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Ricardo Fernández Esteban
Martes, 4 de abril de 2017
CLASIFICACIÓN DE LOS POEMAS.

Poemas isométricos

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Noticia clasificada en: Poesía

Los poemas se clasifican métricamente según la longitud de sus versos, su ritmo interno y la presencia o ausencia de rima. En los poemas isométricos todos los versos tienen la misma longitud silábica.

En los anteriores artículos he tratado de los distintos elementos sobre los que se sustenta la estructura métrica de un poema, tales como el ritmo del verso, la longitud versal,  y  la rima, sea consonante o asonante. Voy a ahora a aplicar lo anterior para clasificar los tipos de poemas.

 

En función de la longitud de sus versos. Isométricos: todos los versos de la misma longitud silábica. Polimétricos: de distintas longitudes pero que mantengan una armonía entre sí. Verso libre: con longitudes versales diversas no sujetas a un patrón métrico.

 

Respecto a la rima, existen poemas en rima consonante, rima asonante, o sin rima denominados blancos. Estas rimas pueden estar ordenadas según un patrón en las distintas estrofas del poema o seguir una disposición más anárquica, en cuyo caso se denominan silvas. En cuanto a los poemas blancos, hay que distinguir aquellos que lo son totalmente y controlan que no existan asonancias próximas (separadas por pocos versos), de los incluyen algunos versos cercanos con finales asonantes, pero sin una estructura determinada. Los poemas libres, en cuanto a su longitud versal, suelen ser también blancos, o sea sin rima, aunque algunos controlan las asonancias y otros no.

 

Toda clasificación de este tipo tiene zonas grises de contacto, porque la poesía no es matemática y no siempre es posible definir en qué grupo estricto se puede clasificar un poema, pero este reparto facilita el análisis y los comentarios de los poemas.

 

Primero voy a tratar de los poemas isométricos, o sea aquellos en que todos sus versos tienen la misma longitud silábica. En el artículo IV, y siguientes, ya hablé de las longitudes de los versos que se denominan: Bisílabos, Trisílabos, Tetrasílabos, Pentasílabos, Exasílabos, Heptasílabos, Octosílabos, Eneasílabos, Decasílabos, Endecasílabos, Dodecasílabos, Tridecasílabos o Tetradecasílabos, según su longitud sea de 2 a 14 sílabas (versos de más sílabas suelen ser raros).

 

A los versos de hasta 8 sílabas se les denomina de “arte menor” y las diferentes disposiciones internas de sus sílabas tónicas tienen poca importancia, en cuanto a la armonía de un poema. A los de más de 8 sílabas se les denomina de “arte mayor”; entre ellos, la mayor parte de los de 12 o más, y algunos de 10, se dividen en dos “hemistiquios”, que son algo así como dos “subversos” separados por una ligera pausa, menor que la final del verso. A estos versos dobles se les denomina “versos compuestos” y a los que se leen sin interrupción “versos simples” o “versos de tirada”. En estos versos simples de más de 8 sílabas, la disposición interna de sus sílabas tónicas (sobre todo las de la parte media a final del verso) sí que tiene importancia y puede hacer que aunque tengan la misma longitud no sean armónicos entre sí.

 

Un típico ejemplo de esta falta de armonía se da en la mezcla de endecasílabos. Los endecasílabos clásicos se sustentan en tonicidades en 6º u 8ª sílaba, además de la principal en la 10ª, pero existen otros sustentados en sílabas tónicas en 5ª o 7ª posición que son muy difíciles de combinar con los primeros. Improviso unos  cuartetos de endecasílabos:

 

Deseo compartir tus alegrías

siendo el mejor compañero que tengas,

por eso te repito “no me vengas

a romper mi ilusión con tus manías”.

 

Estos cuatro versos son endecasílabos, pero el segundo tiene una sonoridad distinta que rompe la armonía. Analizo el porqué indicando las sílabas tónicas y la denominación usual de esos versos.

 

De-se-o- com-par-tir- tus- a-le-grí-as (2.6.10 “heroico”)

sien-do el- me-jor- com-pa-ñe-ro- que- ten-gas (1.4.7.10 “dactílico”)

por- e-so- te- re-pi-to- “no- me- ven-gas (2.6.8.10 “heroico”)

a- rom-per- mi i-lu-sión- con- tus- ma--as”. (3.6.10 “melódico”)

 

El motivo es que la estructura fonética de ese segundo verso se apoya en las sílabas 1ª, 4ª, 7ª y 10ª, y esa tonicidad en 7ª le confiere una armonía distinta del resto, que están apoyados en tonicidades en 6ª u 8ª.  

 

Cambiando ese segundo verso, otro con apoyo fonético en 5ª sílaba tampoco resultaría armónico con el resto:

 

dando lo mejor que en la vida tengas

dan-do- lo- me-jor- que en- la- vi-da- ten-gas (1.5.8.10 “galaico antiguo”)

 

En cambio:  sien-do el- me-jor- a-mi-go- que- man-ten-gas (1.4.6.10 “sáfico”) sí que mantiene la armonía con el resto.

 

Deseo compartir tus alegrías

siendo el mejor amigo que mantengas,

por eso te repito “no me vengas

a romper mi ilusión con tus manías”.

 

Esta necesidad de armonía entre las estructuras de los versos afecta sobre todo a los endecasílabos y a otros versos simples (o sea sin hemistiquios) largos, como los dodecasílabos de tirada o tridecasílabos ternarios. También algunos recomiendan estructuras armónicas para los eneasílabos y los decasílabos de tirada, aunque en este caso hay opiniones discrepantes. Lo que creo que queda claro es que los versos simples o de tirada más largos (que se recitan sin parada hemistiquial), requieren estructuras más uniformes para mantener su armonía, a causa de esa larga longitud versal.

 

Un ejemplo de Unamuno en que mantiene una estructura similar (3.7.11) en estos dodecasílabos de tirada:

 

a los dedos descarnados de la Intrusa,

(…/…)

va tejiendo de la Vida, de la Musa.

 

O en estos tridecasílabos ternarios, del inicio de un poema de Silvio Manuel Rodríguez, poema que mantiene esa estructura básica (4.8.12) en sus 60 versos.

 

De pronto dejo que mi cuerpo asuma el summum
de tanto golpe sin olvido y sin alivio
volcando en él cada destrozo y cada muro
de sombras húmedas, de suertes y destinos

(…/…)

 

El siguiente artículo completaré el tema de los poemas de la misma longitud silábica versal, con algunos ejemplos de distintas estrofas isométricas.

 

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