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Redacción
Miércoles, 1 de marzo de 2017
Maullidos

Gemma Solsona Asensio

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Noticia clasificada en: Relatos

Ante todo me defino como una lectora ávida de historias. Hay niños que dicen que nacen con un pan bajo el brazo, yo creo que lo hice con un libro. Hoy en día alterno libros que me apetecen con clásicos de los que siempre aprendo algo.

Maullidos

 

¿Tus estudios de Comunicación Audiovisual han influenciado tus textos y, más concretamente, “Maullidos”?

 

Sí, sin lugar a dudas. Sin embargo pienso que lo más me influenció fue el cine que vi en casa desde que era muy pequeña. Quizá eso, a su vez, me llevó a estudiar audiovisuales y después, naturalmente, repercutió en mis muchas referencias cinematográficas a la hora de escribir. Siempre añado, cuando me preguntan sobre estas influencias que, además de ver todas las series de dibujos animados propias de mi edad en los años ochenta, yo devoraba películas del cine clásico de Hollywood junto a mi madre y mi abuela. Imagínate que con ocho, nueve años yo quería bailar como Ginger Rogers o Fred Astaire, ser Marilyn y visitar Tara, la plantación de Escarlata… Todas esas referencias se cuelan, sin lugar a dudas, en mi manera de escribir. Y, por otro lado, el haber estudiado una carrera como Comunicación Audiovisual me ha influenciado en la forma de plasmar las escenas, en ser siempre lo más visual posible al escribir y, sobre todo, en una de las cosas con la que más disfruto contando historias, la recreación de atmósferas y personajes.

 

Más influencias

 

El cine, sin lugar a dudas es una de las más claras. Supongo que además todo lo que leemos se va filtrando poco a poco en cómo abordamos las historias y yo no soy una excepción. Ante todo me defino como una lectora ávida de historias. Hay niños que dicen que nacen con un pan bajo el brazo, yo creo que lo hice con un libro. Pasé por todas las épocas típicas de los “niños” lectores, Enid Blyton, Los Hollister, clásicos ilustrados Bruguera que cogía de la biblioteca de mi abuela… allí leí desde Ivanhoe a La vuelta al mundo en 80 días pasando por Quo Vadis y acabé muy pronto con la colección entera de Agatha Christie… Leí a Dickens (su novela Grandes Esperanzas es una de mis favoritas aún hoy en día), novela gótica (que me apasiona) y relatos de terror (Poe, Maupassant, MR James y sus fantasmas, que son otra de mis obseiones…). Supongo que, cuando me di cuenta que mi pasión era contar historias empecé a ampliar mi gama de lecturas. Hoy en día alterno libros que me apetecen con clásicos de los que siempre aprendo algo. Y, volviendo al tema de las influencias… Quizá descubrir el realismo mágico, sobre todo a Márquez, me ayudó a darme cuenta de que la realidad sin una pizca de fantasía me resultaba aburrida, algo que, tras leer a Matute me di cuenta que podía transmitir también a través de la dulzura y los ojos de la infancia; admirar la forma sencilla e irónica de decir las cosas de Juan Antonio Millás, un maestro, me lleva, muchas veces a darle una vuelta de tuerca a la ironía en mis historias y la psicología de los personajes de escritores que admiro, como John Irving, me encantaría que pudieran colarse en mis textos.

 

Desde Valguamar a Maullidos ¿Qué ha ocurrido? ¿Qué cambios ha experimentado tu escritura?

 

Valguamar fue un pistoletazo de salida, mi particular homenaje al realismo mágico que tanto me había hecho disfrutar. Fue una experiencia compartida y muy trabajada con un buen amigo, Tebu Guerra, y entre los dos dimos forma y vida a esos “lugares que no aparecen en los mapas” y en los que suceden todas las historias del libro. Lo disfruté muchísimo y siempre estaré agradecida a todos los que lo hicieron posible. Poco a poco, me he ido dando cuenta de que, sobre todo en relato, el menos es más, en muchísimas ocasiones. Quizá intento, en la medida de lo posible, estilizar la forma de escribir y soy consciente de que no siempre a través de una frase “dramática” puedo transmitir más sentimientos. En eso también me ha ayudado leer, por las clases que realizo como profesora de relato y escritura creativa en el Aula de Escritores, a autores como Carver o Bukowski a los que quizá, de otra manera, no hubiera dado una oportunidad. Además he ido perdiendo el miedo a tratar de temas que me importan, no me gustan o me dan miedo… a ser más personal. Al fin y al cabo, te das cuenta de que, a través de argumentos y personajes distintos, acabas hablando siempre de los mismos temas, de tus obsesiones… en mi caso la memoria y cómo nosotros queremos recordar nuestra historia, la muerte, la soledad o la falta de libertad para hacer aquello que en realidad queremos, eso sí, casi siempre con una pizca de fantasía.

