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Redacción
Miércoles, 3 de mayo de 2017
Pedro Belmonte Tortosa

Buscadores de señales

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Noticia clasificada en: Ficción

La obra Buscadores de señales se ubica en la ciudad de Madrid y un pueblecito gaditano del sur de España. Hay localizaciones reales, como museos, calles...

[Img #8835]¿Qué es?

 

Se trata de una novela reflexiva estructurada en capítulos, donde se van alternando las historias de dos personas como si sus mundos estuvieran engarzados en el tablero de ajedrez de las coincidencias. Se puede considerar la continuación de los volúmenes anteriores de la Colección Pebeltor: Un desperdicio de virtudes y Siempre hay algo que decir. Unas veces se habla de una mujer que ha cometido una atrocidad, además de haber salido de su pueblo natal para abrirse al mundo, y en otras, es la vida del narrador la que se pone en entredicho. Siempre en la misma época y bajo la misma necesidad de encontrarse a sí mismos y a alguien que les complete. Hay un ensañamiento con la soledad, las familias y ese pasado que no termina de irse del todo. La perversión de la actualidad y los modelos de sociedad, en ningún momento superan la necesidad de ese otro tipo de pertenencia, donde cada cual la sobrelleva a su modo, cubriendo deudas.

 

¿De quién trata?

 

Hay dos personajes principales: Silvia, una mujer gaditana, en nada triunfadora pero con dotes, que continúa residiendo temporalmente en Madrid, intentando superar su pasado de prostituta dándose  a los negocios; y el narrador que pone voz a su vida, deseoso de experiencias. Ambos exploran el devenir de los días, esquivos e incomprendidos; ni siquiera saben si se encontrarán.

 

Cobra especial importancia la familia de ella y dos de sus más preciados tesoros y confidentes, uno es un gato que se lo lleva a su pueblo,  y el otro es un objeto con el que mitiga y margina su pesar, fruto de una magia extraordinaria con su máquina de escribir. Siempre hay casualidades en esa familia de panaderos, donde se ha enclavado una francesita (Paula), la novia de su hermano, también con un pasado como dama de compañía. La administración del dinero que ganó la protagonista, así como los restos de ese crimen que hubo de acometer para ser libre, subyacen por encima de los negocios. Como espías en la sombra, y consecuencia de toda esa diferenciación a la que se ve obligada, van haciéndose visibles otras tramas que conviven con la culpa del superviviente, fraccionando sus vidas por la voluntad suprema de los negocios.

 

Ese otro atrincherado que lo cuenta todo, sigue a la umbría, reconociéndose y protegiéndose, con la huella imborrable de ese cuento de nunca acabar, temiéndose lo peor.

 

¿Cuándo se desarrolla?

 

Comienza a finales del año dos mil catorce, bien mediado diciembre, hasta la primavera siguiente, agotando marzo. Se toca la actualidad sobrevenida durante ese periodo de cambios, centrándose mayoritariamente en cuestiones de índole económica, sin desdeñar citas del pasado.

 

En todo momento se intenta superar el estigma de la superficialidad, ligando esas estaciones bajo cierto oscurantismo social y su intento de abolición desde los más profundos sentimientos.

 

¿Cómo se trabaja?

 

En todo momento se alternan los capítulos, donde las casualidades no son tales, y todo es una búsqueda en la que los horizontes son difíciles de ver. Con Silvia, hay un intento por retornar a su vida de trabajadora normal, alejada de los desnudos por dinero, invirtiendo todo cuanto ganó, bajo el corsé de la obligatoriedad de volver o no a su pueblo a hacerse con las riendas del negocio familiar, ese obrador artesanal. El otro que muestra su estupor, intenta esculpir un nuevo destino, y lo más que hace es ligarse a esas astucias de las mujeres, dejándolo más solo y lúcido, contemplándolas a distancia, indiferente. Justamente, es ese umbral de molestia lo que los acerca, más allá de las visitas a ese jardincito donde cada cual expone sus imposturas, portando sus deseos como bandoleros, siendo sus moradas la hacienda de los horrores, y su día a día una estafa, abriendo muros de observaciones, guardando cierta hostilidad en sus burbujas.

 

¿Dónde sucede?

 

La obra se ubica en la ciudad de Madrid y un pueblecito gaditano del sur de España. Hay localizaciones reales, como museos, calles y jardines. La otra parte alícuota de la historia reside en la zona centro del país que no se ve, y de vez en cuando se desplaza a la capital, buscando su norte. La relación de dependencia libertad-cautiverio, susurra por un espacio vital.

