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Antonio Ramos Maldonado
Sábado, 11 de febrero de 2017
No debes creer ni siquiera en ti mismo

LOS AGUJEROS NEGROS Y LOS HOYOS DE GUSANOS MODELADOS POR EL CAPRICHO CIENTÍFICO - V

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¿Por qué se dice que la luz  emitida desde el interior del horizonte de sucesos jamás podría alcanzar a un observador  situado fuera, pero un observador dentro podría observar los sucesos del exterior?

CORRESPONDENCIA DE EINSTEIN. La carta al presidente Roosevelt (1939) –II:

Humanista y heraldo de la paz

 

     “{Los Estados Unidos sólo poseen minerales muy pobres en uranio. Existen buenos minerales en Canadá y en lo que fue Checoslovaquia, y la fuente más importante de uranio está ubicada en el Congo belga. En esta situación tal vez parezca adecuado mantener algún tipo de contacto personal entre la Administración y el conjunto de físicos que trabajan en la tarea de reacciones en cadena en los EE.UU. Una posibilidad de conseguirlo sería que sólo usted se lo encargara a una persona de su confianza y que quizá podría ayudar sin desempeñar ningún puesto oficial. Su misión podría ser la siguiente: “1. Poseer contactos con departamentos de gobierno, mantenerlos informados sobre los nuevos adelantos y formular recomendaciones para la actuación del gobierno, y prestar atención especial al problema a fin de que EE.UU. se halle bien abastecido de mineral de uranio. “2. Apresurar la labor experimental que se está realizando dentro de las limitaciones de los presupuestos de laboratorios universitarios, y proporcionar fondos, si son indispensables, a través de sus contactos con particulares dispuestos a aportar contribuciones a esta causa; a la vez también lograr quizá la cooperación de laboratorios industriales que cuenten con el equipo necesario. Tengo noticias de que Alemania ha suspendido toda venta de uranio de las minas de Checoslovaquia, que ocupó. Que haya actuado de este modo podría explicarse por el hecho de que el hijo del subsecretario de Estado de Alemania, Von Weiszäker, está ligado con el Instituto Kaiser Wilhelm de Berlín, en el que ahora vuelven a efectuar algunos de los experimentos norteamericanos sobre uranio. Muy atentamente. Albert Einstein. Libro: ‘Mi credo humanista’}”

 

 

      ¿Por qué se dice que la luz  emitida desde el interior del horizonte de sucesos jamás podría alcanzar a un observador  situado fuera, pero un observador dentro podría observar los sucesos del exterior? Se pretende mostrar una topografía que se acomode a su entender, partiendo de otras ideas planteadas por ellos (los físicos) del concepto de la velocidad  constante, sempiterna, de la luz; acomodando una idea anterior y verdadera, en una falsa… Porque al leer ellos que en el campo gravitatorio se produce un caos, un torbellino de hiperfuerzas oscuras que destruyen todo lo conseguido, todo lo creado; al leer que se trata del fin de algo; al leer que todo lo destruido se va a una especie de abismo, etc., aprovechan la situación para introducir la idea de que este campo gravitatorio con hiperfuerza también puede arrastrar estrellar hacia su interior, y como las estrellas son equivalentes a la luz, lo más práctico para ellos era no permitir que la luz saliera pues el observador no la vería, observador que en este caso representa al que lee dichos tratados de filosofía ya nombrados, como por ejemplo “El Almagest, o Magna Constructio”,  “Philosophiae  Naturalis  Principia  Mathematica”, etc. Por otro lado, lo de que el observador, desde dentro, podría observar los sucesos del exterior, se debe a una ficha colocada en un punto abstracto, una ficha que no es más que  parte de la trama.

 

     Las ideas o teoría de este tipo, de esta clase, se cuelan ni bacterias y se quedan enganchadas en los tableros de la ciencia, donde la gente los admite como reales, como si existieran, como si estuviera sucediendo tal cosa. Porque eso es lo que se ve en la gente y en otros físicos retraídos, los cuales se tragan todo sin masticar, que aceptan las cosas sin investigarlas a fondo, por sí mismos, así las digan los más celebres de los hombres. Un colega mío, que me ha ayudado mucho en estas cosas me dijo una vez: “No debes creer ni siquiera en ti mismo, en lo que crees que es; siempre debes investigar a fondo lo que  tú creas…, hasta que des en el clavo”.

