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Martha Leticia Martínez de León
Domingo, 16 de julio de 2017
Dios creó con la palabra

Las Cinco Palabras Sagradas

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Para que una palabra pueda ser formada necesita la unión de las letras y demarca la personalidad de los pueblos, el trazo, la delicadeza, la manera en la cual tienen de ver la vida.

 Cuando se habla de Dios y la creación se dice, “Dios creó con la palabra”  Adonay bereishit bara, así el termino bará, durante mucho tiempo ha sido entendido como palabra, pero, existe otro termino dentro de la Sagrada Escritura mencionada más de mil veces en el AT testamento,  Dabar, la cual tiene su origen etimológico en Dibber, donde este verbo indica el acto de hablar, así dabar yahvé, Yahvé háblanos muestra a Dios comunicarse con el ser humano, pero, en ese momento no sólo entrega la Palabra, sino la Escucha y el Silencio.

 

No puede existir Palabra sin Escuchar y sin Silencio. Otro verbo importante es Amar, el cual significa, decir, pero otorga  Palabra a la naturaleza, a través de ese verbo la tierra habla, el mar, el fuego, el aire y la voz Memra,  da el significado de palabra como hipóstasis de Dios, es decir, como una verdadera realidad, como lo es cada una de las personas divinas de la Trinidad.  Esta palabra divina se manifiesta a través de los ´ur´im, los sueños, tan presentes en la vida de los profetas, o esas ilusiones que se expanden en el  ser humano dormido o despierto y los cuales llegan de la nada, como una revelación, la cual se extravía porque el Hombre no ahonda en ellas. Otro ejemplo de sueño como palabra lo tienen las plantas alucinógenas, ellas hablan al ser humano a partir del verbo hebreo Amar, donde es la naturaleza quien toma la palabra para sugerir y aconsejar a la persona.

 

Para los pueblos antiguos la Palabra es fundamental, con ella Dios crea, con ella se da nombre a los animales, a la naturaleza y al ser humano, ella es el inicio del todo, por ello Jesús es el Logos, la Palabra, al comprender las enseñanzas de Jesús estas se convierten en un inicio para el creyente, es tan importante la Palabra que la sabiduría de los pueblos semitas dejaron de nombrarla Bará  para pronunciarla como Dabar, esto es,  Sabiduría,  por ello  Logos, se convierte en Sophia, para mostrar que la Palabra es Sabiduría, principalmente porque  en sí misma lleva una gran responsabilidad al pronunciarse, Crea pero Destruye, quien tiene la Palabra lleva en sí mismo el poder del Bien y del Mal, por esta razón, el pueblo hebreo dice  Escuchar es la Salvación, porque quien escucha restituye la dignidad, por ello, el verbo Comer significa para los pueblos antiguos no un acto físico sino alimentarse del otro al escucharlo, aquí se entiende la profundidad del Silencio de Dios.

 

Es completamente necesario guardar Silencio con cada uno de los cinco sentidos para poder salvar a la otra persona.  En el Catolicismo a los sacerdotes se les nombra curas recordando que al escuchar sanan el alma o la espiritualidad de la persona, para el pueblo judío el Shema es su fundamento, y para el pueblo musulmán la oración cinco veces al día recuerda la necesidad de guardar silencio y escuchar a Allah. Por esta razón la Torah, no es una norma o Ley, ese nomos, sino Dabar,  la enseñanza de la Sabiduría, es así como se le nombra.

 

Para que una palabra pueda ser formada necesita la unión de las letras y demarca la personalidad de los pueblos, el trazo, la delicadeza, la manera en la cual tienen de ver la vida. Tanto el pueblo hebreo como árabe escriben de derecha a izquierda, para nunca olvidar su origen, el lugar de donde vienen, se consagra siempre el pasado, se valora el hogar, la familia,  el génesis, el principio no sólo de uno  mismo sino de todo el pueblo, de manera semejante el Confucionismo valora el pasado, lo reflexiona, se le conoce como un acto de respeto y como un acto de dignidad a lo que viene se evita cometer los mismos errores.

