotos, que uno de ellos es de origen oriental, según la opinión de hasta 4 antropólogos diferentes.

 

 Estos restos humanos ven la luz por primera vez después de siglos de oscurantismo en el nuevo libro de  Paul Koudounaris: “Cuerpos celestiales: Tesoros Culto y Santos espectaculares desde las catacumbas”.

 

En realidad Koudounaris  estaba trabajando en otro libro mientras investigaba en osarios cuando descubrió la existencia de estos esqueletos y creyó que era su deber dar a conocer su fascinante historia.

 

Joyas medievales

 

Este pequeño artículo es más visual que para leer. Me gustaría que se apreciara la grandiosidad de la decoración, demostrando la riqueza de los monasterios e Iglesias de la época y la calidad del trabajo de los joyeros y orfebres del siglo XVI del norte de Europa.

 

Parecen totalmente joyas actuales, esos anillos, colgantes, algunos de los esqueletos eran usados también como relicarios profusamente adornados… un trabajo increíble y lleno de sombras que gracias al historiador Paul Koudonaris hoy son redescubiertos.

 

Aun escondidos, nunca fueron despojados de sus joyas, cosa extraña ya que el monasterio de turno podría haberlas usado para otra cosa, otro santo, venderlas o decorar otro lugar. Pero aún tenían que tenerles devoción o respeto, a pesar de enterrarlos  en túneles y sótanos.

 

Nunca sabremos los motivos de esta última decisión. Como he comentado, no hay documentación sobre estos esqueletos. Tal vez en un futuro próximo podamos saber más sobre ellos.

 

Nota: Aparte de en este y otros artículos o en el libro citado, en el Facebook de Paul Koudonaris encontrareis las geniales fotografías que tanto le ha costado recopilar. 

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