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Antonio Ramos Maldonado
Sábado, 17 de diciembre de 2016
El movimiento de la masa trastornó a los que conocieron la filosofía natural

LOS AGUJEROS NEGROS Y LOS HOYOS DE GUSANOS MODELADOS POR EL CAPRICHO CIENTÍFICO - IV

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Saber que de un punto en metafísica surgió la física moderna. Un punto que a la larga está relacionado con los fluidos, pero antes con la humedad. El origen se halla en el temor por la aparición de la infiltración que origina las grandes masas de agua.

     “{En relatividad general, el horizonte de sucesos —también llamado horizonte de eventos— se refiere a una hipersuperficie  frontera del espacio-tiempo, tal que los eventos a un lado de ella no pueden afectar a un observador situado al otro lado. Obsérvese que esta relación no tiene por qué ser simétrica o biyectiva, es decir, si A y B son las dos regiones del espacio-tiempo en que el horizonte de eventos divide el espacio, A puede no ser afectada por los eventos dentro de B, pero los eventos de B generalmente sí son afectados por los eventos en A. Por dar un ejemplo concreto, la luz emitida desde dentro del horizonte de eventos jamás podría alcanzar a un observador  situado fuera, pero un observador dentro podría observar los sucesos del exterior}”

 

LOS AGUJEROS NEGROS Y LOS HOYOS DE GUSANOS MODELADOS POR EL CAPRICHO CIENTÍFICO - IV

 

 

     El movimiento de la masa trastornó a los que conocieron la filosofía natural (ya “extinta”, por cierto). De modo que lo que se conoce como verdad  es el resultado de una malinterpretación de este punto en que se discute (y se ha discutido desde siempre) lo que motiva el movimiento de la masa. Newton decía que  “un cuerpo en reposo o en movimiento uniforme seguirá en reposo o movimiento uniforme, a menos que actúe en él una fuerza externa”. Sin embargo también se puede pensar (ya que la situación lo permite) que el movimiento de la masa lo ocasione su propia carga, si bien todo cuerpo que aparezca en el sistema tiene la propiedad de cargarse a sí mismo gracias a sus componentes. Todo cuerpo se carga y descarga a intervalos, es la ley. Ningún cuerpo puede albergar una cantidad de energía superior a sus capacidades, a su resistencia. No obstante, se sabe de cuerpos que pueden albergar grandes cantidades de energía pero sin aumentar su volumen; en este caso la materia se comprime sin alterarse, se mantiene en reposo o con un movimiento mínimo, hasta cuando su propia densidad la torna sensible, lo cual produce su movimiento gracias a la infiltración. Como puede verse, se trata de ciclos, que corresponden a la infiltración, la humedad, la inundación o fluidos, seguidamente la aparición de la tierra. En esta acción no intervienen otros cuerpos, externos, a fin de mover la masa. Esto no quiere decir que lo otro no tenga validez. La tiene en el sentido de que la mueva una fuerza externa, que puede ser involuntaria debido a un descuido; en este caso el agente eterno hace contacto con los sentidos y se articula con el cuerpo sensible en el interior, en este caso la masa.

 

    “{Existen diversos tipos de horizontes de eventos, y estos pueden aparecer en diversas circunstancias. Una de ellas particularmente importante sucede en presencia de agujeros negros, aunque este no es el único tipo de horizonte de eventos posibles, existiendo además horizontes de Cauchy, de Killing, cosmológicos, horizontes de partículas, etc. El horizonte de sucesos es una superficie imaginaria de forma esférica que rodea a un agujero negro, en la cual la velocidad de escape necesaria para alejarse del mismo coincide con la velocidad de la luz. Por ello, ninguna cosa dentro de él, incluyendo los fotones, puede escapar debido a la atracción de un campo gravitatorio  extremadamente intenso. Las partículas del exterior que caen dentro de esta región nunca vuelven a salir, ya que para hacerlo necesitarían una velocidad de escape superior a la de la luz y, hasta el momento, la teoría indica que nada puede alcanzarla}”

 

     Por  haber leído algo como “El Almagest, o Magna Constructio”, de Claudius Ptolomeo, o haberlo leído “Philosophiae  Naturalis  Principia  Mathematica”, de Isaac Newton, se dejaron salir cualquier cantidad de respuestas en persecución de las ideas iniciales  de los ya difuntos; se dispararon otras ideas como cuando se ve a la libre y se sueltan tras ella los galgos a fin de que la atrapen, pero resulta que la liebre no sólo es más veloz sino que también es más ágil.

