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Martha Leticia Martínez de León
Lunes, 27 de febrero de 2017
El punto central de las religiones es convertirse en una guía

Todo verdadero creyente es un anarquista

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Conforme el tiempo ha ido convirtiendo los días en siglos, la humanidad ha creado y se ha desenvuelto en diversas mitologías y religiones, y cada uno de estos credos ha estipulado formas de vida y de conducta las cuales han comenzado por guiar al hombre, pero, poco a poco han terminado en barbaries y genocidios.

Cada pueblo ha creado dioses, seres celestes, terrenales y del inframundo quienes custodian y provocan el nacimiento, la muerte, crean la tierra y desarrollan en ella mares, bosques, imperios para después ser protegidos por otros dioses, también están las religiones que han elegido a un sólo Dios creador el cual a estatua y semejanza creó al ser humano, pero, sin importar si se tiene un panteón extenso de dioses como en el Hinduismo, o si se tiene al ser humano como centro de iluminación, como lo demuestra el Budismo, o si se percibe un Dios omnipresente como el de las tres religiones del libro, Judaísmo, Cristianismo e Islam, el eje fundamental que las sostiene es la ética, sin embargo, una religión que pierde, extravía y sumerge su ética en la  moral se despoja de su esencia, se convierte en una doctrina fundamentalista  haciendo del ser humano un individuo porque lo despoja de su dignidad.

 

El punto central de las religiones es convertirse en una guía, en un sendero el cual conduzca al ser humano al encuentro con Dios para el creyente o al encuentro consigo mismo para el no creyente, las religiones quienes tienen a grandes profetas o maestros compartiendo sus enseñanzas se fundamentan en textos escritos a través de varios géneros literarios: parábolas, leyendas, mitos, proverbios, cantos, poesía, prosa, milagros, sí, los milagros son un género literario, a través de los cuales describen situaciones de vida y reflexionan para después ofrecer una enseñanza, ningún Libro Sagrado juzga, critica, condena, por ello, en boca de Jesús se escucha, “Quien tenga oídos que escuche”, esto es porque particularmente no se puede obligar a una persona a cambiar, este cambio debe de ser por su propia reflexión, pero, cuando esto deja de ser así la religión se vuelve moralizante, condena, enjuicia y se desarrolla en base a las conveniencias propias de una sola realidad.

 

Los mandamientos de la ley de Dios se basan en la ética, no condenan y principalmente están hechos para consagrar la dignidad humana, “No mentiras”, por ejemplo, estas dos palabras explican que si cada persona no miente se hará un bien, no necesitará crear sucesos ficticios, y al mismo tiempo estará custodiando la realidad del otro,  porque no se le estará engañando, por lo cual ambas partes tendrán justicia, a diferencia de esto, las leyes civiles, creadas para dar prevalencia a una sola realidad nunca dan justicia por igual, siempre habrá injusticia para alguna de las partes, las leyes están creadas por la moral, los mandamientos por la ética.

 

La moral debe de ser un vigilante de la ética, denunciar el momento en el cual está siendo alterada, pero, cuando la moral  no denuncia  sino que crea sus propias leyes a partir de las fallas éticas ya no está creando un bien común sino un bien individual a conveniencia y a necesidades propias. La moral hará al hombre esclavo, lo hará sentir miedo y llevará a el hombre actuar por miedo a ser castigado, por lo que su conducta será hipócrita, en cambio la ética, hace al hombre vivir de manera justa, libre con responsabilidad. Los actos de la persona ética son honestos porque actua hacia el bien sin estar condicionada por un castigo.  En este punto se encuentran muchos creyentes quienes no “se portan bien”, -por decirlo así- porque les nazca hacerlo, sino porque tienen temor a la condena eterna, entonces, si se actúa por esto la manera en la cual se percibe la religión y a Dios pierde sentido, no se está actuando porque se crea en ello o por amor a Dios sino por miedo, ahí sí la religión se vuelve opio del pueblo, cuando esta se vuelve religiosidad, como lo dice Karl Marx.

