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Quiteria Méndez fernández
Sábado, 17 de diciembre de 2016
LA FRUSTRACIÓN DEL ARQUEÓLOGO I

Grandes tumbas no encontradas

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La profesión de arqueólogo, cuando te dejan desarrollarla en cualquiera de sus facetas, es muy gratificante, enormemente. Sea enseñando, excavando, escribiendo, restaurando, investigando… todo aquel que desarrolle su trabajo y le guste sabrá de lo que hablo. Pero también hay frustraciones.

Cuando crees que hay algo bajo tus pies y no te dan un permiso. Cuando encuentras un precioso objeto y se pierde entre la burocracia. Cuando expolian una excavación porque no hay presupuesto para seguridad. Pero nada más grande, ni más enigmático que saber que hay un tesoro histórico, antropológico y patrimonio de la humanidad escondido desde hace siglos y no saber dónde está. Grandes arqueólogos, investigadores, periodistas e historiadores han buscado sin cesar nuestro pasado más remoto: las tumbas de los grandes de la historia que misteriosamente, aún no han sido encontradas. Tumbas que podrían revelar mucho sobre  sus protagonistas y su época. Tumbas que podrían cambiar la historia. Están ahí, en alguna parte pero… ¿Dónde? Mucho se ha escrito sobre esto. Veamos algunas de las más buscadas hasta el mismo día de hoy y desde la muerte de sus protagonistas:

 

NEFERTITI

 

NEFERTITIReina de Egipto, esposa del faraón hereje Akenaton, nunca ha sido encontrada, aunque muy buscada desde años después a su muerte hasta hoy. Empezamos por ella porque tal vez, solo tal vez, sea la búsqueda más cerca de resolverse. Su vida ya fue un misterio. Reinó junto a su esposo durante la dinastía XVIII. Su nombre completo fue Neferu Atón Nefertiti, Esposa Real de Akenaton. Su nombre egipcio, nfr.u itn, nfrt.y.ty, se traduce como «Bondad de Atón, la bella ha llegado». Se supone que sobrevivió a su marido con el que tuvo 6 hijas pero no es seguro. Tras la muerte de Akenaton, se volvió a restaurar la antigua religión politeísta que el abolió, imponiendo el culto solo al dios Sol (ATON), se volvió a la antigua capital y todas las estatuas del rey y la reina fueron destruidas, así como sus nombres. Bueno, no todas gracias a Dios. Se conservan bastantes como para saber que eran una familia muy unida, que ella tenía el mismo poder que el en la corte y por supuesto, que fueron muy odiados en su día. Se ha especulado mucho con su muerte, fechada en el 1330 a.C. pero no es una fecha exacta. No sabemos si murió junto a su marido o que fue de ella después de morir este. No hay nada. Su tumba fue buscada durante siglos. Pero nada. Sin embargo, a día de hoy, precisamente una empresa española, FACTUM ARTE fue la responsable del descubrimiento de unas hendiduras en la cámara sepulcral de Tutankamon hace dos años gracias a unas imágenes de alta resolución que han llevado a revisar completamente la tumba, donde han dado con una cámara lateral completamente sellada. En esta cámara, varios arqueólogos que están trabajando allí a día de hoy, creen quee puede estar esta reina, famosa por su belleza legendaria. Es el caso del egiptólogo británico Nicholas Reeves. Nefertiti no era la madre de Tutankamon, sino su madrastra. Este era hijo de Kiya, otra esposa de Akenaton, aunque no su principal. Las medidas de seguridad de la cámara hacen sospechar que tal vez (solo tal vez) sea Nefertiti quien está allí. Recordemos que Tutankamon fue enterrado muy deprisa y en una tumba no diseñada para él, ya que solo tenía 19 años cuando murió. Esta tumba podría contener una anterior, la citada cámara sellada encontrada hace dos años y aún no abierta. Habrá que esperar «de uno a tres meses» para resolver el enigma, según señaló el ministro egipcio de Antigüedades, Mamduh al Damati, pero éste no tiene dudas de que hay «algo» detrás de la cámara funeraria de Tutankamon. No hay que echar las campanas al vuelo aun. También puede ser la tumba anterior de su propia madre, Kiya, hermana de Akenaton. O de alguna de sus hermanastras. Sin embargo, Reeves, egiptólogo de gran trayectoria y excelente expediente se muestra muy seguro como hemos dicho, por las medidas hechas expresamente para que la tumba no fuese encontrada y que claramente es poco anterior al fallecimiento de Tutankamon. ¿Será ella?  Si fuese cierto, se resolvería un misterio investigado durante siglos, incluso por sus contemporáneos. La teoría más extendida es que murió varios años después que su marido y sus súbditos aun leales la sepultaron prácticamente a escondidas pero tal cual mandaba la tradición, o sea, con todo un gran ajuar. Sería junto con el de su hijastro, el descubrimiento el siglo. En mi opinión más importante aún. Quedan solo tres meses para poder abrir la cámara sin causar daño. El tiempo lo dirá…

