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Ricardo Fernández Esteban
Domingo, 23 de abril de 2017

Estrofas isométricas de dos a cuatro versos

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Noticia clasificada en: Poesía

¿Qué se considera una estrofa? Algunos ejemplos de estrofas de dos a cuatro versos con indicación de asonancias entre rimas consonantes.

En el anterior artículo clasifiqué los poemas en función de la longitud de sus versos y la existencia o no de rima. Asimismo, comencé la descripción de los poemas isométricos, o sea con todos los versos de la misma longitud, comentando los ritmos internos que son armónicos. Prosigo ahora con la descripción de algunas estrofas isométricas, sin querer hacer un inventario total, sino destacar las más significativas, y haciendo hincapié en las asonancias entre rimas consonantes.

 

Ante todo, es conveniente ponernos de acuerdo en lo que se denomina estrofa. Resumiendo, se considera estrofa una serie de versos con un patrón de simetría de rima, que se repite a lo largo del poema, y que es conveniente que constituya una unidad sintáctica y no sobrepase los diez versos. No obstante, hay poetas que incluyen encabalgamientos sintácticos entre estrofas, o sea párrafos que se prolongan de una estrofa a otra.

 

La estrofa más breve es el pareado que tiene sólo dos versos. Repito los dos octosílabos populares que ya indiqué cuando distinguía la rima consonante de la asonante:

 

Casi cuenta no me he dado / y ya tengo un pareado

Al que a buen árbol se arrima / buena sombra le cobija.

 

Las de tres versos se denominan tercetos si son de arte mayor (más de 8 sílabas) y tercetillos de arte menor (8 sílabas o menos). En los poemas largos suelen estar encadenados, rimando en ABA – BCB – CDC –,  etc., como la conocida Elegía a Ramón Sitjé de Miguel Hernández, en endecasílabos, que comienza: (en este enlace se puede leer la Elegía completa)

 

Yo quiero ser llorando el hortelano               (-ano)
de la tierra que ocupas y estercolas,            (-olas)
compañero del alma, tan temprano.            (-ano)

Alimentando lluvias, caracolas                      (-olas)
y órganos mi dolor sin instrumento,             (-ento)
a las desalentadas amapolas                         (-olas)

daré tu corazón por alimento.                       (-ento)
Tanto dolor se agrupa en mi costado,          (-ado)
que por doler me duele hasta el aliento.     (-ento)

Un manotazo duro, un golpe helado,           (-ado)

un hachazo invisible y homicida,                   (-ida)

un empujón brutal te ha derribado               (-ado)

(…/…)

 

Para concluir la serie de tercetos encadenados, se añade un verso de cierre que rime con el penúltimo, de forma que se convierta ese último Terceto en un Serventesio, estrofa de cuatro versos que se comenta más adelante.

 

Como se ha indicado al definir la estrofa, se suele acabar cada terceto con punto de forma que constituya una unidad sintáctica completa; no obstante, también pueden efectuarse encabalgamientos sintácticos entre estrofas. En la Elegía hay dos: entre los tercetos 2º y 3º, y entre el 12º y el 13º. Esto depende de la voluntad del autor, y hay que tener en cuenta que los encabalgamientos diluyen el ritmo fonético que impone la rima y rebajan el ritmo ternario de estas estrofas.

 

Oro tema a comentar son las asonancias entre rimas consonantes próximas, sobre lo que hay opiniones dispares. Algunos ortodoxos indican que no son convenientes, pero hay grandes poetas que no lo tienen en cuenta, como en esta Elegía. En las estrofas que he copiado hay asonancias entre las rimas consonantes en –ano y –ado, que están separadas por sólo 4 versos (el 3º y el 8º). Más adelante las hay entre –enta y –era (separadas por 4 versos en las estrofas 9ª y 11ª) y entre –era y -ejas (separadas por sólo un verso en las estrofas 12ª y 13ª), por lo que la asonancia –ea está presente en todas las estrofas de la 8ª a la 14ª excepto en la 10ª. Como indico, los tratadistas y autores no tienen una opinión uniforme en la conveniencia o no de esas asonancias entre rimas consonantes próximas. En mi opinión, son perceptibles cuando están separadas pocos versos (yo diría que como máximo entre 4 y 6) y en caso contrario ya no lo son; si la separación es de uno o dos versos sí que constituyen una clara prolongación de rima en asonante.

 

También son posibles en los tercetos otras alternancias de rima, como por ejemplo la rima del primer y el tercer verso (dejando el  segundo libre), o las que ya veremos para los dos tercetos que cierran los sonetos. Hay quien cita los “tercetos blancos”, o sea sin rima, pero en este caso sería precisa la ausencia de encabalgamientos sintácticos entre estrofas para poder defender esa agrupación en tríos de los versos.

 

Las estrofas de cuatro versos se denominan Cuartetos si riman en ABBA, rima abrazada, (Redondillas si son de arte menor) y Serventesios si riman en ABAB, rima alternada, (Cuartetas si son de arte menor). La rima consonante es más usual en ellas, pero también puede emplearse la asonante. No es corriente mantener las mismas rimas en las sucesivas estrofas del poema, salvo que se trate de poemas de muy pocas estrofas.

 

Sírvanos como ejemplo el conocido Retrato de Antonio Machado constituido por nueve serventesios alejandrinos (7 + 7), que comienza: (en este enlace se puede leer el Retrato completo)

 

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,                   (-illa)
y un huerto claro donde madura el limonero;                          (-ero)
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;                       (-illa)
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.  (-ero)

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido,                    (-ido)
ya conocéis mi torpe aliño indumentario,                                 (-ario)
más recibí la flecha que me asignó Cupido,                              (-ido)
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.    (-ario)

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,                            (-ina)
pero mi verso brota de manantial sereno;                 (-eno)
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,               (-ina)
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.                          (-eno)
 

(…/…)

 

En cuanto a las asonancias entre rimas consonantes de la misma estrofa o diferentes cercanas, sirve lo dicho para los tercetos. Como se ve, en la 3ª estrofa las rimas i-a y e-o son asonantes con las de la 1ª (separación 5 versos). Además, la asonancia e-o se repite en la estrofa 5ª (5 versos), la i-o en la 7ª y 8ª (1 verso de separación). Hay otras asonancias pero no son perceptibles al estar muy alejadas.

 

Y, ya que estoy con Machado, una redondilla como ejemplo de rima abrazada de arte menor en octosílabos:

 

La tarde más se oscurece;

y el camino que serpea

y débilmente blanquea,

se enturbia y desaparece.

 

 

Otra estrofa clásica de cuatro versos es la cuaderna vía, cuatro versos alejandrinos con la misma rima consonante, que también se denomina tetrástrofo monorrimo. Fue muy utilizada en los inicios de nuestra poesía, pero actualmente casi no se usa por lo pesado de su estructura fonética. Ésta de Gonzalo de Berceo comienza:

 

En el nomne del Padre, que fizo toda cosa,
Et de don Ihesuchristo, fijo de la Gloriosa,
Et del Spiritu Sancto, que egual dellos posa,
De un confessor sancto quiero fer una prosa.


Quiero fer una prosa en roman paladino
En qual suele el pueblo fablar a su veçino,
Ca non so tan letrado por fer otro latino,
Bien valdrá,commo creo,un vaso de bon vino.

(…/…)

 

En un próximo artículo concluiré el tema de las estrofas isométricas con la descripción de las principales de más de cuatro versos y algunos ejemplos.

 

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(Foto de cabecera: Miguel Hernández)

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