 

¿Por qué?

 

Se muestra que quien está al mando de los días no siempre es uno mismo, sino también esas otras necesidades que también consecuencias de nuestros actos. En el mismo sentido, hay una búsqueda de humanidad, con pruebas diabólicas y sanas, basadas en extraños contrastes.

 

¿Para qué?

 

Para contar la singular paradoja de dos seres que sufren sus historias de amor trastornadas, donde hay personas noqueadas y un acercamiento a la vida real, guardando silencios a la espera de las segundas oportunidades, mostrando la imperiosa necesidad de sentir los irrefrenables deseos a partir de la compulsión del comportamiento. Por increíble que parezca,  la sumisión a uno mismo a falta de otro puede ser la libertad… Y para mostrar la muerte y el rescate.

 

¿Qué formato se aplica?

 

Se escribe en prosa, pero tiene cabida la poesía, ocupando un lugar preponderante a lo largo de los diferentes capítulos, de principio a fin. Toda ella es referenciada a su autor, nombrándolo, salvo la que se crea específicamente, que sin ser mucha, es determinante para esos sueños.

 

 

 

 

Pedro Belmonte TortosaSoy Pedro Belmonte Tortosa, nacido en el año mil novecientos setenta y seis, según consta en mi partida de nacimiento, a las cinco y treinta y cinco horas del día siete de enero, en el Hospital de la Cruz Roja situado en la avenida Reina Victoria de Madrid... Poco más podría decirles de aquella intentona, serían días muy nuevos, salvo que supongo que estaba en otro desafío, exponiéndome y descubriéndome, como ahora, que vuelvo a inventarme sujeto a otras necesidades.

 

En esa ciudad no estuve mucho tiempo, me he criado en lo que se denomina la España manchega. Ciudad Real capital es mi lugar de residencia, al menos por ahora, porque sigo buscando mi destino, dado que sencillamente resido y observo todo... Resulta que un día creí tener un referente, ése espacio donde ser, estar y encontrarse, y de un tiempo a esta parte, su significación -al menos para mí- ha cambiado mucho.

 

Como ya vivo demasiado condicionado, sólo me siento relativamente libre escribiendo, y eso es lo que hago cuando puedo sacar un rato. Empecé por una esquiva y pequeña decisión, venida desde mi interior, y como no acierto a combinar todas las piezas, sigo en ello. Puede que haya influido el hecho de echar en falta mucha transparencia, lo cual me llevó a estudiar temas relacionados con el sector agrario, no sintiéndome pleno, a lo que no supe responder debidamente, y proseguí… tanto, como que ejerzo y me gano la vida como técnico agrario trabajando para la Administración autonómica en calidad de funcionario de carrera. Y de vez en cuando, doy un repaso a mis archivos y releo la carta donde tengo escrito un comunicado para solicitar una excedencia del empleo público y poder descubrir otros lugares y gentes… Hay días que se me hace muy cuesta arriba trabajar por aquello del bienestar general, cuando tengo mentalidad privada, si bien, esa perspectiva no la cambiaría por nada, puesto que me ha forjado como mejor persona, hijo, hermano, tío, amigo y trabajador, por más que me sienta enrarecido, cansado y desautorizado… Lo demás, ya verán…

 

Por todo ello, hace años empecé a crear este proceso de cambio relativo. Esperé hasta emanciparme, cosa que hice mucho más tarde de lo previsto, consecuencia de una puesta en escena forzada y demasiadas y ninguna idea propia; luego, justo cuando creí poder atender a todos mis intereses, erré y tuve un resbalón. Y escondí casi todo en esta caja fuerte de las letras para que no fuera un sinsentido, sino un acicate. Involucrándome en las mismas hasta la saciedad, no hace tanto que me planteé dotarlas de otra vida, a pesar de las dudas… De alguna manera puede que genere polémica, y/o que me reivindique, en cualquier caso, lo hago con humildad y al descubierto. Llegar a todos no es una propina, menos aún una medicina cualquiera; creo saber quién soy: ése que escribe por necesidad, aunque sea para reiniciarse más tarde, y que se ha ido acostumbrando a decirle no a muchas cosas, como la ingratitud.

 

Tal hecho en parte me repugna y me aísla, consecuencia de ello vivo en el antes y el después. Aun así, puede que me haya precipitado al exponer toda mi vida; es otro desafío… El caso es que como siempre era demasiado pronto, y no sabía desde dónde empezar a narrar, hago esto para poder sentirme algún día en casa, y de paso dejar de hacer cuentas, porque nunca he creído en las donaciones solidarias ni en las nociones básicas: siempre se busca algo y se desconoce mucho más de lo que se sabe; aunque igual he perdido el juicio y ya no soy un ciudadano cualquiera.