 

     “{Fenómeno: cosa inmaterial, hecho o suceso que se manifiesta y puede percibirse a través de los sentidos o del intelecto}”

 

      La idea de que “el horizonte de sucesos es una superficie imaginaria de forma esférica que rodea a un agujero negro”, quedó así, colgada en el tablero de la ciencia, porque forma parte de la relatividad, quedó como un hecho real a pesar de que se dice que se trata de “una superficie imaginaria” (como lo es toda la relatividad); la gente no se concentra y define la palabra “imaginaria”, no la “ve”, porque la fuente está por sobre toda duda; la pasa por alto y le da validez a la superficie en forma esférica, le da validez a lo demás, sin importarle las inconsistencias, como cuando se afirma que la velocidad de escape necesaria para alejarse del mismo coincide con la velocidad de la luz. Aplican esta sentencia de forma puntual a fin de que no aparezca una velocidad superior a la de la luz, uno de los mayores puntos de apoyo en la relatividad.

 

    Esto de los agujeros negros y los horizontes de sucesos no alcanzan la categoría de fenómenos, ni siquiera eso, porque la categoría de fenómenos en filosofía contiene el principio de la validez.

 

    ¿Por qué no dijeron que la velocidad de escape es menor a la luz o superior a ésta? Obviamente para no “soltar” la idea primera con relación a la mayor velocidad.

 

    Como pruebas de las teorías que se no alcanzaron ni siquiera el calificativo de fenómeno, intentan ajustar lo desajustado con ideas que producen mayores desajustes: “{Había discutido con Roger Penrose la idea de definir un agujero negro como el conjunto de sucesos desde los que no era posible escapar a una gran distancia. Esta es ahora la definición generalmente aceptada. Significa que la frontera del agujero negro, el horizonte de sucesos, está formada por los rayos de luz que se quedan a punto de escapar del agujero negro. En lugar de ello, permanecen allí para siempre, cerniéndose sobre el borde del agujero negro. Es como huir de la policía y conseguir mantenerse un paso por delante pero no ser capaz de despegarse claramente}”, “Cuarta conferencia”, Stephen W. Hawking.

 

     En todo este planteamiento de Stephen W. Hawking se ve como si se estuviera convidando con Roger Penrose a jugar a las canicas, como si jugaran entre niños a darles a las canicas con otras canicas desde cierta distancia…, o como si jugaran a otras cosas de niños…, pero nunca que estuvieran haciendo ciencia… Cuando Stephen W. Hawking dice: “… esta es la definición aceptada”, le está dando vía libre a la teoría para que se cuelgue en el tablero de la ciencia y quede como algo real. Aquí se dice que la frontera de agujeros negros, el horizonte de sucesos, está formada por los rayos de luz que se quedan a punto de escapar del agujero negro. En lugar de ello, permanecen allí para siempre (esto y más del resto del capítulo de nombre “Cuarta conferencia”), se hallan las ideas que producen mayores desajustes, al decir que los fotones o rayos de luz se quedan allí para siempre. Con esto se lavan las manos o creen que se las lavan. Lo que no pensaron es que, de haber luz allí no habría forma de identificar lo que se encuentre en el centro del círculo, la parte negra u oscura. Pero lo más increíble es que no vieran que, al tragar estrellas, la luz de éstas opacaría todo, y no se podría ver nada.

