VER EN VERSION CLASICA
Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
►w_adblock_title◄

►w_adblock_intro◄

►w_adblock_explain◄

►w_adblock_closed_btn◄

José Ramón Ponce
Sábado, 6 de mayo de 2017
CIRCUITOS NEURALES Y SISTEMA PSÍQUICO VII

Proceso analítico-sintético del cerebro

Guardar en Mis Noticias.

El mecanismo por el cual se construyen los circuitos neurales es el análisis-síntesis del impulso nervioso. Esto transcurre a través de la excitación e inhibición neuronal, y de sus cadenas encefálicas, principalmente dentro de la corteza cerebral (González Martin, 1975).

Al recibirse el impulso nervioso, por vía externa o interna, es sometido a evaluación a través de los diferentes niveles de complejidad cortical. Se descompone, de un modo aun no conocido a profundidad, al transitar por las áreas neurales y órganos nerviosos, mientras son cotejados, contrastados, con la información antes almacenada en las áreas asociativas. En ese proceso se integran, sintetizan, a cadenas neurales, con lo que de hecho estas se modifican. Según Ciompi, esta integración no es anárquica sino regulada por el significado cognitivo del objeto y su sentido afectivo (2003).

 

Si el impulso proviene de los receptores sensoriales, sea por el canal exteroceptivo, interoceptivo o propioceptivo, se produce un análisis-síntesis preliminar, donde el estímulo es evaluado a través de medios bioquímicos y eléctricos. A partir de ahí se convierte en impulso sensorial, en sensación, la cual continúa a lo largo de conexiones nerviosas hasta alcanzar la corteza, inicialmente a las áreas primarias.

 

Por el contrario, si el impulso y la información portada son generados como producto de procesos intra-psíquicos, como por ejemplo pensamiento o memoria, el análisis-síntesis a ocurrir no tiene lugar en áreas de recepción sensorial, sino directamente en zonas secundarias y asociativas de la corteza.

 

La información generada por medio de procesos intra-psíquicos, a diferencia de la proveniente de los receptores sensoriales, surge producto de la interacción y síntesis entre los circuitos neurales previamente establecidos. Estas redes interactúan entre sí, renovándose, ampliándose, generalizándose, y de hecho generando los nuevos impulsos.

 

Ese proceso fundamenta el funcionamiento psíquico más complejo. En lo cognitivo al pensamiento y memoria, en lo afectivo los sentimientos superiores; de hecho la motivación, como proceso dirigido a satisfacer requerimientos adaptativos. Por ello los circuitos neurales se organizan y generalizan de acuerdo a su relación con las necesidades. Finalmente esta interacción interna inconsciente termina en la imagen racional, consciente.

 

Las áreas de recepción, procesamiento y almacenaje de información, según Luria, son las siguientes:

 

  • Proyección o primarias
  • Secundarias
  • Asociativas

 

La función de las primarias es recibir el impulso sensorial proveniente de receptores, y someterlo, dentro de los circuitos neurales, al análisis-síntesis elemental. Consiguientemente operan las secundarias sobre los impulsos resultantes. Estas, según concepciones, rodean las primarias y se lleva a cabo un análisis-síntesis más complejo. De ser mensaje relevante para el individuo, es decir, suficientemente significativo, se dirigen finalmente los impulsos hacia las áreas asociativas, donde se produce la abstracción, eslabón final para la aparición de la imagen racional como unidad integral y consciente (Luria, 1977).

 

Esta imagen resultante queda fijada, habituada, insertada, en los circuitos neurales del cerebro acorde a las categorías conceptuales, y desde luego, conllevando determinado sentido afectivo-emocional y motivacional, lo cual posibilita su plena comprensión.

 

Las áreas primarias y las secundarias se sitúan en diversos lugares de la corteza pero mayoritariamente hacia las zonas lateral y posterior, dentro de un "mar" de asociativas. No obstante, entre especialistas del tema existe diversidad de criterios sobre su topografía en la corteza. Además, las asociativas conectan con múltiples órganos del encéfalo, pero en ningún caso directamente con los receptores.

 

Proceso analítico-sintético del cerebro

 

La función analítico-sintética opera teniendo como su fuente energética la activación nerviosa, y en función del sentido motivacional que la información posea para el individuo. Desde luego, si el objeto reflejado posee escasa relevancia la activación es mínima, y por ende la información es poco o nada perceptible. Por el contrario, si es relevante se dispara la activación emocional, pero si la relevancia rebasa las posibilidades adaptativas de la persona, la emoción se activa a nivel extremo.

 

El órgano de mayor participación entre encargados de filtrar información y seleccionar cual posee relevante sentido motivacional, es el sistema límbico. Este se encuentra conectado a áreas de recepción, procesamiento y almacenaje de información, y es eslabón ineludible en la valoración de los impulsos nerviosos en su tránsito por la etapa preparatoria no consciente. Este órgano se activa simultáneamente desde que el mensaje llega a las áreas primarias o de proyección, y es quien determina si posee sentido afectivo. De ser así, los impulsos continúan su tránsito hasta las asociativas.

 

El sistema límbico, rinencéfalo o corteza olfatoria, según es llamado, forma parte de la corteza cerebral dentro de sus zonas más antiguas, y es considerado por algunos autores como área asociativa también, aunque con funciones específicas en el análisis-síntesis. Se compone de diversos órganos, dentro de ello se destacan amígdala e hipocampo, cuya participación en la motivación y memoria es notoria.