 

Cuando uno llega al segundo o tercer relato empieza a tener una extraña sensación; no me atrevería a decir que es una sensación agobiante pero, por lo menos a mí personalmente, me produjo cierta tensión: la ausencia de personajes masculinos.

 

¿Sí? Bueno en este caso no fue voluntario. Los relatos de “Maullidos” son historias que fui escribiendo a lo largo de varios años y que, a través de esas obsesiones que he mencionado, me di cuenta de que establecían un nexo que podía unirlos en un libro. La idea surgió a partir del relato “Los maullidos”, el primero del libro, y esa fue, en cierta manera la chispa a partir de la cual fui organizando el resto de las historias. En los tres primeros relatos es cierto que tengo una protagonista femenina potente, que podría ser la misma, en tres momentos distintos de su vida. Eso sí, también hay personajes masculinos, los narradores lo son muchas veces. Pero el “objeto” de la historia, en estos tres relatos, el detonante, lo marca el personaje femenino: Violeta, Greta o Lola. Sin embargo pienso que la literatura va más allá de sexos, yo al menos como lectora muchas veces me he identificado más con un personaje masculino, por ejemplo.

 

Supongo que estarás harta de que te lo pregunten pero no me resisto a la tentación: ¿Qué te pasa con los gatos?

 

Jajaja, bueno los gatos fueron esa chispa que me ayudó a darle la coherencia a todo el libro. “Los maullidos” surgió primero como historia, y después vi que esa forma de expresarse de los gatos, esos “maullidos” que pueden dar miedo, ser dulces o tristes me ayudaban a organizar mis historias. Lo mío con los gatos, no creas, no fui una apasionada “gatuna” desde siempre. Quizá ha sido gracias a “Maullidos” que los he descubierto. ¡Yo siempre fui más de perros! Fue mi pareja, que tenía un gato, Glipus, quien me enseñó a admirarlos. Y varias amigas escritoras que me ayudaron a perderles el respeto y a conocerlos un poquito mejor… empecé a admirar la libertad de los gatos, su elegancia, su falta de miedo… Ahora poco a poco intento aplicar esa filosofía a mi vida diaria, también en mi escritura. De hecho, el resultado de “Maullidos” ha sido que adopté un gato que me tiene loca, Potter, y lo mejor en estos momentos es escribir (si puedo, y me deja, y no se tumba literalmente encima del teclado) teniéndolo cerca…

 

“Bienvenida a casa", quedó finalista en el XXIV Premio Ana María Matute de Relato; ¿es en el relato donde te sientes más cómoda?

 

Sí de momento, aunque todo el mundo siempre me dice que, por mi manera de escribir, por cómo me gusta trabajar personajes, atmósferas… poseo un estilo que podría aplicar a la novela. Tengo una idea para hacerlo, y sé que algún día me pondré, seguro. Pero el relato me permite escaparme a todo tipo de mundos, experimentar estilos sin casarme con una idea concreta durante demasiado tiempo. Creo que a través de las historias cortas se pueden decir muchísimas cosas también. Aquí en España quizá ha sido, durante mucho tiempo, un género infravalorado. Poco a poco esto está cambiando y que libros como el de Lucia Berlin, cien por cien relatos, se sitúen entre los más vendidos es algo muy positivo para los que admiramos el género de la narración corta.

 

Gemma Solsona Asensio, ojo, en la actualidad trabaja en publicidad y RR.PP, pero trabajó en guiones de cortometrajes, fue reportera de televisión e imparte cursos de escritura en el AE; surge la escritura como un suplemento a todas esas actividades o, por el contrario, ocupa el primer puesto entre las mismas.

 

Contar historias es mi pasión, e intento que de alguna forma todo lo que hago tenga algo que ver con esto. También hay algo de esa pasión en comunicar para una empresa, así que al menos intento disfrutar también con lo que me ayuda a pagar los recibos…

 

Es curiosa y nada descabellada tu teoría de la persona-perro y la persona-gato, se buena y explícasela un poco a nuestros lectores.

 

Bueno como te he dicho antes siempre fui más de “perros” y yo misma me consideraba una “persona perro”: obediente, siempre dispuesta a hacer lo que se espera de mí, un poquito miedosa… pero poco a poco, a medida que te haces mayor te das cuenta de lo que realmente quieres, de que tampoco es tan importante “complacer” y “gustar” a todo el mundo, mientras hagas lo que realmente crees que es mejor para ti… así que poco a poco voy volviéndome más “gato”, dispuesta a asumir riesgos, a ser más valiente y no ir siempre por el camino marcado. Como digo en mi “monoloprólogo” siempre he admirado a esas “personas-gato” que se atreven a arriesgarse y a ser diferentes, sin miedo a lo que “dirán”. De momento yo soy más gato en mi escritura, ahí ”juego” con mis personajes y cuento las historias que me apetecen. Eso sí… he aprendido mucho de las personas-gato e intento, en la medida de lo posible, incorporar su manera de hacer en mi día a día.

