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José Ramón Ponce
Domingo, 16 de julio de 2017
FUNDAMENTOS DE HIPNOSIS IX

Estado hipnótico

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El papel de la palabra en la dimensión hipnótica se evidencia a lo largo de todos sus estadios; incluso comienza desde el estado de vigilia.

Su efecto de disociación psíquica, por medio de recursos verbales dirigidos a tal fin, hace transitar el sistema psicocerebral de una etapa a otra.

 

En relajación, la palabra sugestiva, disociadora, cumple función de orientación, aunque la distensión muscular prolongada toma un papel determinante. En el hipnoide posibilita el tono monótono y homogéneo. Pero en hipnosis es donde la palabra toma un papel crucial y exclusivo.

 

Bajo hipnosis se reduce nitidez y amplitud de la consciencia. No desaparece, lo cual ocurre solo en niveles muy profundos, pero progresivamente se reduce. Con ello disminuye la capacidad de la memoria y el pensamiento, y la percepción queda estrechamente limitada a la recepción de la información sugestiva. Desaparecen imágenes no pertinentes a la inducción, y se produce una pasividad que se contrapone a toda intencionalidad.

 

En ese intervalo de tiempo la motivación queda relegada y se inhiben estados de sed, hambre, frío o calor, dolor físico, relacionados a necesidades vitales. Se reducen impulsos y aparece sensación de éxtasis y apacible satisfacción. Surge significativa pasividad, serenidad, y numerosos pacientes bajo ese estado testimonian su deseo de continuar por mayor período.

 

En afectados por traumas emocionales, si la imagen de los acontecimientos que los causaron entra dentro del foco de concentración mental, los refieren como “haber visto una película”. Se producen cambios cenestésicos en que la musculatura voluntaria no se percibe, se percibe adormecida o con presenta sensaciones peculiares. Se acelera la distensión de la musculatura estriada y lisa, iniciada en la relajación; paradójicamente puede surgir un estado cataléptico.

 

Una notable característica de la hipnosis profunda son las alucinaciones. Esta palabra proviene del latín, allucinatio, imágenes interpretadas como reales pero que son producto de la imaginación. Existen muchas formas de alucinación, entre ellas las hipnóticas, observadas desde tiempos remotos, y es reconocido desde el siglo XIX este efecto alucinógeno en niveles profundos de hipnosis, principalmente en personas de tendencias histéricas.

 

Otro de los fenómenos interesantes bajo hipnosis es la amnesia, tanto de lo ocurrido durante ese estado como lo relacionado con las sugerencias pos-hipnóticas. Pero eso no es tan mecánico como popularmente se cree, la psique siempre refracta la información recibida, y con más razón bajo hipnosis, donde se modifica el reflejo consciente. Por consiguiente, la amnesia puede producirse de forma espontánea, sugerida, o no producirse por mucho que se intente. No están esclarecidos todavía qué factores intervienen en este efecto, y no es fácil encontrarlos debido a la refracción interna a que son sometidas las sugerencias transmitidas.

 

Diversos intentos realizados por el autor y otros colegas arrojaban como resultado que la amnesia se producía en unos casos y en otros no, sin tener esto relación con la sensibilidad a la hipnosis. Uno de los casos es el siguiente:

 

Caso J: Arquitecto. De treinta años de edad. Sometido voluntaria e intencionalmente a la punción con agujas durante más de cinco minutos para observar su reacción al dolor bajo hipnosis. Posteriormente afirmaba no haber sentido dolor ni sensación alguna, lo que se evidenció en el film que se tomó y en observación directa de sus reacciones; tampoco sentía dolor al salir de la hipnosis.

 

Esta experiencia se llevó a cabo en circunstancias que no dejaban margen para mentir. No recordaba nada de la punción aplicada y solo se convenció cuando se le presentó el video grabado. Sin embargo se hicieron otras pruebas con el fin de crear amnesia y fue infructuoso.

 

El estado hipnótico extiende sus efectos al funcionamiento visceral en el individuo con mayor intensidad que los precedentes.

 

Desde los años 1911 y 1913, se conocen los efectos hipnóticos sobre las funciones internas, se reportaron estudios de laboratorio realizados por fisiólogos rusos, donde se modificaba peristaltismo intestinal, dilatación de vasos sanguíneos y acortamiento del intervalo menstrual por medio de la hipnosis; entre los primeros estudios al respecto.