 

     “{La comodidad y la felicidad nunca me han parecido una meta. Estas bases éticas semejan los ideales del rebaño de cerdos... Las metas comunes del esfuerzo humano, obtener posesiones, éxito exterior y lujo, siempre se me han presentado como despreciables, desde que era muy joven… (¿¿¿¿????). Libro: ‘Mi Credo Humanista’, Albert Einstein}” 

 

     Al hablar de estas cosas relacionadas con los agujeros negros, los hoyos de gusanos  y los horizontes de sucesos es como si se pretendiera hacer real a los fantasmas, hacer real lo que no existe; es lo que se le entiende a Stephen W. Hawking cuando expresa: “…Por tanto, no existe modo de observar el exterior del horizonte de sucesos ni de transmitir información hacia el exterior.” Esto es pensar o crear una teoría que jamás podrá ser posible; es como si se ensayara a crear una novela de historias fantásticas. Si alguien  desea conocer la fantasía en su máxima expresión, léase los libros de Stephen W. Hawking y mucho de lo que concierne a la relatividad, específicamente las formas y propiedades desajustadas que se le han atribuido a la gravedad a partir de la teoría de campos.

 

    “{Por desgracia, estos túneles son demasiado pequeños para que un ser humano pueda mirar por la cerradura. Miden sólo mil millones de billones de una billonésima de centímetro, pero quizás sea posible coger uno de ellos y hacerlo lo suficientemente grande para el ser humano o incluso para una nave espacial. De esta forma, podríamos viajar a otros planetas situados a años luz de distancia o quizás los dinosaurios de la Tierra podrían ver aterrizar una nave}”, Stephen W. Hawking.

 

     ¿Qué clase de propuesta es esta, la de coger un túnel de gusano, que miden mil millones de billones de una billonésima de centímetro y hacerlo lo suficientemente grande para el ser humano…? Y pensar que mucha gente lee estas chifladuras y se recrean con ellas; no se ponen a pensar que esto es pérdida de saliva, que esto no puede aceptarse como ciencia sino como ficción pura, sin la más mínima posibilidad de considerarse algo serio, responsable. Una persona que piense así no puede considerarse científica; se le puede aceptar como fantasiosa.

 

      Lo “mejor” de todo es que, debido a la seducción por la fantasía, se han disparado las opiniones, creencias de todo tipo, tan absurdas, que se dice que los túneles de gusanos no responden a una función natural sino a la intervención de seres extraterrestres, de otras dimensiones. Así las cosas, con el treparse el engaño sobre otros engaños hasta formar una montaña de engaños acumulados hasta el presente, lo más seguro es que, en algún momento, se comience a asegurar, y tal vez por medio de teorías, que los agujeros negros también son creaciones de seres de planetas de otras dimensiones, pues ya hizo explosión lo que tenía que explotar, lo que se veía venir, que el hombre ha comenzado a dominar la gravedad, lo que le dará vía libre para viajar por los túneles de gusanos…

 

    Pero si reunimos todos estos disparates y los analizamos concienzudamente, encontraremos que detrás de todo esto, obviamente con la relatividad a bordo, se mueve una especie de acción irónica, de burla, como si se pretendiera dejar en ridículo todos estos engaños, pues los mismos físicos pasan por alto la propuesta más representativa de la relatividad: el espacio-tiempo, una anomalía que también llamaron cuarta dimensión pero de donde se desprende además el concepto de teoría de campos que degeneró luego en lo que, de manera arbitraria, se impuso con el nombre de horizonte de sucesos. De manera que los físicos pasan por alto la rareza espacio-tiempo y ponen en su trono la gravedad, la colocan en su pedestal, donde ha estado siempre. Es como si la propuesta de espacio-tiempo   fuese una rabieta de niño que quiso llamar la atención. Es como una mancha más que no tiene ningún uso ni lo tendrá nuca. Esta anomalía fue capaz de darle vida a otras anomalías al no poder reemplazar la gravedad. Fue como si hubieran quitado una piedra que soportaba toda la montaña, y la montaña no volvió a tener estabilidad. Pero no se echaron atrás sino que insistieron y buscaron la manera de descuadrar lo cuadrado, señalando que tres cuerpos no podían interactuar dentro de un mismo campo gravitatorio, y si no podían hacerlo tres cuerpos, mucho menos una cantidad mayor de cuerpos. Por eso opinaron que, de ser así, el sistema solar sería un caos; no habría planetas ni Sol. No obstante, no descartaron el caos, más bien lo aprovecharon para darle vida a los agujeros negros, los túneles de gusanos y los horizontes de sucesos. Toda una calamidad, una “empanada”.


 

 

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