Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
►w_adblock_title◄

►w_adblock_intro◄

►w_adblock_explain◄

►w_adblock_closed_btn◄

Antonio José Gil Padilla
Viernes, 24 de marzo de 2017
la especie humana podría desaparecer

¿Alarmismo o realidad?

Guardar en Mis Noticias.
Noticia clasificada en: Opinión

Yo no sé si estos de Ecologistas en Acción exageran o están en los cierto, por lo que nos lleva a la pregunta: ¿alarmismo o realidad? De mi propia cosecha, de mi análisis particular, me quedo con que vivimos una situación inestable y con que el futuro se presenta incierto

A finales de 2012 cayó en mis manos un documento elaborado por miembros de Ecologistas en Acción titulado: El inicio del fin de la era de los combustibles fósiles: crisis  energética, material, climática y de reproducción social, publicado en ese mismo año. En él se indicaba, entre otras muchas cosas, que la extracción de los combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas) comenzaría a decaer en estos tiempos que vivimos ahora, de manera que la disponibilidad, según su versión, cada vez será más escasa y de peor calidad.

 

Más adelante, en 2014, este estudio se convirtió en un amplio trabajo de dos volúmenes. En él se reproduce, revisado, el citado documento. En esa obra encontramos párrafos como este: “El declive energético va a marcar un punto de inflexión histórico ineludible: el colapso del sistema urbano-agro-industrial y es posible que también de la civilización dominadora que comenzó hace unos 6.000 años”.

 

A la falta de recursos fósiles añaden otro elemento más como motivo del progresivo deterioro. Este elemento es el cambio climático: “Si la crisis energética y material está disparando la Crisis Global, el cambio climático y la desorganización de los ecosistemas son los problemas mayores, y a más largo plazo, para sostener la capacidad de las sociedades para reproducirse”. Según la versión de sus autores, son, en definitiva, los límites ecológicos los que están poniendo fin a la carrera desenfrenada del capitalismo y no las contradicciones sociales y económicas.

 

El día 21 del presente mes celebramos el 25 aniversario de la fundación de Villaviciosa Ecológica hoy integrada en Ecologistas en Acción. Un grupo reducido de hombres y mujeres decidimos entonces unirnos para trabajar por la mejora del ecosistema de nuestro municipio. Las cosas han cambiado sustancialmente desde aquella primavera de 1992.

 

A ese encuentro del pasado 21, invitamos a dos figuras destacadas de la lucha por el respeto al medio ambiente, y añadiríamos que a la humanidad. En sus intervenciones volvieron a las andadas. Insistieron en los graves problemas medioambientales que sufre el planeta, extremando las consecuencias que conlleva la errática trayectoria del sistema. Llegaron a decir que, incluso, la especie humana podría desaparecer. Aportaron datos tan significativos como estos: en el futuro el consumo energético será de un 10% del actual; ciudades enteras desaparecerán a causa del aumento del nivel de los mares y océanos. Y todo ello muy bien documentado. Destacaron que, de todos los desastres, a lo único que se le ha puesto freno es a la destrucción de la capa de ozono.

 

A renglón seguido, un día después, me dio por ver en TV la sesión de control al Gobierno en el Congreso. Las intervenciones de los políticos se ciñen a la mera acusación, a la disculpa, al “y tú más”, a la descalificación y al “huir de la quema” de la manera más burda posible. Todo se resume a un proceso endogámico, ajeno a los verdaderos problemas: tan importantes. Puede que les ocurra lo mismo que en la fábula de Tomás Iriarte según la cual un par de conejillos  se enzarzaron, discutiendo si eran galgos o eran podencos, y cuando quisieron reaccionar ya era tarde.

 

El panorama que dibujan grupos como este de Ecologistas es desalentador, muy preocupante, diría que sus pronósticos son demoledores. Pero todo esto es como si sucediera en paralelo con nuestras vidas porque no sólo son los políticos los que “pasan” de ello, sino que, en general, a la ciudadanía como que se la trae “al pairo”.