 

Tus proyectos más inmediatos y ¿para cuándo una novela?

 

De momento estoy centrada en promocionar y “maullar” al máximo con mi libro “Maullidos”, llegar lo más lejos posible. Es un libro del que me siento muy orgullosa y me encantaría poder llegar a muchos más lectores. Es complicado para obras que no salen de las grandes editoriales pero al fin y al cabo hoy en día existen formas variadas de darse a conocer y promocionarse, fuera de los circuitos habituales… y en eso estamos ahora, esforzándonos. Por otro lado no dejo de escribir. Tengo varios relatos en los que ya empiezo a ver un hilo común que me ayuda a “imaginar” cómo podría ser mi próximo libro… ¡aunque eso os lo cuento en otra entrevista! Y la novela… como he dicho está ahí, sé que ahora necesito acabar una idea que tengo empezada desde hace demasiado tiempo… pero justo es esa palabra la que me descuadra los planes… el tiempo…

 

Sería imperdonable no nombrar en esta entrevista a la ilustradora Judit García-Talavera

 

“Maullidos” no sería lo mismo sin el trabajo de Judit. En una ocasión, en una entrevista catalogaron “Maullidos” de “libro joya”. Si lo es, es gracias a las ilustraciones de Judit, como se complementan de forma perfecta con mis historias. Cuando “Maullidos” empezaba a ser una realidad, cuando trabajaba en la organización de los relatos en el libro y aún me faltaban algunos por escribir, ya tenía claro que quería pedirle a Judit su colaboración a través de ilustraciones. La conozco y somos amigas desde “Valguamar”, cuando ella puso en “imágenes” uno de esos lugares inventados, Guacamalindo, y me enamoré de su forma de ilustrar, del misterio de sus figuras femeninas, la sutileza y la delicadeza de sus “musas” de papel como alguna vez las hemos llamado. Sabía que para mis “musas” gatunas el estilo de las ilustraciones de Judit se adaptaría perfectamente. En un principio me atreví solo a pedirle que colaborase con la portada. Pero Judit leyó las historias y me propuso hacer una ilustración para cada una de ellas, para los doce relatos que conforman “Maullidos”. Naturalmente ¡fue increíble! Trabajamos juntas cuáles eran las escenas más representativas de la historia y ella después ilustraba el momento que más le había marcado. ¡Te aseguro que los mails de Judit con las propuestas de ilustración eran unos de los mejores mensajes que recibía cada semana! Poder ver transformadas las historias que tú has imaginado con palabras, en las ilustraciones de una artista como Judit, es una experiencia que creo que le da a “Maullidos” un toque especial. Tuvimos claro que esas ilustraciones debían ser publicadas en color y gracias al editor, de Stonberg, ese sueño se pudo hacer realidad y es así, con los relatos ilustrados con musas y gatos magenta y negro que ha podido llegar a los lectores.

Judit García-Talavera


 

Gemma Solsona AsensioGemma Solsona Asensio (Barcelona, 1977) se sintió fascinada desde niña por el cine y la lectura, devorando las grandes películas clásicas y cualquier libro que caía en sus manos. Tras leer Mujercitas, decidió que quería ser como Jo y que, algún día, ella también escribiría un libro.

 

Licenciada en Comunicación Audiovisual, orienta su carrera profesional hacia el marketing y la comunicación.

 

En el año 2006 descubre la escuela Aula de Escritores y retoma la escritura. Publica su primer libro Valguamar, cuentos de lugares, amores y difuntos (2009) junto a Tebu Guerra y empieza entonces a impartir clases de Relato y Escritura Creativa en el Aula de Escritores.

 

Varios de sus cuentos han sido galardonados en concursos literarios e incluidos en libros como Qué me estás contando (2008), Café con letras (2009), La Teoría de Polch (2013), 150 microrrelatos de terror homenaje a Poe (2014), 40 relatos de terror (LLEC, 2016) o Navidadblancaoscuracasinegra (2015) y Cuéntame un día (2016) publicados por la Plataforma de Adictos a la Escritura de la que forma parte, promocionando los libros de sus autores, charlas y la participación en todo tipo de eventos culturales.

 

“Maullidos” es su segundo libro de relatos, historias de mujeres, fantasmas y gatos... Le gustan los sábados, los viajes y los vampiros. Y aún sigue mirando bajo la cama por si algún día descubre algún monstruo que le quiera explicar su particular historia.

 


 

 

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