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Antonio Ramos Maldonado
Sábado, 1 de abril de 2017
¿Ha estado el Sol en varios brazos o espirales de la galaxia?

La estampida por mostrar el mecanismo verdadero del universo

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Noticia clasificada en: Física

Los que se propusieron contradecir el diseño original del universo debieron darse cuenta de que no era fácil cambiar una idea que se había arraigado profundamente en las personas desde hacía miles de años; debieron darse cuenta de que la idea podría resultar inamovible, como de hecho sucedió.

 

 

 

     “CONICYT crea en 2006 el Programa de Astronomía con la misión de apoyar y fomentar el desarrollo de la astronomía nacional, posicionar esta disciplina como un área estratégica de desarrollo de la ciencia en nuestro país y convertir a Chile en una potencia mundial. Chile posee los cielos más privilegiados para la observación astronómica, siendo el lugar escogido para instalar los observatorios más poderosos del mundo, como Gemini-Sur, GMT, LSST, E-ELT, APEX y ALMA. Para 2020, nuestro país concentrará el 70% de toda la infraestructura mundial en telescopios, con una inversión de MM USD 6.000” CONICYT

 

I

 

     Los que se propusieron contradecir el diseño original del universo debieron darse cuenta de que no era fácil cambiar una idea que se había arraigado profundamente en las personas desde hacía miles de años; debieron darse cuenta de que la idea podría resultar inamovible, como de hecho sucedió. Porque por mucho que a estos diseñadores se los hubiera tenido en cuenta y sus teorías hubieran calado con algo de fuerza, siempre la idea del diseño genuino se mantiene, mientras que los nuevos diseños simplemente aletean como aves errantes, extraviadas. Una prueba fehaciente de todo este montaje circense la tenemos cuando a los mismos astrónomos, los mismos astrofísicos se les escucha decir, por ejemplo, que con el nuevo telescopio “Gigante de Magallanes (GMT)”, el más grande del mundo, ubicado en Chile, se sabrá cómo se creó el universo, cómo se crearon las galaxias, las estrellas, los planetas, lo que prueba que las teorías como el big bang y otras como la expansión del universo, su aceleración a una velocidad superior a la de la luz, no son más que una “clavija”, un cuento chino, que la gente escucha pero que no se atreve a refutar debido a que son temas de difícil comprensión. Algo parecido sucedió con la relatividad general, que a pesar de que con ésta se pretende negar la gravedad, todo el mundo continúa creyendo en la gravedad, en la idea original.

 

 

     El intento de sabotaje necesitó de mucha astucia y maquinación de todo tipo como suele darse en otras actividades donde sus impulsadores o proponentes han perdido el sentido de la honorabilidad y manejan como lanza en punta el engaño.

 

     No se sabe con exactitud qué cantidad de obreros saboteadores intervinieron en este alzamiento ni a partir de qué instante o en qué año se inició el mismo.

 

    Por otro lado, no se sabe si se debió a la casualidad, o si ellos lo hicieron bajo la presión de darle una respuesta física a las ideas o creencias originales, o si se trató de la intervención de la misma fuerza que interviene en el mecanismo de “ser y no ser”, el “mecanismo” que se halla en todas partes.

 

     Como puede verse, necesitaron utilizar un recurso en que se soportara el concepto de infinitud, de velocidad instantánea, de “ser o no ser”, del elemento que debía estar en todas partes en todo momento, y como tales funciones eran inherentes a la masa o partícula mínima de la materia en el plano filosófico-metafísico, se pensó en el núcleo atómico como punto de apoyo a fin de catapultarlas creencias originales, catapultarlas desde otra perspectiva, la científica, que por ser científica, debían ser más creíbles. De manera que la creencia de que el sujeto o fuerza que se hallaba en todas partes en todo momento, se retomó o traslapó por la figura del gato de Schrodinger: que equivale al concepto cuántico de la partícula (electrón) que se halla en varios sitios a la vez.

 

 

     Increíblemente, se trata de un juego complejo que deja mucho en que pensar, ya que el principio de “ser o no ser” lo cobija todo, semejándose mucho al mecanismo en que intervienen las partículas subatómicas.

 

Es como si la fuerza que se halla en todas partes y que funciona como “ser y no ser”, lo manejara todo, lo cual deja al hombre como un simple robot, como un medio de expresión.

