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Quiteria Méndez Fernández
Lunes, 29 de mayo de 2017
EL MARAVILLOSO AJUAR FUNERARIO ARGÁRICO ESPAÑOL

La Almoloya de Pliego

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El lugar del que les hablo es “La Almoloya de Pliego”, una pequeña pedanía, hoy despoblada, a las afueras de esta ciudad Murciana.

La Almoloya de Pliego

 

Hoy vengo a contarles uno de los descubrimientos más grandes de lo que va de siglo, hecho en tierras hispanas, más concretamente en el levante español. Un maravilloso, o mejor dicho, maravillosos ajuares funerarios de la época argárica de los que la propia NATIONAL GEOGRAPHIC se ha hecho eco.

 

El lugar del que les hablo es “La Almoloya de Pliego”, una pequeña pedanía, hoy despoblada, a las afueras de esta ciudad Murciana. Es de resaltar que la cultura del Argar estuvo presente en el levante español (Murcia y Almería principalmente, de donde se extienden hasta las comarcas limítrofes, como el este de Granada, algunas zonas de Jaen, Ciudad Real y Alicante). En tiempo, estamos hablando de plena Edad de bronce, entre el III y II milenio a.C. y esta cultura, descubierta hace poco más de 150 años, se ha demostrado como una de las  sociedades más relevantes de su época y de las mejores estudiadas, dado el clima Mediterraneo y la profundidad a la que se han encontrado restos.

 

La Almoloya de PliegoEn realidad, esta cultura fue descubierta a finales del siglo XIX por los hermanos Siret, Luis y Henri, que llegaron a España muy jóvenes (Luis con tan solo 21 años) y no volvieron a marcharse más que una vez, debido a la Guerra. Vinieron precisamente como ingenieros de minas de la Sierra Almagrera.  La pasión de Luis por la historia y la arqueología, así como su erudición (condiciones que compartía con su hermano) los hicieron mudarse al municipio de Cuevas de Almanzora y desde allí, desenterrar el pasado del sur peninsular.

 

Entre otras muchas excavaciones (más de un millar) le dieron más importancia a “La Almogoya de Pliego”. ¿Por qué?  Ahora lo veremos.

 

Excavando con gran intuición se dieron cuenta de que existía un tipo de cultura desconocida, caracterizada por crear sus poblados en lugares altos, de difícil acceso o fortificados. Descubrieron que los cadáveres, en su mayoría eran inhumados dentro de grandes recipientes llamados pitoi, donde generalmente se encontraba una persona con su correspondiente ajuar, o no, si no lo tenía, pero a veces se han encontrado dos y tres cuerpos dentro de esas “tinajas”. Solían asentarse en lugares con minas de estaño u otros materiales, eran belicosos, pues se han encontrado multitud de armas. Sus pueblos están construidos de forma rectangular o trapezoidal, con casas y edificios hechos de piedra, tapial o adobe. Encontramos varias tipologías de recintos: casas domesticas (donde se inhumaban los cadáveres), comercios, talleres, almacenes, a veces estructuras defensivas como murallas y torres, aun sin necesitarla, pues ya he comentado que elegían lugares de difícil acceso para vivir.

 

La Almoloya de PliegoDurante toda su vida, los hermanos estuvieron excavando, llevando consigo multitud de cuadernos de campo que hoy día pueden consultarse en el Museo Arqueológico Nacional, dentro de la “Colección Siret”. Hay muchísima información que aun a día de hoy no ha podido ser rebatida, así como dibujos de lugares, enterramientos, ofrendas…  Ellos se dieron cuenta de que había varios tipos de enterramiento: los enterramientos “reales” por la grandeza de su ajuar, los enterramientos de menor rango, donde solían llevar telas, productos de hueso o algún arma que hubiese pertenecido al finado. Llegaron a la conclusión de que tuvo que haber una casta de sirvientes ya que había enterramientos, más a las afueras, donde no había nada junto al fallecido (descartado el expolio).  También concluyeron que era una sociedad donde el hombre predominaba sobre la mujer, también fijándose en el tipo de ajuar de uno y otras. Ellas, con joyas, flores, y pequeños adornos o cosas queridas que les pertenecieron a ellas o a otras personas, en vida. En el caso de los hombres, sobre todo en la clase más alta, el ajuar era mucho más rico por norma general: alabardas, puñales y espadas largas de bastante buena fábrica.

