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Martha Leticia Martínez de León
Sábado, 13 de mayo de 2017
La Justicia ética tiene como fundamento la dignidad del ser humano

¿Es justo hablar de justicia?

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La Justicia desde la moral se basa en el juicio, en la critica y es creada en base a lo estipulado por un grupo de personas. A diferencia, la Justicia ética, provee a quien comente un error de enseñanzas.

Los lugares más oscuros del infierno están reservados para aquellos que se mantienen neutrales en tiempos de crisis moral, estás palabras escritas por Dante Aligheri las tomo para hablar de Justicia, la cual, a pesar de sus múltiples significados nunca se expande para ambas partes.

 

Teológicamente, es la tercer virtud activa radicada en la voluntad, y al desprenderla de la variedad de significados etimológicos se nos menciona su origen en iustus, y éste vocablo de ius, es decir, lo justo, lo debido, paralelamente deriva del sánscrito yu, obligación o vínculo obligatorio, o de yoh, algo procedente de la divinidad, por lo tanto sagrado, también del sánscrito,  dando sentido a los nombres divinos como Iovis, Iupiter, o la palabra, Iuramentum, por ello, para los antiguos el Derecho se consideraba un regalo de los dioses. Por otra parte, el español lo sitúa como algo recto,  relacionándolo con una actitud moral, esta diferencia crea abismos en la manera como debe de interpretarse la Justicia, es decir, mientras para el poder significa seguir normas bajo amenazas, castigos y juicios, por otra parte, al ser un regalo de los dioses se relaciona con el aprendizaje y el perdón, no del otro sino de la propia persona lo cual lo conducirá a una renovación.

 

Santo Tomás de Aquino, pronuncia,  justicia es aquello perteneciente a cada cual, pero, ¿qué es lo perteneciente a cada persona?, podría ser aquello que le otorga felicidad, pero,  quizá esa felicidad daña a otro.

 

La Justicia desde la moral se basa en el juicio, en la critica y es creada en base a lo estipulado por un grupo de personas. A diferencia, la Justicia ética, provee a quien comente un error de enseñanzas.  La primera, no reflexiona sobre las causas que llevaron a la persona a faltar a la ley, la segunda, toma en cuenta la historia y comprende la razón, por ejemplo, tanto el pueblo judío como el musulmán, expresan, Si él roba, o comete un delito, es porque yo como pueblo he fallado, y de esta manera se reúnen para revisar los problemas sociales, si roba es porque no tiene trabajo, entonces le dan un trabajo digno, en cambio, en sociedades occidentales, quien roba está faltando a la ley sin percibir que quizá lo hace porque tiene hambre.

 

Sin importar la razón, la Justicia ética, tiene como finalidad sanar a cada individuo para crear una sociedad armónica, en cambio, la Justicia moral, juzga, critica y condena creando rencor y descomposición social.

 

La Justicia ética tiene como fundamento la dignidad del ser humano, la  Justicia moral, la realidad de un grupo, esto significa que para la primera lo fundamental es consagrar la dignidad de cada persona sea cual sea su realidad, para la otra, lo importante es no alterar la estabilidad de un sólo grupo aún a costa de pisotear la dignidad humana.

 

Por ejemplo, en ocasiones se dice que Derechos Humanos defiende a  criminales, pero no es así, Derechos Humanos resguarda a la persona que se equivocó, la conduce a reflexionar sobre sus actos para entender el daño, no juzga, percibe su acción como un error, algo decidido en un momento equivocado, esto es Justicia ética, en contra parte , quien señala a alguien como criminal  ejerce Justicia moral.  Por ello, las palabras de Jesucristo, Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra, son hermosas, invitan a reflexionar, interiorizar y preguntarse uno mismo si se tiene la calidad ética de juzgar a otro, pero tiene que ser uno mismo, no a través de los demás  porque pierde el sentido y la compresión interior.

 

En las cinco grandes religiones la Misericordia es fundamental,  lleva a ponerse en el lugar del otro, a reflexionar sobre lo que se hubiese hecho al estar en la posición   de quien cometió un error, quizá, si somos completamente honestos con nosotros mismos, se hubiese actuado de la misma manera de quien se  juzga como criminal.

 

Mandela, después de haber sido torturado en varias prisiones, cuando llegó al poder mandó a limpiarlas y hacer de ellas  lugares favorable, entonces alguien le dijo, ¿por qué las arreglas si vendrán todos aquellos que te torturaron?, y su repuesta fue, por eso, porque yo no quiero que ningún ser humano sufra lo que yo sufrí. Esta acción convertida en enseñanza, lleva a reflexionar sobre las cárceles, las cuales se han convertido en lugares de conflicto, de sufrimiento, donde se pisotea la dignidad, convirtiéndose en escuelas de criminales, porque la persona tiene que defenderse a pesar de todo, aprende a desconfiar, a odiar, además quien llega ahí sabe que al salir será rechazado, que no podrá aspirar a estudios o un trabajo que lo dignifique, esto es porque la mayoría de las sociedades juzga, enaltece la justicia moral la cual pareciera le otorga  poder y superioridad sobre el otro, en contra parte,  una cárcel debe ser un lugar de reflexión, de estudio, donde la persona se prepare, se sienta acompañada y no juzgada, donde se realice como persona para salir y adaptarse a su comunidad, dejando el rencor, el odio, ya que el tiempo en prisión se debe convertir en un retiro, esto es Justicia ética.