 

     Resulta que con el campo gravitatorio jamás se supo dónde ubicárselo realmente. Desde un principio se tuvo la idea que se trataba de la gravedad entre los planetas  “fantasmas”; “fantasmas” en el sentido de que no se trataba realmente de ningunos planetas nombrados desde un comienzo; curiosamente los únicos planetas o cuerpos “celestes” con nombres de dioses; únicos cuerpos celestes de los que jamás se habló de sus descubridores; cuerpos celestes que se vienen nombrando desde tiempos remotos entre los griegos, romano y otras culturas arcaicas.

 

     Pese a tratarse de una idea incierta, desubicada, se la “atrapó” con la imaginación y se comenzó a desarrollar una cantidad voluminosa de ideas rebuscadas con las que se intentó darle validez a lo desconocido. Esto de la teoría de campo gravitatorio forma parte de la lista de ideas descabelladas que cuelgan en los anaqueles de la ciencia. Al carecer de ubicación se las puede comparar a fantasmas que aparecen en el salón en que se reúnen los fantasmas que van llegando de las regiones de la mente donde se forman las falsas ideas que salen por las grietas de las montañas oscuras situadas en otros mundos.

 

horizonte de sucesos

 

     ¿Por qué se intentó darle forma al campo gravitatorio? ¿Por qué se intentó definir lo abstracto? ¿Por qué se encerró en un círculo la energía cuyo campo de acción se origina en cada cuerpo, lo irradia del interior hacia el exterior abarcando en este punto una distancia mínima que no alcanza a interactuar con el otro cuerpo, salvo si se tocan los dos campos de fuerza. Al suceder esto, el campo gravitatorio disminuye casi en su totalidad pero aumenta su fuerza a tal punto que los cuerpos se funden en uno solo hasta alcanzar la fuerza máxima de rotación debido al entrelazamiento de los núcleos. De manera que aquí, en este punto, en este instante, el campo gravitatorio envuelve los cuerpos, solamente los dos cuerpos, sin que arrastre hacia el centro otros cuerpos ni se lleve consigo lo que encuentre a su paso; no sucede tal fenómeno habida cuenta de que la gravedad irradiada no se exterioriza, y cualquier otro cuerpo que se acerque, que en este caso debe ser por movimiento propio, es rechazado por el movimiento de los dos cuerpos fundidos en uno solo.

 

      Sin lugar a dudas, todo esto de la teoría de campos, el horizonte de sucesos, el espacio-tiempo, etc., obedece a jalonamientos caprichosos de la imaginación, a ensueños, nada en concreto, nada comprobable. Increíblemente, estas son las bases de la teoría de la relatividad; de este revoltijo de ideas desajustadas, nació, como una criatura dañina, la teoría de la relatividad.

 

     ¿Por qué se les ocurrió “crear” el horizonte de sucesos? ¿Por qué lo “hicieron”? ¿Por qué crearon algo de la nada? Si no existe el horizonte de sucesos, de qué sirve creer en lo que no existe?  Ciertamente esta parte fantasmal de la ciencia tomó fuerza y se posesionó en un sitio donde no se la puede mover a pesar de su inutilidad; es como un zángano este horizonte de sucesos. ¿Qué habría en la cabeza de quien lo inventó? ¿Qué inventó? Si se tomó como referencia el campo gravitatorio, ¿de dónde iban a sacar el espacio para crear una hipersuperficie… si la gravedad de los dos cuerpos fundidos en uno solo apenas si se exterioriza pues ésta fluye hacia adentro, hacia el núcleo, de manera que no queda nada de gravedad alrededor de los cuerpos; en este caso el campo gravitatorio queda fundido en los dos cuerpos, sin que haya cavidad para más nada; nada entra ni sale de allí pues las energías que fluyen de ambos núcleos se consumen entre sí.

