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José Manuel López García
Domingo, 9 de julio de 2017
punto de arranque de la moderna filosofía estética

Edmund Burke

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En la Estética inglesa de la época se puede considerar que Burke está en la corriente de los analíticos frente a la de los intuicionistas en la que figuran Shaftesbury y Francis Hutcheson.

Nació en Irlanda  en 1729 y falleció en Inglaterra en 1797. Fue filósofo, político y escritor. Se le puede considerar el padre del liberalismo conservador británico del siglo XVIII.

 

Curiosamente rechazó la Revolución francesa. En lo relativo a su formación cabe destacar que estudió seriamente a los autores griegos y latinos. Cursó leyes y no abandonó sus estudios literarios. También se interesó por el periodismo.

 

Adquirió una gran formación y cultivó la filosofía, la ética, la estética y la política. En 1756 escribió Indagación filosófica  sobre el origen de nuestras ideas acerca de lo sublime y de lo bello. 

 

En 1790 se publicaron sus Reflexiones sobre la Revolución francesa. Pensaba que los principios legales surgidos con el estallido revolucionario no protegían suficientemente  los derechos individuales y tampoco eran concretos y precisos. Estaba convencido de que eran demasiado teóricos y abstractos. Thomas Paine reaccionó en contra de este planteamiento de Burke y afirmó la validez y justificación de una revolución democrática.

 

En su libro De lo sublime y de lo bello se observa el gran análisis empírico de los términos estéticos fundamentales, algo que es esencial. Es un antecedente de la estética kantiana.

 

Desde la perspectiva del sujeto que percibe las propiedades o cualidades bellas  se nota, especialmente, la influencia en Burke de las lecturas del Tratado de las pasiones de Descartes y del Ensayo sobre el entendimiento humano de Locke.

 

En la Estética inglesa de la época se puede considerar que Burke está en la corriente de los analíticos frente a la de los intuicionistas en la que figuran Shaftesbury y Francis Hutcheson.

 

Como afirma Menene Gras Balaguer «Kant, al igual que Burke, identifica lo sublime con lo grande, y lo bello con lo pequeño y los restantes atributos que éste concedía a ambos términos». Ciertamente, también se puede pensar que la noche es identificable con lo sublime y el día con lo bello. Y lo sublime del amor es que tiene un fin irremediablemente trágico con la inexorable muerte o, al menos, es una de las interpretaciones estéticas posibles.

 

Kant sintió un gran aprecio por la estética de Burke. Aunque dice que el análisis de los juicios estéticos desde la perspectiva fisiológica y empírica no es suficiente. Echa de menos en el filósofo anglosajón  que no haya elaborado una exposición trascendental del juicio estético.

 

En relación con el gusto estético escribe Burke lo siguiente: «El término gusto, como todos los términos figurativos, no es totalmente exacto; lo que entendemos  por él dista mucho de una idea simple y determinada en las mentes de muchos hombres, y, por consiguiente, es propenso a la incertidumbre y a la confusión».

 

En De lo sublime y de lo bello Burke apunta maneras de gran filósofo por la gran capacidad analítica y argumentativa que demuestra en sus páginas. Si a esto se añaden su brillantez y talento para conectar la filosofía y la psicología de su tiempo, en el análisis de lo sublime y de lo bello, se entiende perfectamente que sea un referente en la filosofía del arte.  Y las numerosas reflexiones expresadas en esta obra son valiosas porque facilitan el entendimiento real y efectivo de lo que es la experiencia estética y los múltiples sentidos de la misma.

 

La lectura de la producción escrita de Burke es muy provechosa, ya que escribe de modo magistral y muy bello. Y también es conveniente poner de manifiesto que sus planteamientos son ingeniosos y profundos a la vez. Su estilo filosófico es parecido en la expresión al de Hume desde un punto de vista retórico.

Por ejemplo, hablando de lo sublime escribe Burke que «Todo lo que resulta adecuado para excitar las ideas de dolor y peligro, es decir, todo lo que es de algún modo terrible, o actúa de manera análoga al terror, es una fuente de lo sublime; esto es, produce la emoción más fuerte que la mente es capaz de sentir». En definitiva, sus consideraciones estéticas son el punto de arranque de la moderna filosofía estética.


 

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