 

Yo no sé si estos de Ecologistas en Acción exageran o están en los cierto, por lo que nos lleva a la pregunta: ¿alarmismo o realidad? De mi propia cosecha, de mi análisis particular, me quedo con que vivimos una situación inestable y con que el futuro se presenta incierto.

 

Observamos que en un par de décadas el sistema ha quebrado, que se ha producido una inflexión en la estructura social, especialmente en nuestro país. La precariedad se está cebando con la clase trabajadora, agudizando la desigualdad entre unos y otros. La grieta entre el capital y las rentas del trabajo ha aumentado de forma alarmante. Se dice que en la actualidad trabajar y ser pobre van de la mano, lo que nos retrotrae a los tiempos de la semiesclavitud en los que el salario era el imprescindible para la subsistencia y la procreación. Hoy día la cosa pinta algo más fea ya que, poco a poco, la tecnología está eliminando, a toda velocidad, la fuerza de trabajo, tan necesaria en el siglo XIX.

 

Ya se están produciendo dos fenómenos divergentes que dan lugar a una situación inédita. Por un lado, tal como hemos señalado, la tecnología está eliminando mano de obra, sin que, a ciencia cierta, sepamos donde está el límite. Por otro, y como consecuencia del punto anterior, la mano de obra es menos necesaria, y los empleos cada vez son más precarios y peor remunerados, por lo que la capacidad global de consumo cada vez es menor. Si el consumo son los ingresos de las empresas, hemos entrado en una espiral cuyo final desconocemos. Esto avala la teoría autodestructiva del capitalismo, defendida primordialmente por K. Marx. Sin embargo, otros, como hemos señalado al principio,  atribuyen un fatal final a cuestiones de carácter medioambiental y a la escasez de recursos energéticos. Por unas cosas o por otras, o por la combinación de ambas, si nos dejamos llevar por alguna de las teorías (o por ambas), las expectativas son poco halagüeñas.

 

Multitud de autores han dedicado y dedican tiempo y “ríos de tinta” a tratar, con más o menos rigor, este asunto, pronosticando el futuro, aunque en casi todos los casos subyace la incertidumbre, algo en lo que coincidimos. Ante el dilema enunciado en el título del presente escrito terminaremos diciendo que la realidad actual nos debe servir, al menos, para encender la señal de alarma, por lo que invitamos a los lectores a la reflexión y a la toma en consideración. De seguir así, la codicia de la clase dominante, la incapacidad de los políticos y esa ausencia de reacción del pueblo nos llevarán (ya lo están haciendo) por un camino cuyo destino es tan novedoso como incierto.


 

Acceda desde aquí para comentar como usuario registrado. Ser usuario registrado tiene muchas ventajas. Una de ellas es la posibilidad de guardar sus noticias y comentarios. Acceda desde aquí para comentar como usuario registrado. Ser usuario registrado tiene muchas ventajas. Una de ellas es la posibilidad de guardar sus noticias y comentarios.
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
1 Comentario
Fecha: Sábado, 1 de abril de 2017 a las 13:16
J. R. Infante
Yo no creo que sea alarmismo, me inclino a que es una realidad como un templo, lo que ocurre es que las cosas en la Naturaleza tienen otros tiempos distintos al nuestro y tienen que pasar generaciones para que se den cuenta del daño. Yo me fio mucho más de lo que dicen los científicos y los propios ecologistas que lo que puedan decir los políticos, por eso creo que las alarmas las debemos tener encendidas y no permitir que individuos como Trump, echen por tierra lo que su antecesor ya había logrado, como es los Acuerdos de París respecto al cambio climático. La batalla es dura porque hay muchos intereses en juego, pero si queremos seguir teniendo un Planeta medio en condiciones, hay que luchar.- Un abrazo, tocayo.

Las nueve musas
Las nueve musas • Política de Privacidad
© 2017 • Todos los derechos reservados - ISSN 2387-0923
Powered by FolioePress