Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Valdemar Ramírez Loaeza
Domingo, 18 de diciembre de 2016
SCOTT FREE

JACK KIRBY: HIMÓN

Guardar en Mis Noticias.
Noticia clasificada en: Cómic

Casi cualquier lector de comics sabe que Jack “King” Kirby (1917-1994) es el creador gráfico de superhéroes tan importantes como Capitán América y Los Cuatro Fantásticos (ambos para Marvel).

Lo que muchos ignoran es que Kirby tuvo también creaciones propias, como “The Demon” (1972), “Kamandi” (1972) y “The New Gods” (1971). De esta última serie se desprende uno de los superhéroes más originales de todos los tiempos: Mr. Miracle (Scott Free), cuyas aventuras fueron publicadas en México por la ya desaparecida editorial Novaro como “Maxisol, el Hombre Milagro”, cuya identidad secreta es el joven Óscar el Liberal.*

 

SCOTT FREEScott Free ha crecido en una distopia militarizada, el planeta Apokolips, dominado por Darkside (traducido como Morus). Escapa de ese mundo a través de un “tubo de luz” y se refugia en la Tierra, donde logra pasar desapercibido fungiendo como escapista de circo, con ayuda de la tecnología extraterrestre. Usa aparatos como el “multicubo”, los “aerodiscos” y, lo más importante, la pequeña “placa motriz”, que va ajustada al hombro del usuario. En el “remake” de los años noventa se describe a este aparato como “computadora viviente”, aunque resultaba mucho más romántico y misterioso sólo saber que es una máquina extremadamente versátil que, para funcionar, depende de un elemento que no es mecánico. En el capítulo aquí analizado se leen diálogos como los siguientes:

 

HIMÓN: Éstos son mis héroes, Óscar. Pedazos de un rompecabezas que ni aun Morus podría unir.

KRETIN: Ya terminé la placa motriz, pero no sirve.

SCOTT FREE: Kretin te desprecia, su placa motriz no funciona. [...]

HIMÓN: Tu placa motriz no funciona porque tú tampoco funcionas.

KRETIN: No digas tonterías. Convéncete tú mismo. (p. 9).

 

GUIDO: Sólo trae la placa motriz, no hay nada más.

GUARDIA: Ésta la hizo tal como Himón le enseñó, mas no sirve, Guido. (p. 20).

 

SCOTT FREEEste episodio relata justamente el momento en que Scott Free decide huir de Apokolips. Más tarde, conforme se enfrente en la Tierra a los personajes que tratarán de obligarlo a regresar con Darkside, Scott entenderá que no puede huir para siempre y deberá volver a ese planeta, pero para vencerlos en su propio territorio y ganar la libertad.

 

Pero ¿quién es Himón, a quien ya mencionamos y citamos? En la página 24 leemos lo que este personaje dice de sí mismo:

 

SCOTT FREE: ¿Por qué te odia Morus? No lo entiendo.

HIMÓN: Soy un soñador. Inventé la placa motriz, el tubo de luz, hallé el elemento X, Óscar. Morus lo quiere todo para él.

TEXTO: E Himón lo debe impedir [...]

HIMÓN: La fuerza que mueve la placa motriz nos hace igual[es] a Morus.

SCOTT FREE: Y Morus les teme a todos ustedes.

HIMÓN: También a ti, porque sueñas en otras cosas que no son Morus. ¿En qué sueñas, Óscar?

 

Más allá de su relación con Darkside, Himón es ni más ni menos que el mentor de Scott Free, y, con una elocuencia fuera de serie, Jack Kirby dio a este personaje su propio rostro, su propio cabello cano, rizado y largo, sus propias cejas pobladas y su frente amplia surcada por arrugas, volviéndolo una suerte de alter ego. En ese sentido de personaje y autor, de algún modo didáctico, debo señalar que Kirby tenía, junto con Stan Lee, un proyecto gigantesco: crear una mitología para Estados Unidos. Por supuesto es una exageración tomarlo en el sentido literal, pero comparemos su sueño y sus alcances con lo que quiso hacer J. R. R: Tolkien (1892-1973) por medio de su literatura, y juzguemos si se trató de simples megalomaniacos o de unos creadores excepcionales.

 

Cabe destacar que este episodio no fue dibujado por el Rey, sino por Mike Rogers (Marshall Rogers, 1950-2007), quien logró imitar a la perfección el estilo tosco y tremendamente funcional de Kirby. Son sólo 27 páginas, pero tan llenas de contenido y detalles, que sería necesaria una edición anotada para hacerle justicia por medio de la crítica. Quiero, al menos, mencionar rápidamente algunos aspectos admirables. Su narrativa visual conserva el ritmo vertiginoso del autor original, y marcas como los llamados “Kirby dots” (empleados desde la primera página) o la estética medieval de la vestimenta, que dan al episodio un carácter único.

 

En esta obra, cuya lectura completa recomiendo ampliamente, Jack Kirby no sólo nos habla superpoderes o de identidades secretas: nos habla de la violencia y los horrores de la guerra, del ataque a los sueños de los jóvenes; nos habla del poder temporal, de la responsabilidad de los inventores (a lo largo de prácticamente todas sus creaciones podemos ver la ingenua confianza que el hombre del siglo XX tenía en la tecnología como solución a la mayoría de sus problemas); nos habla de libertad, del derecho a la diferencia, de la relación mentor-alumno, de la obsesión por el poder...

 

Para terminar, transcribo uno de los diálogos que me parecen más memorables de toda la historia del cómic, y que, a mi parecer, refrendan por qué Jack Kirby merece el título de King:

 

SCOTT FREE: ¿Y esta mujer qué hace contemplando ese cubo?

HIMÓN: Ella está creando figuras que danzan, Óscar. En Apokolips la belleza está abolida. Aurelia la imagina.


*La publicación en que baso este texto es “Supermán presenta: Maxisol, el Hombre Milagro”, Serie Águila, año XXXII, Núm. 2-1454, 26 de enero de 1984, Organización Editorial Novaro, México.



 

Las nueve musas
Las nueve musas • Política de Privacidad
© 2017 • Todos los derechos reservados - ISSN 2387-0923
Powered by FolioePress