 

COMPRAR LIBRO

 

"Buscadores de señales" es una novela que nos narra, de forma intimista, la búsqueda de la felicidad. Esto lo hace el autor a través de dos personajes bien diferenciados.

 

Uno es Silvia. Su historia se narra en tercera persona como narrador omnisciente. En su historia, vemos su frustración a la hora de conseguir sus objetivos, el cómo ha intentado conseguirlo de forma rápida, pero no quizá la mejor forma. Conocemos a su familia, panaderos de toda la vida y viven en Cádiz. Los problemas de su hermano y lo poco que se entienden ambos. Su padre, el líder de la familia y que no consiente que le digan lo que tiene que hacer. Su madre, la mediadora entre todos. Y su querida tía, su apoyo incondicional. El lector sabe que Silvia ha ejercido la prostitución de lujo, con lo que ha amasado una importante cantidad de dinero. Ahora, quiere retirarse y crear su propia empresa, pues estudió empresariales. Quiere realizarse como mujer y como empresaria de éxito. Pero Silvia no tiene claro qué empresa crear. Por otro lado está su familia en Cádiz, los cuales no atraviesan por su mejor momento, ya que la panadería tiene pérdidas debido a unos créditos que se pidieron para pagar a su vez otra deuda. Silvia sabe que su familia la necesita, tanto para trabajar en la panadería, como por el apoyo psicológico, ya que su tía está enferma y pronto no sabrá quien es. Para Silvia todo son dudas, a veces tiene las cosas muy claras, pero en otras ocasiones, surgen acontecimientos que escapan de su control.

 

Por otro lado, tenemos al otro personaje, el cual nos narra su historia y pensamientos en primera persona. Nos cuenta su pasado, sus errores y aciertos. Su búsqueda constante de algo, de alguna señal que le indique hacia dónde ir o dirigirse. También sabemos de sus miedos e inseguridades para enfrentarse a ciertas situaciones, a las cuales ya se ha enfrentado y no le ha salido bien, especialmente en el sentido amoroso. Sabemos su opinión sobre diferentes temas políticos, económicos, accidentes aéreos y demás sucesos ocurridos hace poco.

 

"El camino es enamorarse, u otros, pero antes hay que mirarse al espejo y hacer algún que otro acto de contrición, por lo menos darle algo de sentido a tus silencios. <<Tú, simplemente tú>>" (pág. 22)

 

"En ese hacer, he oficiado un rescate de un aguilucho que se quedó atrapado en un vallado. Se dejó coger y rodear por mí. Y cuando fui a enseñárselo a los demás, él quiso subirse a una colina y beneficiarse de la libertad. Y le quité a su presa, otro pajarillo, y le di  lago. Él me indicó que siempre he de tener una meta, por muy apresado que me sienta, y ala menor oportunidad revolverme si no estoy a gusto o veo peligrar mi existencia" (pág. 130)

 

"Lo que más me cuesta es decir las cosas. La incapacidad para decir lo que se siente en el momento preciso, sin duda es porque hay algo más en ese contexto, y es ahí, en esa insignificancia, donde está el enganche para las uniones y en sentido contrario las discusiones que llevan a las separaciones" (pág. 135)

 

El libro se divide en un prólogo, un preámbulo y 32 capítulos, los cuales se alternan entre Silvia y la otra persona.

 

Es una novela intimista y reflexiva, donde los pensamientos fluyen como protagonistas de todo. Con un lenguaje muy rico y cuidado, pero su lectura es un tanto lenta ya que, en ocasiones es difícil entender los pensamientos que se van amontonando. Por lo que no lo veo como lectura para personas que quieren comenzar un hábito de lectura. Sin embargo, en los capítulos que conciernen a Silvia, el autor incluye bastantes diálogos, los cuales hacen que sea una lectura un tanto más ágil en ciertos momentos.

 

Una novela que nos sitúa entre finales del año 2014 y principios del 2015, entre Madrid y Cádiz.

 

Reflexiva, tanto en temas económicos como políticos. También nos habla de los problemas entre las personas y las relaciones entre ellas. De las enfermedades de los amigos y familiares y de cómo afrontarlos. Una búsqueda de cómo enfrentarse a la vida en el amplio sentido de la palabra, cuya finalidad es encontrar la felicidad."

 

La ventana de Lira

 

 


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Las nueve musas
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