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Martha Leticia Martínez de León
Domingo, 25 de junio de 2017
El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto

El tiempo en los Libros Sagrados

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El tiempo desde los Libros Sagrados conduce a unir la humanidad con la espiritualidad, enseña a valorar la oportunidad de reiniciar una nueva vida cada día.

Charles Chaplin comentó,  El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto, esta bella frase la utilizo para hablar del tiempo sagrado, el tiempo de los Libros Sagrados, complicado de entender y el cual al confundirse con el tiempo histórico y cronológico lleva a mal comprender el mensaje de enseñanza implícito el cual no tiene una relación cronológica sino que se vuelve historia al afectar la vida, el instante de quien vive una experiencia espiritual. Por ejemplo, cuando se habla de los años de los Patriarcas, Noé vivió 120 años, Matusalén 900,  de la resurrección de Cristo, o del final de los tiempos, por señalar algunas, pero esto no pertenece a un tiempo cronológico llamado por los griegos Chronos, sino pertenece al tiempo teológico, al tiempo bíblico el cual tiene su fundamento en la mística de antiguas civilizaciones y religiones, no como un plagio sino porque las culturas  toman y adaptan a sus necesidades rasgos, características, elementos simbólicos entre otras cosas para fortalecer su propia cultura y sociedad, por otra parte, es necesario comprender, que el lenguaje y el idioma tienen un punto fundamental, el arameo, el hebreo y el griego tienen significados diversos a lo que Occidente comprende, existen palabras, conceptos intraducibles y entre estos se encuentra el tiempo, un concepto que lejano a lo que se entiende en la actualidad no tiene un fundamento antiguo, principalmente porque el tiempo en la antigüedad no era considerado como lo es hoy. Antiguamente se media por etapas y ciclos, además de que la hora que determinaba estos ciclos tiene un sentido numerológico simbólico, como lo son la hora tercia, sexta y nona, la cual termina las tres etapas del día, mañana, tarde y noche, tomando en cuenta que el tres es un número de la divinidad al unir la unidad con la dualidad 2+1= 3; el nueve el cual simboliza tres veces lo divino y el seis numero de la  imperfección, así, dependiendo del momento en el cual se describa este tiempo toma un significado profundo, por ello vemos muchas enseñanzas en una sola frase, por ejemplo, la edad de los Patriarcas, principalmente en hebreo y arameo no existe el concepto mucho, demasiado, así  la cantidad de años significa que vivieron más de lo previsto para esa época, por otra parte, la suma de los número señala la consideración divina en la cual se encontraba cada personaje bíblico, Noé 120 años, 1+2+0= 3, es decir, un hombre de Dios, Matusalén 900 9+0+0= 9, tres veces divino, o la hora en la cual muere Jesucristo según lo narrado por Mateo en su evangelio (27,45) Y desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena, es decir, desde la imperfección del tiempo de la humanidad hasta llegar al tiempo de Dios marcado por el nueve, todo este lenguaje tiene su significado desde lo sagrado, bíblico y teológico, y desde ahí se debe interpretar,  de otra manera no se entenderá el mensaje. Al decir, al tercer día resucito, no implica tres días del reloj sino el tiempo de Dios marcado por el tres, por esta razón, cuando se dice que encontraron la osamenta de Jesucristo para dañar el  Cristianismo, sólo se  denota ignorancia, ya que sí, quizá en algún momento encuentren su osamenta y eso no daña el Cristianismo, porque la resurrección de Cristo no es física, es teológica, es decir, tiene un sentido de enseñanza ética y por lo tanto social.

 

Este tiempo marcado por la Hierofanía demuestra como lo sagrado acontece en un lugar y tiempo determinados, es a través de ésta donde cobran sentido los mitos, leyendas y Libros Sagrados, es decir, en el tiempo donde cada persona se encuentra con su espiritualidad, el cual no tiene un tiempo determinado. La Epifanía, la segunda venida de Dios, no implica una manifestación monumental, denota el instante en el cual la persona conoce a Dios y comienza una nueva historia, porque quien tiene un encuentro con Dios no vuelve a ser el mismo, aquí toma sentido la Resurrección,  ese momento preciso en el cual el ser humano se encuentra con Dios, provocando que aquello que se era muera para renacer, toda esta enseñanza es marcada por el vocabulario, el cual se analizara más adelante.