 

Bajo hipnosis la reacción catártica adquiere características aún más singulares debido a la pronunciada modificación de la conciencia. Obsérvese el siguiente caso:

 

Caso G: Desempleado, de veinte años de edad, corpulencia atlética, sano, muy emotivo pero poco expresivo, hijo único, proveniente de un hogar disfuncional, con madre demente y padre dipsómano. Se realizaba este estudio para comprobar efectos anestésicos por medio de la hipnosis.

 

Alcanzada la hipnosis profunda se le dice que se harán traspasar agujas en los brazos; habida cuenta su voluntaria disposición. A renglón seguido se le dice que se aplicará éter para limpiar la zona de punción, aunque en realidad se le aplicó alcohol.

 

En ese momento no era conocida aún una severa situación traumática ocurrida en su infancia, en que un acto quirúrgico le había provocado fobia al éter. Al sugerírsele que se aplicaba esta sustancia su mente interpretó como tal la sensación recibida. Esto trajo como consecuencia severa alteración emocional, se manifestó un cambio en su ritmo respiratorio, se levantaba desmesuradamente toda el área pectoral y a un ritmo acelerado, incluso sin salir del estado hipnótico. Realmente esto conmocionó a los presentes; se decidió suspender la experiencia en ese momento, interviniendo los médicos, y después estudiándose el hecho por mí y demás psicólogos presentes.

 

Su cerebro, sin salir de la hipnosis, conectó el mensaje recibido del éter respondiendo emocionalmente, pero no dentro del marco de la conciencia. De ser así se hubiera levantado de la camilla atemorizado y expresando terror, pero por el contrario permanecía con los ojos cerrados y en notoria inmovilidad corporal. En este caso la emoción se “desvió” por la salida que le era permitida, la respiración, y la fobia era solamente hacia el éter, puesto que tenía alcohol en su hogar, lo utilizaba para momentos posteriores a la embriaguez del padre y para el aseo de la madre enferma.

 

Otro ejemplo es el hecho experimentado por un colega del autor de este artículo En una ocasión tenía que acudir inexorablemente a una reunión de trabajo la cual sería dirigida por un antiguo jefe con el cual mantenía vehemente antagonismo. Sabía de una conspiración para agredirlo, pero no sabía cómo se orquestaría la acción, lo que le inquietaba e irritaba. Otro especialista con quien éste trabajaba le propuso someterlo a sugestión hipnótica con el fin de adoptar una actitud serena y lúcida en su participación y respuestas.

 

Así se realizó, acudiendo éste a la reunión con completo autocontrol, haciendo fracasar lo que se le tenía preparado. Sin embargo, al salir del lugar esa persona tenía intensamente enrojecidas y calientes las orejas, lo que también demuestra como la emoción se “desvió” por una salida inusual. No lo podía hacer por vías muscular ni psíquica y lo hizo por vía vascular.

 

También en las reacciones catárticas provocadas por la hipnosis, cuando la tensión y ansiedad son intensas, se produce singular sensación de caer al vacío. Este efecto conmociona hasta el punto de provocar la activación, e incluso temor, del individuo. Sin embargo en la medida en que se continúan las sesiones, y se le explica que no tiene de qué asustarse, estas sensaciones desaparecen.

 

Por otra parte, los efectos del estado hipnótico generalmente no son inmediatos ni nítidos, aunque sea el propósito. Por el contrario, debido al efecto refractario ejercido por las condiciones internas, son diluidos entre otras manifestaciones psíquicas y físicas, dilatados en el tiempo, e incluso apenas perceptibles en ocasiones.

 

Con referencia a la clasificación de los diferentes niveles de hipnosis, se observa una primera fase, la cual puede ser llamada ligera, donde aumenta la sensación de serenidad y bienestar, pueden producirse placenteras sensaciones de balanceo, hundimiento o levitación. Estos estados no transcurren estables sino oscilantes, por momentos mantiene el hipnotizado cierta conciencia de lo que sucede y en otras cae en un letargo como si se durmiera.

 

La palabra durante esa fase se escucha de manera alterna, y por momentos queda como si todo quedara en blanco; por ejemplo, una frase escuchada a menudo de los pacientes que lo han experimentado es: “como si me fuera”. Además se anulan sonidos, mitigan los dolores, y se pierde la noción del tiempo.

 

En un segundo nivel de profundidad se incrementan los anteriores efectos y pueden aparecer alucinaciones, catalepsia, anestesia y amnesia. Puede sentir que puede moverse pero siente que algo se lo impide (realmente ya no puede moverse fácilmente).