 

Platón enseñaba que el bien se obtiene cuando cada persona trabaja en armonía, es decir, cuando cada quien se realiza sin hacerle daño al otro, y compartiendo lo que sabe, crea o construye, siendo esta  la misma filosofía de las religiones las cuales a partir de la Bondad, la Verdad, la Alianza, el Amor y la Misericordia desarrollan su ética, para alcanzar el Bien Absoluto,  es decir, Dios. Pero, vivir de esta manera no convenía o no conviene al poder.

 

El Talmud dice:  Dios creó el mundo y lo puso a disposición del ser humano para que éste lo disfrute y no trabaje, toda la naturaleza le da lo necesario para vivir, hay cuevas, árboles, para hacer una casa, la tierra ofrece vegetales y cereales, los árboles dan frutos para que todos se alimenten y no sufran hambruna, así, sí  un árbol tiene 80 manzanas, cada persona debe pasar, alimentarse y seguir su camino dejando los frutos sobrantes para quien venga tras él, esta es la ética, en cambio, el hombre llega, se sacia, y se lleva todos los frutos, después crea una ley para decir que ese árbol le pertenece por lo cual tiene derecho a venderlos, ahí esta la moral, la cual protege las injusticias, por decirlo de cierta manera. La ética se fundamenta en consagrar la dignidad humana, la moral en custodiar leyes y pocas realidades.

 

El libro de Samuel narra que un día el pueblo le pidió un rey, Samuel les dijo que un rey los haría esclavos,  impondría leyes de acuerdo a su realidad, que les haría rendirle cuentas y perderían su libertad, pero el pueblo le exigió un rey, así Dios, le dijo, me rechazan a mí, dales lo que piden. Dios no juzgó ni criticó, dejó a su  pueblo decir, pero al negar a Dios, metafóricamente el pueblo se negó a hacerse responsable de sus actos, se negó a reflexionar sobre su libertad y prefiero que “otro” le estipulará lo bueno y lo  malo. Esto significa que cada pueblo al no querer hacerse cargo de su responsabilidad, al no querer actuar en armonía y en beneficio de todos ha dejado su libertad en reyes y gobernantes quienes han creado Estados y fronteras, en cambio, si el hombre aceptará sus responsabilidades y custodiara su libertad no necesitaría de ningún poder dominante y explotador, de cierta manera, esto es lo que promueve la anarquía pura, Platón y las grandes religiones, las cuales enseñan que llevando a cabo la regla de oro el mundo viviría en paz.

 

Las cinco grandes religiones enseñan:

 

*  Cristianismo:  “todo lo que deseen que los demás hagan por ti hazlo por ellos, en esto consiste la ley y los profetas”.

* Islam: “Ninguno de ustedes cree verdaderamente hasta que quieran para los otros lo que desean para ustedes mismos”.

* Judaísmo: “Lo que para ti es odioso, no lo hagas a tu prójimo, en esto consiste la Ley: todo lo demás es un comentario”

* Budismo: “No trates a otros de maneras que tú mismo encontrarías hiriente”.

Hinduismo: “El deber supremo es no hacer a los demás lo que causa dolor cuando te lo hacen a ti”

Y el anarquismo puro enseña como bien lo dice Errico Malatesta:

 

“Anaquista es, por definición, aquél que no quiere estar oprimido y no quiere ser opresor; aquél que quiere el máximo bienestar, la máxima libertad, el máximo desarrollo posible para todos los seres humanos”.

 

El ser humano tiene una existencia, pero vida, vida tiene cuantos días le sean otorgados, por ello, cada amanecer tiene la oportunidad de cambiar el mundo y consagrarlo, para ello grandes sabios han creado las religiones basándose en las enseñanzas de grandes profetas y maestros, para vivir éticamente,  por ello grandes pensadores profundizaron y crearon la anarquía, para que el no creyente desde su ateísmo ayude a crear un mundo fraterno lleno de Bondad, Verdad, Alianza, Amor y Misericordia, cinco ejes fundamentales, como los cinco dedos de la mano, porque como dice una enseñanza de la antigua China:

 

 “La líneas de la mano representan tu vida para que cuando la cierres comprendas quien tiene esa vida en sus manos, pero, también, para que al extenderla comprendas que la forma en la cual sea conducida esa vida afectará a los cinco puntos del universo”.

 

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