 

La amígdala, en diversos experimentos con animales, demuestra su papel como centro del placer. El hipocampo graba respuestas que han sido antes reforzadas, por lo cual participa significativamente en la memoria a largo plazo. Se activa cuando en las áreas asociativas se nota incongruencia entre estímulos recibidos y modelo neural previamente establecido.

 

Sin embargo, aunque el límbico codifica el grado de relevancia del impulso, no basta para activación integral de la corteza. Para ello entran a participar, y regulados por el mismo, los órganos propiamente activadores del sistema nervioso. Estos se constituyen básicamente por la formación reticular del tronco encefálico, y por determinadas porciones del tálamo. Estos sistemas cuentan con abundantes conexiones hacia diversas regiones del cerebro para cumplir la función de imprimir la energía. De acuerdo a las circunstancias particulares poseen mayor participación uno u otro, pero integralmente fundamentan la activación emocional y el alerta mental.

 

Proceso analítico-sintético del cerebro

 

La Formación reticular del Tronco encefálico ejerce una activación básica, difusa y generalizada, con el fin de lograr orientación general, global, inmediata. Este órgano emite impulsos activando la corteza, pero desencadenando el reflejo de orientación más elemental a partir de la orden dada por el sistema límbico.

 

La Formación reticular se compone de más de cuarenta ganglios neuronales, los cuales, en forma aglutinada, ocupan el espacio cerebral entre el pedúnculo, el tercer ventrículo y la protuberancia, dentro del Tronco encefálico. Se sitúa encima, y es prolongación de la médula espinal, posee forma reticulada, y emite y recibe fibras inespecíficas, es decir, no que inervan una zona particular sino lo hace en forma dispersa.

 

Dicha formación reticular, en coordinación con áreas asociativas y límbicas, conforman el Sistema reticular activador ascendente, estructura sobre la que transitan los impulsos, tanto hacia la corteza como los que vienen desde ésta, constituyendo un mecanismo autorregulado. Este mecanismo fue inicialmente expuesto por los fisiólogos Moruzzi y Magoun en el 1949, a lo cual le siguieron otros autores, encontrando que la estimulación artificial de ese órgano en los animales provocaba una secuencia de estados emocionales, abarcando desde el sueño hasta la furia intensa.

 

Si la información es ambigua, novedosa, incomprensible, en fin desorientadora, la Formación reticular del Tronco encefálico dispara la activación, la cual se irradia de un modo fulminante a través del racimo de fibras que alcanzan la corteza en forma inespecífica. En ese caso la activación cuyo carácter elemental, a nivel psíquico, se manifiesta como el Reflejo de orientación, Reflejo del ¿Qué es esto?, Reacción de Despertar, o Espectancy Wawe (Onda expectante), según lo nombra uno u otro autor.

 

En ese estado la atención tiende a moverse erráticamente, tanto hacia el exterior como a lo intrapsíquico, buscando solución y ajuste a la situación concreta. De manera consciente o inconsciente el individuo trata de abarcar cualquier detalle que le ayude en su orientación, toman importancia ideas antes no atendidas, y vuelve a pensar en lo antes pensado. Todo con el fin de lograr una respuesta.

 

En la medida que se encuentra ajuste y comprensión, aunque no se posea aún respuesta exacta, se reduce la actividad del sistema reticular activador ascendente, circunscribiéndose paulatinamente la excitación cerebral a los circuitos neurales involucrados. A la vez el alerta mental deja de tener carácter difuso, disperso, y la atención se dirige a alcanzar una respuesta específica y eficaz.

 

Quien determina el cambio a nivel cerebral es el Sistema difuso talámico o Complejo reticular talámico, según lo llama uno u otro autor. Este órgano se halla en la zona del tálamo cerebral, constituido por un conglomerado neuronal reticulado que continúa por encima de la formación reticular. Constituye de hecho un sistema de órganos, cuya función es fundamentar también el reflejo de orientación, pero de modo diferente. Se particulariza la atención, cobra participación el pensamiento, y queda atrás la excitación difusa, la cual queda circunscrita a los circuitos pertinentes a la situación.

Por otra parte, en la medida que se produce integración cortical de los nuevos impulsos nerviosos, el proceso analítico-sintético se reduce en su participación, es menos necesario, porque ha quedado definida una respuesta específica, algorítmica, de reacción. Esta se fija, se estereotipa, y tiende a su excitación reiterada. Por ello el funcionamiento cerebral del hombre corre paralelo entre evaluación analítico-sintética y habituación neural (Breedlove, Watson & Rosenzweig, 2010). Cada momento su sistema psico-cerebral se debate entre automatismo y regulación consciente.

 


Referencias

 

Breedlove, S. M., Watson, N. V., & Rosenzweig, M. R. (2010). Biological psychology: An introduction to behavioral, cognitive, and clinical neuroscience, (6th ed.) Sunderland, MA: Sinauer Associates, Inc. Publishers.

Ciompi, L. (2003) Reflections on the role of emotions in consciousness and subjectivity, from the perspective of affect-logic. Consciousness & Emotion, 4, 2, 181-196

González Martin, D. (1975) Cerebro Cognoscente. La Habana: Ed. Academia de Ciencias de Cuba.

Luria, A.R. (1977) El cerebro en acción. Editorial Instituto Cubano del Libro: La Habana


 

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Las nueve musas
Las nueve musas • Política de Privacidad
© 2017 • Todos los derechos reservados - ISSN 2387-0923
Powered by FolioePress