 

Vámonos a Pliego, al yacimiento “La Almogoya”.

 

Comenzó a excavarse por parte de la Universidad de Barcelona,  a partir de los escritos de los hermanos Siret en 2012 y se dejó en 2014 (aunque aún a veces hay campañas).  Según informa la UAB, la excavación, llevada a cabo por los investigadores del Departamento de Prehistoria Vicente Lull, Cristina Huete, Rafael Micó y Roberto Risch , ha permitido poner de manifiesto la singular riqueza arqueológica de La Almoloya, que fue cuna de la sociedad de «El Argar» que habitó el sureste de la península Ibérica durante la Edad del Bronce. El yacimiento se encuentra en la cima de un cerro, y ya fue dado a conocer en 1944 por Emeterio Cuadrado y Juan de la Cierva, que no pudieron excavar. Está en un entorno privilegiado y ocupa una extensión vastísima (3800 metros cuadrados). Se calcula que estuvo ocupado entre 2200 y 1500 a.C. aproximadamente, siendo abandonado sin conocerse el motivo.

 

Lo que hace especial este yacimiento son varias cosas. En primer lugar porque en la ciudad  se han descubierto estructuras pertenecientes a un complejo de edificios de la Edad del Bronce, entre ellos un edificio palaciego que pudo servir como sala de audiencias o para celebrar reuniones de gobierno, lo que ha llevado a la propia revista NATIONAL GEOGRAPHIC a titularlo en su día como “un centro político de hace 4000 años”. En efecto, en ninguna otra parte del país ni de la zona perteneciente a la cultura argárica se ha encontrado un edificio semejante. La solidez y maestría de las estructuras urbanas son, según los investigadores, únicas en la prehistoria europea occidental, ni tan siquiera parecidas a yacimientos coetáneos.  Algunas de las paredes conservan restos de estuco decorado con motivos geométricos y naturalistas, una novedad que supone el descubrimiento de un estilo argárico no visto hasta entonces.

 

La Almoloya de Pliego

 

 En el edificio que debió de tener funciones políticas destaca una amplia sala de unos setenta metros cuadrados con techos altos y una capacidad para unas 64 personas sentadas en los bancos adosados a las paredes. La sala también estaba dotada de un gran hogar ceremonial y un podio de carácter simbólico. Se ha afirmado que es una sala de carácter político (de reunión, asamblea…) ya que fuera de nuestras fronteras, en el Próximo Oriente, sí que se encuentran edificios similares y de la misma época que se sabe que eran salas de reunión para el gobierno. Los arqueólogos afirman que es la primera vez que se constata en Europa Occidental un recinto especializado en el ejercicio del gobierno, desde el que se regiría la vida de muchas otras comunidades de la región.

 

Esta sala y sus dependencias anexas configuran un gran edificio que los investigadores califican de palacial. Y destacan el hecho de que sólo las grandes civilizaciones orientales presentan por la misma época construcciones equiparables en estructura y función.

 

En el interior de los edificios se han recuperado numerosos objetos de metal, piedra, hueso, fibras textiles y cerámica, en un estado de conservación excepcional. Es por ello que hablamos de una sociedad estratificada y profundamente avanzada para su época.