 

La última fase, sonambúlica, es alcanzable solo por algunas personas. En esta se reduce significativamente el contacto con el entorno, la expresión corporal es como si estuviera momificado y con inmovilidad notoria. Es de destacar que algunos investigadores del tema aseguran que este estado profundo no tiene utilidad terapéutica alguna, sin embargo otros la consideran muy útil en tanto permite una profunda inhibición del sistema nervioso.

 

Por mi parte, considero que solo tiene utilidad solo para lograr una sedación emocional más intensa, lo cual es apoyado por reportes de algunos hipnólogos alemanes, entre ellos D. Muller-Hegeman y W. Konig, dentro de lo que han llamado Hipnosis de Reposo.

 

La inducción del estado hipnótico, con fines exclusivos de reposo, sirve además para favorecer la disposición a estos estados al asociarlos con sensaciones placenteras. Escépticos y timoratos se convencen de la profunda sensación de placer que trae la hipnosis; difícilmente alcanzable para el ser humano en condiciones cotidianas.

 

La inducción hipnótica, aun cuando no se alcance un nivel profundo, o ninguno, sirve como efecto Placebo en algunos casos. Obsérvese el siguiente caso atendido por el autor:

 

Caso CH: Paciente femenino de 60 años de edad, afectada de severa ansiedad, personalidad pre-mórbida de tendencia histérica (hoy llamada Histriónica), que se origina y manifiesta crecientemente durante su infancia. Su trastorno respondía a Ganancia secundaria, la cual al ser insuficiente, devenía en ansiedad generalizada, ataque de pánico y eventuales estados depresivos, por períodos a lo largo de su vida. Su ganancia secundaria era dirigida a obligar al esposo y toda la familia a girar patéticamente a su alrededor. Su cuadro sintomático era además concomitante con lábil presión arterial, disnea, y tremor muscular.

 

La historia de la enfermedad se extendía a más de cuarenta años atrás sin haber sido sometida a un correcto tratamiento psicoterapéutico, lo que determinó la cronicidad de su trastorno.

 

Dadas las características histriónicas de la paciente se tornó muy difícil de alcanzar hipnosis, llegándose tan solo a efímeros y ligeros estados hipnoides. Pero a pesar de todo se obtuvo como resultado disminución de la ansiedad, eliminación de estados de pánico durante el período de aplicación, mayor satisfacción, bienestar y estado anímico, se redujeron las visitas a sala de emergencia, y disminuyó hipersensibilidad afectiva. Los efectos, aunque no profundos, funcionaron como efecto Placebo.

 

El tratamiento duró un año, siendo complementada con psicoterapia. Aunque el grado de cronicidad de su estado no podía hacer esperar mejores resultados, se observó utilidad de esta inducción a pesar de las condiciones existentes. Su mejoría duró al menos dos años, según la última información obtenida sobre el caso.

 

Los efectos inmediatos del estado hipnótico, como serenidad, supresión de la fatiga, bienestar general, y otros, no son estables, solo se mantienen por determinado intervalo de tiempo. No obstante, en la medida que esta práctica se realice con una frecuencia diaria, se produce un condicionamiento que facilita efecto consistente sobre la mente y el organismo.

 

De este modo también se producen efectos mediatos, y al parecer estables. La práctica clínica pone de manifiesto que pacientes con trastornos psíquicos o psicosomáticos empiezan a sentir, al cabo de semanas o meses, que reaccionan de manera diferente ante lo que antes les causaba ira, temor, angustia o preocupación. Los efectos mediatos del estado hipnótico no se diluyen tan fácilmente como se pensaba, sino que mientras se mantenga su práctica diaria se produce su habituación, y por consiguiente su permanencia.

 

En casos atendidos por síntomas físicos relacionados a la somatización del estrés emocional, como hipertensión arterial primaria y cefalea migrañosa, se ha podido observar este hecho no incluido inicialmente en las hipótesis de investigación. El aumento de peso, el cambio en el estado anímico, el vigor requerido para llevar a cabo la actividad laboral, la reducción del dolor, la desaparición de los síntomas, y otros efectos, se han mantenido por mayor tiempo del esperado en los pacientes mencionados. Principalmente cuando llevaban a cabo su tratamiento con confianza, constancia y disciplina.

 

Especialmente en pacientes de cáncer y VIH/SIDA las aplicaciones de hipnosis se han llevado a cabo con advertencia de su insoslayable realización diaria, ya sea directamente por el terapeuta o de manera autónoma en el hogar. De no ser así los síntomas regresan.

 

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