 

II

 

     Nunca antes se había desatado una fiebre tan alta en procura de crear esbozos del universo, diseños que se acomodaran a las pretensiones de los proponentes. Fue como si buscaran con esto una tabla de salvación pues el universo creado desde un principio resultaba amenazante para los que no querían estar bajo ciertas normas. ¿Por qué, desde que se inició el amotinamiento no se incursionó directamente con un diseño propio, en vez de valerse de los conceptos que ellos mismos, los proponentes, rechazaban? Resultaba paradójico el asunto. ¿O sería que lo del rechazo no era más que una excusa, una táctica de distracción? Es sabido que los primeros que diseñaron el universo utilizaron como base una partícula de tamaño casi cero conocida como átomo. En esta partícula ubicaron el universo “imaginario” sujeto a las percepciones. Sin embargo, los que se idearon el big bang a fin de diseñar un universo a su acomodo, intentando darle algo de variedad al tema a fin de que se creyera que la idea era genuina, ubicaron el universo físico en una partícula un trillón, trillón, trillón de veces más pequeña que el átomo. ¿Sería que con esta propuesta asombrosa pensaban ganarles en la competencia a los primeros diseñadores del universo? ¿Sería que con esto aventajarían a aquéllos? Lamentablemente se trataba de un estado de locura.           

 

        Como puede verse, todo lo que se consideró parte de la historia, lo que se encuentra entre el Génesis y el Apocalipsis, fue extraído del átomo, el átomo “verdadero”.

 

     No se sabe con exactitud a partir de qué momento el hombre se interesó por mostrar el mecanismo verídico del universo,  el mecanismo de que nos habla la filosofía clásica; el mecanismo de lo que podríamos llamar el otro universo. Desde un principio, a todo lo relacionado con esta mecánica se le llamó ciencia.

 

 

     Yendo más hacia el pasado, menos se podría saber en qué momento comenzaron a llegarles a estos primeros hombres las percepciones, cuál fue la primera imagen en aparecer, quién sería esa primera persona que experimentó esa necesidad de contactar las primeras señales salidas de la masa. ¿Cuál sería ese primer hombre que se preocupó por estudiar los elementos y transformarlos, en refinar la materia hasta el punto de mostrar su contenido para que sirviera de enlace con lo que se hallaba en su interior? Porque en el interior de la masa o materia se hallaba lo que se conocía como universo. A estos primeros pasos se les dio el nombre de Creación. ¿Por qué aparece el universo en la masa? Obviamente no se trata del universo material formado de galaxias y nebulosas, ya que de este universo que sale de la sustancia solamente se habla de estrellas, de algunos planetas, de la luna, la tierra,  muchos dioses, muchos objetos y muchas figuras de animales imaginadas en la bóveda  celeste. Nada real, por supuesto, solamente simbólico. La tierra, en este caso, no es un cuerpo que gira en el espacio, sino una extensión plana, producto de las percepciones, donde se desarrollan muchas historias, donde se llevan a cabo muchas batallas que, desafortunadamente, se consideraron reales por los que les dieron otro giro.

 

      El proceso de la transformación de los elementos creó las historias y personajes que también terminaron considerándose reales. ¿Cuántos libros se escribieron al respecto? Muchísimos, obviamente, y en cada uno de ellos su autor utilizó  un diseño del universo. Aunque muchos autores se siguieron por autores anteriores y les daban continuidad a las percepciones. Esto resulta extraño, pero así sucedió. No obstante algunos componentes resultaban indispensables, inamovibles, como los animales. A esta variante casi no se le prestó atención por parte de los que manejaban el tema de las teorías y los métodos; algunos se interesaron por diseñar el universo a su manera, otros solamente se decidieron por escribir epopeyas, inspirados por el héroe mítico que fallece y vuelve a la vida, fallece muchas veces y vuelve muchas veces. Pero no muchos de los que manejaban el tema del método para diseñar universos e inventar gestas cruzaron la línea que separaba los dos mundos, no “rellenaron” los cuerpos con los animales a pesar de que estos estaban allí, dirigiendo la vida de los cuerpos.       

 

     Si se realiza un análisis minucioso en cuanto a las intenciones de los físicos en su afán de crear un concepto distinto de la filosofía clásica, un concepto más entendible para ellos, desde el punto de vista de la observación, se encuentra uno con que los físicos son una especie de filósofos que abrieron otra puerta, no de la filosofía clásica, sino la de la ciencia física. Se puede asegurar que su punto de partida fue entender la mecánica del cosmos, cómo se creó el universo. De esta manera nacía la astronomía, que tuvo su punto de apoyo en la astrología, lo que representó su primer error, porque la astrología pertenecía a la metafísica, y lo metafísico no se puede manipular, no es comprobable físicamente, pues la astrología trata de los dioses, la ubicación de los dioses en el cielo metafísico.

 

     Con este principio de la ciencia física se dio un fenómeno similar al de la historia antigua, cuyos “organizadores”, en su afán de posesionar a los personajes míticos como si en verdad hubiesen existido, realizaron toda clase de brincos a fin de que los personajes antiguos aparecieran con menos antigüedad.

