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Antonio José Gil Padilla
Domingo, 11 de junio de 2017
sobradas razones

Razones para una moción de censura

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El grupo parlamentario de Unidos Podemos ha  presentado formalmente en el Congreso, a través de su Presidencia, una moción de censura al actual Gobierno de la Nación.

A raíz de esta iniciativa se ha abierto la caja de los truenos: partidos políticos y medios de comunicación se han puesto en marcha para atacar de la manera más despiadada al grupo proponente. Sin análisis, sin reflexión, sin razones, sin razón se han apresurado para negar su apoyo, lanzándose a tumba abierta para desplegar sus armas más miserables, tal vez no tengan otras, para desacreditar a Podemos. Van a por ellos, para variar. Aparecen los clásicos fantasmas. Aparece Venezuela, aparece Monedero y hacienda, aparece Echenique y la Seguridad Social, aparece Errejón y la Universidad de Málaga. Agentes de la más rancia política, la del PP, llegan a decir que ésta es la moción de Maduro (el de Venezuela). Algunos lúcidos periodistas intentan desacreditar a su líder llamándole Pablo Manuel, como si esto fuera un insulto. Pobres críticas, pero es que no dan para más. Esta es la “España camisa blanca de mi esperanza”, con el permiso de Blas de Otero y Víctor Manuel. “Esa España inferior que ora y bosteza”, como dijo Machado.

 

Una moción de censura en estos momentos es la acción política más brillante, más adecuada y más acorde con los sentimientos de los sectores sociales más activos e intelectualmente más avanzados.

 

A casi nadie se le escapa que hay sobradas razones. Diría que no hacerlo sería, como hacen los demás, esconderse tras las bancadas del Congreso y seguir comiendo la sopa boba, aunque en un comedor de cinco tenedores. ¿Es que no es esto lo que están haciendo la mayoría de sus señorías? Mantener el apoyo a este Gobierno es el acto más impúdico, más inmoral y más irracional que se puede llevar a cabo en estos momentos.

 

El caso es que todo aquel político que es consultado (que no sea del PP) y esos periodistas de “izquierdas” que participan en esas tediosas tertulias, con voces más tenues que las de los exaltados servidores del PP,  todos ellos están de acuerdo con que hay que echar a estos que mal gobiernan. Todos están de acuerdo con que la corrupción se ha adueñado de la política.  Comparten que  nos encontramos en un lodazal que es necesario baldear. Pero claro, es que es Podemos el de la iniciativa, con lo cual, recurriendo a la ya endémica práctica de “todos contra Podemos” se han potenciado los ataques, aunque con la pobreza intelectual que caracteriza a unos y a otros: a los instrumentalizados tertulianos y a los políticos de aluvión, convertidos ambos grupos en barrera de seguridad de la oligarquía. La propuesta, y su puesta en práctica, les han pillado con el culo al aire. Esta audaz acción política deja una nítida línea entre la oposición y el resto. De esta manera, ante la negativa para apoyar la moción, Podemos aparece como única oposición. Ciudadanos en su papel: acólitos del PP, para eso ha sido fundado. El PSOE, con sus problemas, alineado con el PP, dejando claro, si es que había alguna duda, que sus políticas siempre han ido en la misma dirección: en defensa de los ricos, manejando y engañando a buena parte de los ciudadanos. La representación nacionalista  en el Congreso a lo suyo: chupando de la teta de los Presupuestos Generales del Estado. Un mercadeo, un trueque descarado: cambio de votos por millones de euros.

 

La sociedad, se manifieste o permanezca indiferente, necesita la depuración de una situación política como la que sufrimos. El desconcierto, la vergüenza de sentirte español frente al resto del mundo se han adueñado de amplios sectores. La marca España por los suelos. Ahora son las fuerzas del cambio las que reivindicamos el patriotismo.  ¿Quién nos lo iba a decir?

 

La moción de censura no saldrá adelante, ya lo sabemos, pero veremos cuáles son las posiciones de cada una de las formaciones políticas, aunque, como decimos, ya se han pronunciado sin la más elemental reflexión. ¿Cómo será su intervención en la tribuna? La verdad es que despierta mi curiosidad, porque tendrán que hacer “encaje de bolillos” para negarse al cambio y, a su vez, hacer la crítica al gobierno del PP. Aunque, hay que decir que en este país se ha perdido la decencia en política. Hechos como comprar votos para aprobar los presupuestos de manera tan descarada nos van insensibilizando. Por el lado negativo, si esta moción no remueve un poco lo cimientos de la sociedad estamos condenados a consolidarnos como tierra sin ley, al más puro estilo mafioso. Sicilia se quedaría pequeña, ya lo es en superficie, pero también lo sería en actividad delictiva.

 

En un sentido positivo, yo espero y deseo que algo cambie en el ámbito político y en el social, es decir, que los ciudadanos reaccionen y distingan de una vez a los que están a su favor y a los que están en su contra. Aunque, tal vez, un servidor esté invadido por un exceso de ingenuidad, en la que todos y todas, alguna vez, caemos. 

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