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Sebastián Pavón Patiño
Viernes, 3 de marzo de 2017
La vida de Isaiah Berlin es un trasunto de lo acontecido en el siglo veinte

Isaiah Berlin y la historia

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El historiador debe asociar los fenómenos históricos importantes y vitales para lograr una buena consideración sobre su propio campo de estudio, así mismo, lograr sacar  los motivos que llevaron a un pueblo a su destrucción y “comprender” las distintas singularidades que se presentan en alguna época concreta.

El descubrimiento del método racional  fue indudablemente importante y penetrante, sin embargo,  después de ese hallazgo fue necesario discutir si  efectivamente la historia  se dedica a un estudio serio y riguroso como lo procura la ciencia, de manera que la validez de los estudios que efectúan los historiadores son  puestos en cuestión, no obstante, antes de mostrar los diversos factores que muestran  diferencias importantes, es necesario empezar por la noción griega como nos dice Isaiah Berlin: “La Historia, según Aristóteles, es el relato de lo que han hecho y sufrido individuos humanos.”  (Berlin, 2013, pág. 179). Por lo tanto, con el pasar  del tiempo y con el auge de la conciencia positivista, empezaron discusiones para determinar si evidentemente la historia puede ser una ciencia, específicamente, formular leyes como lo hace una ciencia natural, así como la física. De este modo parecía plausible este tipo de propuesta, pues se consideró de acuerdo a esta concepción estudios verticales y horizontales para darle fundamento a hechos concretos y conectados antes de conjeturar un desorden de ideas. Ahora bien,   esto resultó bastante  paradójico, ya que no fue una promesa cumplida como diría Isaiah Berlin: “La escena estaba montada, pero virtualmente nada se materializó. No se formularon leyes generales-ni aun máximas medianamente confiables.” (Berlin, 2013, pág. 189). Por tanto, la discusión estaba abierta, pero, con la fatiga de no encontrar ningún instrumento o aparato que consiguiera, en efecto, dar un resultado científico y  totalmente alineado con la objetividad de la ciencia. Por esta razón se dejó dicha creencia.

 

En la ciencia natural se opera bajo edificios teóricos cuidadosamente fundamentados  y estrictamente  estructurados a nivel  formal, pero, pongamos por caso: “Supóngase que a un hombre se le ocurriese decir que en cierta mañana, a pesar de sus repetidos esfuerzos, no había visto salir el sol; y como un caso particular negativo es, conforme a las reglas de nuestra lógica común, suficiente para anular una proposición general.” (Berlin, 2013, pág. 191). La salida del sol no sucede para dicho observador y se convierte en un caso negativo, además, si esto acontece repetidamente varios años, se tendría que cambiar totalmente el edificio teórico, pues gracias a estos hechos negativos se anularon las  proposiciones  generales, de este modo se debe buscar cuáles fueron los fallos para poder solucionar el problema y realizar una hipótesis ad hoc mucho más rigurosa y cuidadosamente sistemática, pero mientras el historiador por "fe" dude de alguna particularidad de sus datos y decida modificarlo o simplemente darlo por supuesto estaría forzando los hechos absurdamente, pero,  en este caso eso no sucede con el científico, es más,  así estuviera en el error  no es tratado  de esa manera: "Cuando se dice de un hombre dedicado a las ciencias naturales. No decimos nada peyorativo acerca de un científico de la naturaleza."  (Berlin, 2013, pág. 193). En realidad, por medio de la inducción y de métodos hipotético-deductivos, el científico intenta forzar el marco teórico en busca de una doctrina cerrada, aunque de esto nada se dice. Por otra parte, el historiador cae en  la cuenta de que pone más cuidado a hechos particulares que en los generales, esta es una diferencia importante entre  los métodos de la ciencia.

 

En consecuencia, el rigor  de la ciencia y sus métodos son mucho más precisos  que los  que emplea el historiador, ya  que únicamente enlaza particularidades dando por supuesto su conexión “lógica” o como diría Isaiah Berlin: “Se parece mucho más a la operación del sentido común.” (Berlin, 2013, pág. 198). Así pues, dan más importancia los historiadores a los hechos particulares que a las  hipótesis  generales, los historiadores no gozan con esta capacidad y rodean la ambigüedad y la imprecisión, en cambio, la ciencia si goza de un nivel formal elevado que entreteje proposiciones de forma rigurosa  con ayuda de sistemas ideales. Por tanto, Isaiah nos muestra una diferencia crucial,  pero hay que aclarar que muchas veces la ciencia cae en “ambigüedades” y olvida ciertos factores fundamentales  y hace pensar que en esta particularidad  tiene que ver el “ingenio” del investigador que consigue  fundamentar sistemáticamente una teoría científica. De esta forma  el objeto de estudio de las humanidades demuestra diferencias con el método de las ciencias naturales.

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El modo de trabajar de  un científico en su respectiva ciencia  es inconmensurable comparado con la forma en que un historiador realiza sus estudios en sus incomparables campos de estudio, en ningún caso son idénticos, si por casualidad el historiador fuera con sus métodos a realizar ciencia, se encontraría con una gran dificultad inmediatamente. Por otro parte, una de las grandes disciplinas que ha crecido bastante es la economía, dado que opera bajo los distintos  métodos de manera correcta. Pues elimina toda actividad humana dentro de su marco teórico queriendo poner en un lugar pasivo al economista, esto es aproximarse a la objetividad absoluta. De esta manera preguntas estéticas, morales o religiosas, incluso sobre el comportamiento no tienen cabida aquí. Por ello, este tipo de concepciones singulares comprometen la vida cotidiana de los hombres, pues ya vimos que si se trata de una  búsqueda rigurosa e hipotética necesitamos de un proceso científico y metódico, por eso se exige un proceso antes de aceptar cualquier suposición implícita que pueda entorpecer el sistema de deducción científica, por este motivo proposiciones como: “X perdono a y porque lo  quería.” (Berlin, 2013, pág. 2015). Parecen pertenecer a lo “comprensivo” y no a la deducción o inducción científica y de este modo es de vital importancia este tipo de experiencias, ya sean vividas por el observador o en forma de datos.  Explicar ¿Qué factores humanos iniciaron la revolución francesa? ¿Qué creencias o ideales perseguían? Es aquí donde se debe considerar otros aspectos, específicamente la  vida del ser humano. El método científico es tenue a comparación de los usados por los historiadores, pues estos desean ir cabalmente a los aspectos particulares y sacar a la superficie el motivo que tuvieron los pueblos y sus residentes  para entrar en la primera guerra mundial: “Los químicos y los físicos no están obligados a averiguar los estados mentales de Lavoisier ni de Boyle.” (Berlin, 2013, pág. 226). Esto lo debe realizar un buen historiador según Isaiah Berlin.

 

El historiador debe asociar los fenómenos históricos importantes y vitales para lograr una buena consideración sobre su propio campo de estudio, así mismo, lograr sacar  los motivos que llevaron a un pueblo a su destrucción y “comprender” las distintas singularidades que se presentan en alguna época concreta.


 

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