 

Las letras tienen un significado, una historia. La mística islámica explica que la letra Alif o A tiene forma fálica porque ella es el comienzo, da origen a la vida al unirse con las letras femeninas. El alefato hebreo explica el Zohar es femenino, cada letra tiene su historia su sentido y explica porque Dios elige a la letra Bet  cuyo significado es ser la letra B, el número 2 o el concepto Casa, para ser la letra con la cual creará la creación, en compañía de la letra Alef es decir A, valor numérico 1 y concepto buey (mostrando lo inferior del ser humano), mil, maestro, enseñanza, pero la cual también otorga el nombre del primer hombre. Contigo  Bet, es con quien haré mi creación, porque eres hogar y casa, así el cuerpo del ser humano será mi casa y el mundo un Hogar para el ser humano. Dijo Dios a Bet al encontrarse con las letras antes de la creación del Mundo, está escrito en los libros sagrados del judaísmo místico.

 

El ser humano fue creado en base a características particulares de cada una de las letras hebreas, las cuales nos estructuran y dan definiciones esenciales. Las letras del alefato son veintidós y se expanden en todo lo que forma a la humanidad tanto física como internamente y también cada una de estas letras forma a la naturaleza y a los seres vivos, por eso las fuerzas de la naturaleza afectan tanto a los animales como a las personas,  por ello,  Hayya nos define como seres semejantes. La mística judía explica la unión de los veintidós cromosomas masculinos más los veintidós femeninos suma cuarenta y cuatro grupos de genes que forman la descendencia del ser humano en la Tierra. Este secreto se encierra en las letras  Dalet (d) Mem (m), donde su número es 44 y en donde su significado explica su profundidad al formar parte de la voz sangre y de Adam es decir humanidad.

 

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La letra Alef (A) está formada por la fuerza del agua superior que designa lo masculino y por la inferir que define lo femenino, en esta letra la unión de ambas aguas, lo dulce y lo salado designa el sexo, de ahí su forma, por ello Adam, designa humanidad. El libro del Génesis dice: Hombre y Mujer los creó, es decir, que toda el ser humano lleva en sí mismo la esencia masculina y femenina marcada en la letra Alef, porque estás fuerza tanto la inferior como la superior se necesitan. Esta sabiduría se encuentra en Sumeria, en Babilonia. Podemos leer en el Enuma Elish,  Poema Babilónico de la Creación, que Tiamat cuyo nombre significado se origina de la etimología Ti – Vida y Ama – Madre, es decir, Madre de Vida;  Tiamat es el agua salada y al unirse con Anu, el agua dulce crea. Por ello, Adam, la humanidad, tiene el poder y la sabiduría para nombrar, porque sabe que el nombre otorga personalidad y características particulares a cada ser a través de las letras que formarán su nombre, las letras hacen de su unión la palabra divina y la esencia con la cual cada ser se comunica con Dios porque sus letras definen las características divinas partículares que el ser humano lleva de Dios, incluso en esta sabiduría Adam nombró a Dios Havaiá.

 

El nombre de la persona define su misión, en su nombre contiene toda su energía, su sabiduría, y su principal misión siendo comprender su significado, un significado inherente en el corazón de los antepasados. Esto es semejante a lo que hacen los monjes del budismo  cuando dan nombre a los niños a través de la lectura de las estrellas, el cielo y la tierra o como hacían los indios americanos quienes daban el nombre a partir de los acontecimientos que surgieran en el instante del nacimiento.

 

El misticismo hebreo dice que después de dar el nombre a cada ser Adam decía Hu Shemó, es decir, ÉL es su nombre. Esto significa, somos lo que está escrito en nuestro nombre. Adam conocía esta sabiduría, en ello se encuentra la semejanza con Dios Semejante al Uno en lo Alto, Adam tenía la sabiduría de Dios sobre la esencia del nombre, sentía y percibía a través de Dios, por eso enseñó que el nombre es la conciencia de Dios, por ello, el nombre es lo único que permanece más allá de la muerte.

 

Retomando los textos antiguos leemos en hebreo antiguo Bereishit Raba, y en el siguiente versículo se nos dice que la compañera del Hombre fue llamada Ishá es decir Mujer, porque fue tomada de Ish Hombre, ambos nombres inician con Alef la letra A, regresamos a lo dicho en el principio, la Humanidad está formada por la esencia masculina y femenina, Hombre y Mujer los creó, ahí entra el sentido de la costilla símbolo de la igualdad, donde se encuentra el respiro de Dios, aquello que sostiene simbólicamente el centro del ser humano, es decir, el corazón sede del entendimiento, como lo enseña el Ying Yang del Taoísmo.