 

En el Antiguo Testamento, en el libro de Samuel, el pueblo le exige un rey; debemos recordar que antiguamente el pueblo hebreo  se guiaba por la ley de Dios. Samuel les dice, ¿Por qué piden un rey, no saben que éste los someterá, les quitará parte de sus ganancias, de su ganado, les impondrá leyes de acuerdo a sus necesidades?, entonces Dios le comenta, dales lo que pidan, no te rechazan a ti, sino a mí.

 

Estas palabras tienen un sentido religioso no porque se hable de Dios, sino porque otorgan enseñanzas al ser humano, llevándolo  a comprender la diferencia de justicia ética y moral.

 

Los Mandamientos de la Ley de Dios, están escritos para consagrar la dignidad, Amarás al otro como a ti mismo, la ley de oro, si cada persona cumple este precepto, se viviría en armonía, NO mentiras, si yo no miento, no me hago daño, ni traiciono al otro, al vivir en armonía conmigo mismo le entrego templanza a mis semejantes, sin importar su realidad, en cambio, la ley civil, desarrollada por los Hombres, está fabricada para que  quien tiene el poder no lo pierda sin importar si miente, mata, pisotea y humilla al otro. Ante esto, en el Talmud está escrito, No hagas al otro lo que no quieras que te hagan a ti, en eso se fundamenta la Torá, todo lo demás son sólo palabras.

 

Los Libros Sagrados, son enseñanzas éticas, porque su base y su revelación es provocar  en  la persona reflexión e interiorización por sí misma, alejarla de juicios, de críticas  o condenas.  Cada uno de estos textos buscan hacer al ser humano misericordioso, es decir, enseñarlo a comprender que ponerse siempre en la situación del otro le dará una visión distinta de los hechos. Enseñan que si Dios, Yahvé, Allah, Visnú, Brahma, Shiva, Hashem, como se  le nombre, no condena y no  suelta nunca al Hombre particularmente en su equivocación, con mayor razón el ser humano debe de levantarlo en su caída, porque ese es el momento de mayor necesidad de amor. Quien se equivoca necesita comprensión, aceptación, amor, y no juicios, criticas, condenas.  No se  menciona el perdón porque éste es un acto para el interior, no un acto de poder espiritual.

 

AmishHace algunos años, siete aproximadamente, un hombre asesinó e hirió a niñas de una escuela Amish, después se dio un tiro. Al otro día los Rabinos, padres de algunas de las victimas fueron a visitar a la esposa del hombre, ella al verlos, les pidió perdón, ellos dijeron: venimos a traerle comida y a preguntarle como se encuentra, porque no sólo perdió a su esposo sino también al padre de sus hijos, ella, dijo, ¿Cómo pueden perdonarlo?, existen cosas imperdonables. el Rabino mayor respondió, el perdón es para que cada uno de nosotros no cargue con odio, rencor o cualquier sentimiento que lleve a la venganza, a nosotros no nos corresponde juzgarlo, sólo nos corresponde no cargar con odio. Este acto se relaciona con lo dicho por Gandhi, ojo por ojo y el mundo se quedará ciego, es decir, el perdón es para romper la cadena de violencia, para no vivir llenos de emociones dañinas, donde el sufrimiento no nos conduzca a cometer actos violentos.

 

Este acto al parecer tan difícil, puede llevarse a cabo al tener  y actuar desde la Justicia ética la cual nos revela propensos a cometer errores que con o sin dolo dañen a terceros, por ello el Nuevo Testamento señala, con la vara que midas serás medido, este proverbio no es un amenaza, es una enseñanza de Justicia, si tú condenas un acto, debes asegurarte de nunca comerte un error, porque serás juzgado y condenado de manera más fuerte.

 

Las enseñanzas talmúdicas enseñan que la base de la armonía es la aceptación, porque aceptar evita esperar algo del otro, querer cambiarlo. Aceptar significa consagrar a cada persona como es, con sus equivocaciones y virtudes. Aceptar es reconocer que cada ser humano está aprendiendo a vivir y ello conlleva el error, la caída, pero sobre todo Aceptar no permitirá al otro caer al eliminar  dolor, odio, venganza y resaltando el Amor, la Paz y la Verdad.

 

La Justicia ética es acompañar a quien se equivoca y retornarlo a la vida, porque se tiene sólo una existencia, pero vida, cuantos amaneceres podamos contemplar…

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