 

La Almoloya de Pliego

 

Aparte de este hallazgo, como vemos no solo único en España sino en la civilización occidental, encontramos otros, uno en especial. Como hemos dicho, las inhumaciones de los fallecidos se hacían y enterraban en el interior de las casas. En este yacimiento se han encontrado más de 50 enterramientos (por ahora, pues debió ser un lugar muy poblado… o centro de poder). Encontramos los tres tipos de enterramientos vistos antes, los que no portan nada, los que portan sus pertenencias (la clase media digamos) y la clase alta, con ajuares realmente principescos. Eso es lo que ha aparecido aquí, justo en el edificio que palacial mencionado, junto a la cabecera principal de la Sala de Audiencias, se ha encontrado lo que puede calificarse de “tesoro”. Es una tumba donde reposan un hombre y una mujer, con un ajuar que bien podía tratarse del de unos reyes, en caso de que los hubiera. Esta pareja, flexionada, están acompañados de unas 40 ofrendas en metales nobles y piedras semipreciosas, así como trozos de hueso y tela, todo en perfecto estado de conservación. 

 

Una de las piezas más relevantes es una diadema de plata (foto de cabecera) que ceñía el cráneo de la mujer. Se trata de un descubrimiento de gran valor científico y patrimonial, por cuanto las otras cuatro diademas conocidas proceden de un único yacimiento —El Argar, en Almería—, fueron descubiertas hace más de 130 años, y ninguna de ellas de conserva hoy en España. También se han hallado cuatro dilatadores de oreja, objetos igualmente inusuales de la época, dos de oro macizo y dos de plata, metal especialmente importante para ellos ya que hay otras 9 piezas en plata (anillos, pendientes, brazaletes y clavos). Al igual que estas piezas, una de las más notables y entrañables es un vaso pequeño cerámico cuyo borde y cuerpo están cubiertos por finas láminas de plata muy ajustada, lo que constituye un ejemplo único de orfebrería para la época.

 

La Almoloya de Pliego

 

Otra  pieza que cabe destacar es un punzón metálico provisto de una punta de cobre y un mango enteramente forjado en plata. Se trata de una pieza única, que asombra por la perfección de su factura y la cuidada decoración acanalada que adorna su extremo proximal.

 

La Almoloya de PliegoEn opinión de los investigadores, los hallazgos realizados en La Almoloya revisten una enorme relevancia histórica y patrimonial. Su interés trasciende la escala local y se sitúa a un puesto de primer orden a nivel continental. Se trata de descubrimientos únicos, aseguran, que suman a su valor intrínseco el hecho de estar perfectamente contextualizados y cuya conservación, estudio y divulgación son totalmente necesarios. Sin embargo no es así. Ahora mismo, el yacimiento que en revistas científicas de toda Europa y medio mundo se ha calificado como “único” y “sorprendente” está protegido por una delgada valla de metal. En 2014, como resultado de las investigaciones de la UAB se hizo en el Museo Arqueológico Nacional una exposición temporal, de los objetos, algunos cadáveres y fotografías del lugar. Después la nada. ¿Por qué? No lo sé, después de muchas llamadas, he conseguido saber que algunos de los objetos sacados de la excavación están en el MAN pero… ¿y el resto? No están expuestas al público. Menos mal que en las fotografías verán parte del ajuar en toda su grandeza.

 

Otra cosa que se me queda en el tintero. Como he dicho más arriba, existen 3 diademas similares a esta encontradas todas por los hermanos Siret en el mismo yacimiento de Almería, sin embargo, viendo el poco interés de las autoridades locales, se las quedaron, como muchísimos de los objetos que encontraron, llegando a tener una de las colecciones arqueológicas más grande de España. Seis años antes de morir, y después de recibir un sinfín de suculentas ofertas por varias piezas, en especial las diademas, decidió donarlas al Estado Español, que a la muerte de Luis, si las vendió sin que hoy día pueda saberse donde están. Hoy es ilegal, pero a finales del siglo XIX no lo era. Por lo menos sabemos que las compraron  algunos amantes del arte y la arqueología y como tal prefiero pensar que las tendrán muy bien conservadas. Tal vez las veamos el día de mañana.

 

Una curiosidad. Si alguna vez vienen por Murcia, o cerca, pregunten  por el yacimiento. Nadie sabrá decirles nada

 

 

 

 

 

 

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