  

      “¿Puedes tú atar las cadenas de las Pléyades, o desatar las cuerdas de Orión?  ¿Haces aparecer una constelación a su tiempo, y conduces la Osa con sus hijos?  ¿Conoces tú las ordenanzas de los cielos, o fijas su dominio en la tierra?”,  Job 38:31-33

 

     De manera que la ciencia echó mano de lo que tenía al frente, la astrología, y a partir de allí procedió, también, como hizo la Iglesia con la historia, a acomodar las fichas a fin de que lo irreal no se viera tan irreal. Y es porque la astrología, el zodiaco y el horóscopo se relacionan con la brujería; a los astrólogos se los considera brujos porque “leen” las cartas astrales conformadas con las doce representaciones de animales que conforman las 88 constelaciones. Todo un caos si se tiene en cuenta que la astronomía se vale, en cierta forma, de las mismas cartas, los mismos dioses “implantados” en la bóveda celeste por los astrónomos de la antigüedad, se vale de los signos o constelaciones zodiacales como Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario, Piscis, lo que también se conoce como el calendario ancestral. Aunque no se sabe con exactitud cuántas constelaciones se “elaboraron” en un principio, más tarde se “inventaron” otras, y actualmente se conocen 88, aunque otras fueron borradas pues resultaban muy excéntricas.  

 

     “Buscad al que hace las Pléyades y el Orión, y vuelve las tinieblas en mañana, y hace oscurecer el día como noche; el que llama a las aguas del mar y las derrama sobre la faz de la tierra”, Amós 5: 8.

 

     Los signos del zodiaco son las mismas constelaciones (o al menos algunas de ellas). La palabra zodiaco viene  del griego "zoodiakos {kyklos}", que significa  "rueda de los animales" y pertenecen a los cuatro elementos:

 

     Las constelaciones  de Aries, Leo y Sagitario pertenecen al elemento fuego. 

     Las constelaciones de Tauro, Virgo y Capricornio pertenecen al elemento tierra.

     Las constelaciones de Géminis, Libra y Acuario pertenecen al elemento Aire.

     Las constelaciones de Cáncer, Escorpio y Piscis pertenecen al elemento Agua.

 

III

 

     ¿Se ha comprobado que las estrellas de la Vía Láctea “saltan” de un brazo al otro?, ¿que pueden salirse de los brazos o espirales? De ser así, ¿qué tiempo tardan en hacerlo, en dar el “salto”? ¿Ha estado el Sol en varios brazos o espirales de la galaxia? ¿Por qué y para qué lo hace? Si todas las estrellas lo hacen, dar “saltos” de espiral en espiral, siendo que la galaxia contiene entre 200.000 y 400.000 millones de estrellas (unos cálculos desproporcionados, fuera de orden), ¿no se deformaría la figura de la galaxia?, ¿seguiría siendo una galaxia en espiral a pesar de que sus miembros, en este caso las estrellas, se salen de la formación y se riegan por todas partes? ¿Quién puede asegurar que sucede tal cosa al interior de la galaxia?; ¿acaso existe un telescopio tan potente que puede captar esta clase de movimiento, el de salirse una estrella de su orbital para dar un “paseo”  de manera arbitraria? ¿Acaso las estrellas toman decisiones?  De saltar las estrellas de espiral en espiral, ¿se podría confiar en las constelaciones, siendo que las estrellas que les dan “forma” cambian de posición?  

 

     Si la Vía Láctea tiene un diámetro de cien mil años luz (100.000 a.l), por qué se dice que el Sol tarda unos 230 millones de años en dar la vuelta a la Vía Láctea, conociéndose, además, que las galaxias se alejan entre sí a la velocidad de la luz a fin de no ser alcanzadas por la fuerza gravitatoria, según la teoría de la relatividad general? ¿Sí soportarían las galaxias esa velocidad? ¿Quién puede asegurar que el Sol, en algún momento, se encuentra en el borde de la galaxia? ¿Quién puede asegurar que el Sol se encuentra en la superficie del brazo o espiral de Orión? ¿Si no está en la superficie sino en el centro de dicho brazo y rodeado por millones de estrellas, algo así como un grano de arena en el centro de una pote lleno de arena, cómo se pueden observar las estrellas  que se hallan en los segundos término y los demás términos, siendo que las estrellas de los términos posteriores no lo permiten? ¿Si estamos “arropados” por millones de estrellas, cómo vamos a observar las que se hallan “del otro lado” de la muralla? ¿Cómo vamos a observar la Vía Láctea si nos encontramos en su interior y jamás hemos salido de ella ni saldremos nunca? Por mucho que los telescopios observen el cielo estrellado, jamás podrán tener una idea del cuerpo total de la Vía Láctea. 

 

consulta del autor a la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica

 

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