 

Como vimos anteriormente la letra Alef lleva en si misma el poder superior e inferior del agua, lo dulce y lo salado, lo femenino y lo masculino, contiene la fuerza del agua, elemento fundamental en las religiones, ejemplos son: el agua del Bautismo, la sanación del Río Ganges en la India, el bautizo en el río Jordán. El agua es símbolo de pureza, de limpieza de la nueva creación, por esta razón el diluvio acaba con la maldad del Hombre, este Diluvio el cual se encuentra en muchos relatos antiguos nos muestra que Dios o los dioses han renovado su creación para comenzar de nuevo, y al principio cuando todo era caos, Dios separa las aguas inferiores y superiores y en esta separación se nos enseña que las aguas superiores son la alegría de conocer a Dios y las inferiores la tristeza, la amargura  al separarse de Dios, la separación de las aguas, implica que el ser humano a través de encontrar en sí mismo, en su nombre lo que es y su misión encontrará la manera de retornar a Dios y esto es en la unión del hombre y la mujer. Por ello, el diluvio, esa agua del cielo que se une con el mar no es de destrucción sino es sanación para el ser humano, una nueva oportunidad, para expandir su casa, es decir su cuerpo, en su hogar, la Creación. Aquí se unen la letra Alef (A) con Bet (B),  por ello está escrito en la Tora.

 

El libro del Génesis o Bereishit, comienza Bereishit … en el principio y más adelante cuando Dios se revela al pueblo y entrega los Diez Mandamientos dice Anoji … yo soy. En estás dos grandes revelaciones se encuentran la letra Bet y Alef, donde Bet designa el hogar, la casa y Alef la unión de las dos fuerzas que deben de seguir las palabras de Dios para dignificar ese hogar. La voz Bereishit, tiene como letras finales las letras hebreas Iud, Tav y su raíz en la letra Rosh que significa cabeza, la creación se creó con esta letra, porque la Creación fue creada por Dios, y por ello lleva paralelamente la Brajá, la bendición, en su mismo nombre la Creación está bendecida y se entreteje en la Bondad reflejada en el patriarca Abraham, a quien Dios le ofrece la letra Hei o Cinco, reflejo del poder que puede escuchar el Silencio de Dios y traducirlo a través de  cinco actitudes interiores del ser humano  manifestadas en la Bondad, la Verdad, La Alianza, el Amor y la Misericordia.

 

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La letra Bet en unión con Alef muestran el camino de la unión del Hombre y la Mujer como hogar de Dios no sólo por la unión de las fuerzas sino porque el vientre de la Mujer se revela hogar de Dios, en el vientre de la mujer toma sentido la Bendición de Dios a Abraham Tu descendencia será más grande que las estrellas y la bendición a Agar, madre de Ismael padre de los pueblos árabes No temas tu Hijo será el padre de una gran nación, en el vientre de María a través de la Encarnación Vas a concebir en tu  seno y darás a luz, por ello, el Hinduismo consagra el Orgasmo como la unión del agua de la mujer con el agua del hombre las cuales al unirse reúnen las aguas primigenias y dan vida.

 

Bet y Alef nos revelan a Dios al divinizar la sexualidad,  la maternidad y nuestro nombre. A través de ellas comprendemos que todas las creencias son Uno, por ello, Dios es uno, nos expanden el valor de la vida y explican profundamente desde la poesía de la Creación y a través de Hei, este cinco,  símbolo de las cinco Palabras Sagradas escritas en nuestro cuerpo - los cinco dedos de la mano y de los pies, signos de lo que nos hace crear - caminar, y de nuestro interior, los cinco sentidos.

 

La letra Hei  enseña  a través de la Bondad, la Verdad, la Alianza, el Amor y la Misericordia, Cinco Palabras Sagradas fundamento de las cinco grandes religiones  el  por qué

Matar a un ser humano o ser vivo es asesinar a la Humanidad y la Creación entera.

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