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Ariel Till
Domingo, 26 de marzo de 2017
las imágenes ahora aprendieron a ser descartables. Se usan y se tiran

Fotografía efímera

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Noticia clasificada en: Fotografía

Más allá de la fotografía profesional, comercial o artística, las imágenes cotidianas, ya sean personales o familiares han sufrido grandes cambios.

Los ahora antiguos álbumes familiares sólo resguardaban momentos importantes de nuestras vidas, un cumpleaños, unas vacaciones, un acto escolar. Conservaban viva la memoria, constituían la historia familiar como legado a las futuras generaciones.

 

Hoy en día casi todo es fotografiable. Y no se trata de la cantidad de imágenes que actualmente registramos, superados los límites prácticos y económicos que imponía un rollito de película de 36 exposiciones.

 

No, el cambio es mucho mas profundo. Como dijo Joan Fontcuberta, "Antes las fotos buscaban permanecer. Ahora son la expresión efímera de un instante cualquiera, ya sea el café que nos acabamos de pedir o el vestido del escaparate que no sabemos si comprar  y que sometemos a votación en algún grupo de WhatsApp."

 

Porque las imágenes ahora aprendieron a ser descartables. Se usan y se tiran.

 

Algunas porque ya fueron concebidas para un uso puntual, como complemento en una comunicación, que ya no sólo es con palabras.

 

Al respecto, también Beatriz Fiotto escribió que "Otro rasgo de esta nueva fotografía es su comunicabilidad, ya no es el testimonio en el tiempo de lo vivido, de lo que ha sido. Subsidiaria de las redes sociales, de internet y de la telefonía celular, la fotografía se vuelve mensaje en red. Nos habla, y habla por nosotros."

 

Muchas imágenes ahora luchan por ganar unos pocos segundos de nuestra atención, en el alocado ritmo que plantean las redes sociales, para luego desaparecer, tras la marea de nuevas imágenes que desfilan incesantemente ante nuestros ojos.

 

Pero entre todas esas imágenes que nacen y mueren a diario, siguen estando aquellas fotografías que pretenden sobrevivir. Esas que quieren mostrar algo de nuestro presente a quien las descubra en el futuro, unas vacaciones, un cumpleaños o un acto del colegio.

 

Y aunque también recorran su camino por las redes, luego deben descansar en algún álbum, en papel, en el disco rígido o en la nube, para poder rescatarlas algún día de un irremediable olvido.

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