 

Este tiempo sagrado también delimita al cuerpo como una estancia sagrada, alejándola de Templos y lugares construidos, porque el tiempo que se dedica a construir un edificio es el tiempo analógico necesario para reconstruirse a sí mismo cada día, por ello, la religión se divide en dos partes: lo religioso relacionado con el tiempo cronológico a partir de lo desarrollado culturalmente, y lo espiritual relacionado con el instante preciso del ser humano con Dios en su momento de vida, pero esta bella concepción se ha ido desvirtuando a partir del hecho de como cierto ismos han entendido el tiempo, provocando con ello una interpretación de lo sagrado desde cada ideología alejándolo de su verdadera esencia, por ejemplo, para el idealismo alemán, el tiempo se convirtió en algo corporal y concreto, es decir, todo es experiencia, alejándolo del sentido antiguo, el cual desde la significación del  nombre de Dios “Soy el que soy” ya está determinando una separación del tiempo cronológico. Dios es el que es en el momento preciso donde el ser humano lo encuentra, en ello cobran sentido las palabras de Jesús al decir Yo soy el camino, Yo soy la vida. Jesús se hace hombre y nos hace dioses a partir de esta comprensión del tiempo el cual une el encuentro del Hombre con Dios y de Dios con la humanidad, en ese momento lo divino se vuelve humano y viceversa, por ello, habla del ser humano y lo nombra dioses, por eso él existió antes de Abraham, y antes de todos los tiempos, porque antes de que el ser humano encontrará a Dios él ya lo había encontrado. La eternidad de la cual nos habla Jesús se relaciona con la existencia no con la vida, porque como dice el Talmud Vida hay cuantos días podamos ver en nuestra existencia.

 

En el libro del Génesis el tiempo se determina por los días, pero cada uno tiene un significado. Dios crea el mundo en seis días y descansa el séptimo, regresamos a la numerología, el ser humano tiene seis días para crearse, seis días donde mostrará su imperfección para crecer, de esta manera al llegar el séptimo, el día sagrado marcado por el número siete, podrá darse cuenta que ya no es lo que era, que ha mejorado, esto se repetirá a lo largo de su vida, el ser humano tiene cada día para crecer y llegar a Dios.

 

Otro punto fundamental por el cual los libros Sagrados no hablan de tiempo cronológico es porque este hace al ser humano individuo, lo individualiza, en cambio, el tiempo de Dios siempre abarca a la humanidad, el encuentro del otro y con Dios a partir de uno mismo. Por ello, existen días y años sagrados, aquí tiene sentido la unión del tiempo cronológico con el tiempo divino. Otro significado del día sagrado  se relaciona con el diezmo que Dios pide al ser humano, el cual no tiene sólo un punto de donación material, sino porque de siete días a la semana, el diezmo corresponde a un día, por ello, cada siete años se debe de dar descanso a la tierra, porque el séptimo año es el diezmo que se le debe de otorgar a la tierra, siendo este su día de descanso y consagrado a Dios marcado por el número siete.

 

El tiempo en los Libros Sagrados

 

Otro punto donde se marca el tiempo es cuando se nombra a Jesús Alfa y Omega, este principio y fin determina no sólo que todo principio tiene un fin, sino que este fin tendrá su propio principio y así sucesivamente, acto que se muestra en la Encarnación, la cual se manifiesta en cada nacimiento, el principio que surge en el vientre tendrá su fin en la muerte de aquella de quien nace y así sucesivamente, de ahí el sentido de eternidad y a partir de este significado encuentra su sentido escatológico en la Salvación a través de Escuchar al otro.  La mística judía dice Escuchar salva, por ello Jesús es Logos, la palabra, porque escuchar la palabra salva y el tiempo de Dios llega a través de ese Silencio por parte del que escucha, es decir, Yo escucho mientras Tú hablas pero en medio de ello está el Silencio, ese Silencio de Dios que no juzga ni criticar sino acepta y ama.