 

     Estuvieron escudriñando la filosofía natural, concretamente las funciones de la masa, lo que acontece en la masa, o sea la gravedad entre los cuerpos; se metieron por un lado y por el otro, por aquí y por allá, voltearon una y otra vez la tarta, la voltearon muchas veces sin encontrarle entrada ni salida; no encontraron donde aferrarse; leyeron y releyeron quién sabe a quién o a quienes y se tropezaban con lo mismo, sin ver la puerta grande, sin ver ninguna puerta. En últimas, “agarraron”  a ciegas, por donde les pareció que podría ser. 

 

     Comenzaron a colocar objetos, a armar un rompecabezas sin solución debido a que las fichas pertenecían a muchos rompecabezas que ellos habían venido fabricando con fichas revueltas. Sabían que había fuerzas en el asunto, fuerzas emanadas de los cuerpos, cuerpos que, según ellos, correspondían a los planetas, pero sin que en ningún momento se imaginaran que correspondieran a otra cosa, a los cuerpos de la sustancia. Fue como si pretendieran entrar en una casa y tocaran con los nudillos en la pared creyendo que la pared era la puerta, así es esto de la filosofía.

 

     Procedieron a colocar objetos según lo que leían, según lo que creían. Fue así como tomatón un objeto, un objeto que antes no existía de esa manera y lo llamaron horizonte de sucesos, es decir horizonte de la gravedad, los que ellos caprichosamente llaman espacio-tiempo. Lo que ocurre o se lleva a cabo en los dos cuerpos fusionados, lo que irradia del núcleo o los dos núcleos, no cruza la línea, que en este caso resultaría ser el horizonte de sucesos, que, a decir verdad, no es nada, no es algo que exista pues sólo existe la gravedad. Se da el caso absurdo de que A (uno de los dos cuerpos) puede no se afectada por los eventos dentro de B, pero lo que sucede en B generalmente si es afectado por lo que acontece en A. Si partimos del hecho de que los dos cuerpos, A y B se funden en uno solo, ¿cómo se puede pensar que lo que ocurre en uno no suceda en el otro y viceversa? En este caso la afectación es mutua. Lo que ocurrió aquí fue que se malinterpretó la ubicación de los cuerpos y se relacionó un tercer cuerpo, en este caso el observador,  como uno de los dos cuerpos actuantes o afectados por el campo gravitatorio; se trató de una especie de equivocación, como si una de las fichas se la ubicara en otro puesto; esto es: A ó B no pueden ser observador y cuerpos actuantes a un mismo tiempo. Para dar una idea clara al respecto, se debe tener en cuenta que A y B están en el cuerpo que se halla al otro lado.

 

     No se entiende por qué se busca lo que acontece en el campo gravitatorio, a tal punto que al mismo campo gravitatorio se lo ubica fuera de sí para adjudicarle otro nombre, otro nombre a esa otra parte inventada conocida como horizonte de sucesos. En tal caso, campo gravitatorio y horizonte de sucesos resultan ser un mismo cuerpo “existiendo” en dos lugares y con tamaños diferentes. Sorprendentemente a esta rareza la llamaron agujeros negros, algo que ellos han ubicado infundadamente en el espacio físico. No se entiende cómo manipulan algo inexistente; es como si trataran con fantasmas.

 

     Ciertamente se da un estado caótico en la fusión de los dos cuerpos. Sin embargo esto no puede compararse con lo que ellos llaman agujero negro, puesto que la energía que emana de los dos núcleos se consume hasta desaparecer; tampoco es que esta energía pase a otra dimensión en vez de consumirse, como pretenden hacer creer y con lo que se inventaron los hoyos o túneles de gusanos.

 

     Nos atrevemos a afirmar que toda esta manipulación, toda esta invención de dramas fantásticos, se debió al resultado de lo que ellos leyeron en algunos  tratados de filosofía, lo que ellos “vieron” en el drama filosófico y lo manejaron luego a su modo, según su torcido entender.

 

     En lo que respecta a los agujeros negros y los hoyos de gusanos, solamente existen en la mente de los que creen en estas teorías. En dichas mentes hay de todo, pero únicamente allí; sin embargo, de estas ideas fantásticas saldrán otras aún más fantásticas pero sólo tendrán validez en esas mentes.

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