 

Ahora es importante comprender que significa Día y Hora para los pueblos antiguos:

 

  • Día -  denota el trascurso del sol hasta la noche, siendo esta la que marca la jornada de trabajo, por ello la importancia del fuego.
  • Hora – determina un espacio preciso dentro de la puesta del sol o de la luna

 

Otros vocablos fundamentales para entender el tiempo en los Libros Sagrados es comprender los elementos de la narración y la palabra hebrea o aramea que se utiliza, por ejemplo, si se habla de:

 

  • ´Et (hebreo) o kairós (Griego) – se habla de un tiempo de Dios y de su acción en la vida del ser humano.
  • Átta (hebreo) – significa ahora y determina un tiempo justo, determinado
  • ´ólam (Hebreo) o aión (Griego) – determinan eternidad en un significado abstracto y lejano de lo que entiende el tiempo cronológico, es decir, un tiempo humano que trasciende hacia lo espiritual. Así cuando se lee ´ólam, dependiendo el contexto se podría traducir como Desde un tiempo lejano o hacia un tiempo lejano.
  • Zémán – tiempo de una cosa, el tiempo oportuno para realizar una acción.
  • ´álam – tiempo amplio pero indefinido, cercano a lo que demarca la edad.
  • Thór – el tiempo de cada cosa a partir de una serie muy numerosa, como un turno.
  • Yamin – demarca días
  • Hóra – tiempo de Dios

 

Así,  al decir le´ólam wa´ed, o más allá de los tiempos, significa, aquello que se ofrece y lo cual quedará en el otro. Por esta razón, el día del Señor encuentra sentido en la apocalíptica, es decir, el día del Señor es el momento en el cual la revelación, (significado de Apocalipsis) se manifiesta en el interior del ser humano y el momento donde la humanidad busca a Dios  para comprender que el tiempo en Dios tiene vida y muerte para expandir la existencia y poder ser como Dios, es decir, Ser el que es.

 

El tiempo en los Libros Sagrados tomado como cronológico tiene como fundamento enseñar al ser humano a inspeccionar en sí mismo para mejorar, para resaltar lo divino que existe en él,  a diferencia de filosofías y doctrinas que enseñan que el tiempo del ser humano debe de olvidar su materia, el tiempo bíblico fundamenta la necesidad de enlazar este  ét en el tiempo cronológico Chronos, para así vivir el ´ólam,  la eternidad que une al ser humano con su espiritualidad. Es a partir de este entendimiento que se comprende la Trinidad y los tiempos marcados por cada persona, así al nombrar al Padre, al Hijo o al Espíritu Santo se demarca un tiempo y enseñanza precisa:

 

  • Nombrar el Padre, es hablar del tiempo de la creación, el tiempo de la fe y de la Palabra.
  • Nombrar al Hijo, es nombrar el tiempo de la Redención, de la unión del hombre con la mujer, de la comprensión, de la Escucha.
  • Nombrar al Espíritu Santo es resaltar el tiempo de la Santificación, de la Caridad y del Silencio.

 

El tiempo desde los Libros Sagrados conduce a unir la humanidad con la espiritualidad, enseña a valorar la oportunidad de reiniciar una nueva vida cada día, el tiempo sagrado consagrada al tiempo cronológico, ese tiempo que no lleva a la muerte sino a Ser parte del todo, el tiempo sagrado es una enseñanza ética la  conduce a encontrar a Dios en el interior cada día para Crear un mundo que Escuche al otro y así crear un mundo basado en los cinco preceptos básicos: Bondad, Verdad, Alianza, Amor y Misericordia.

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