 

 

 

ALEJANDRO MAGNO

 

ALEJANDRO MAGNOImposible no saber quién fue. Aun así vamos a hacer una pequeñísima biografía. Rey, guerrero, unificador y conquistador. Alejandro III de Macedonia, más conocido como Alejandro Magno, nació en el 356 a.C. Fue formado militarmente por su padre Filipo II e intelectualmente por el mismísimo Aristóteles. Tenía una máxima muy simple pero sumamente efectiva: “Ninguna fortaleza es tan inexpugnable que no pueda entrar en ella un mulo cargado de oro”. Su padre murió cuando solo contaba 20 años de edad, asesinado según las fuentes, y se convirtió en rey. Como tal, conquistó en un periodo de tan sólo 13 años, uno de los mayores imperios de la humanidad: conquistó el imperio Persa, Egipto, Anatolia, Oriente Próximo, Asia Central y parte de la India. Era el hombre más poderoso de la tierra. Sin embargo, poco antes de cumplir los 33 años (junio del 323 a.C.) murió en Babilonia víctima de una extraña enfermedad tras dos semanas de agonía. Todas las crónicas de su ejército coinciden en lo que ocurrió tras su muerte… hasta un punto. El cuerpo de Alejandro se colocó en un sarcófago de oro, que se puso a su vez en otro ataúd de oro y se cubrió con una capa púrpura. Pusieron este ataúd junto con su armadura dentro de un carruaje dorado. Además, según una leyenda, se conservó el cadáver en un recipiente de arcilla lleno de miel (que es un conservante) e introducido en un ataúd de cristal.  Sea como fuere, se sabe que su cuerpo fue trasladado a la ciudad egipcia de Menfis por su antiguo general Ptolomeo I y posteriormente trasladado a la ciudad de Alejandría. Hay registros de varios emperadores romanos que visitaron su tumba. El propio Calígula presumía de tener su peto. El último de ellos fue Caracalla en el 215 d.C. A partir de ahí su destino se perdió en el tiempo. Muchos lo han buscado (entre ellos Napoleón Bonaparte) pero el destino de los restos de Alejandro Magno sigue siendo un misterio. Se ha buscado por todo Egipto. Es claro y está escrito que fue enterrado con un tesoro inmenso. Con todos los honores. Pero ¿Cuándo y cómo salió de Alejandría? ¿Por qué? ¿Y dónde está ahora? Tal vez nunca lleguemos a saberlo. Tal vez un golpe de suerte como el ocurrido hace varios años donde se encontró la sepultura de su padre Filipo II (buscado también desde la antigüedad) nos lo devuelva. El tiempo lo dirá.

 

 

CLEOPATRA Y MARCO ANTONIO

 

Mi favorito. Por sus implicaciones políticas, por su romanticismo y porque sí, porque Cleopatra siempre será Cleopatra. Reina de Egipto, la última de su tiempo.

CLEOPATRA

 

Amante de Julio Cesar, increíble estratega, inteligente y astuta, casi pone el imperio romano a sus pies. Consiguió de Julio Cesar, del que tuvo dos hijos, niño y niña de los que nada se sabe por cierto, que Egipto fuese suministradora oficial de trigo de todo el Imperio Romano, gran privilegio que le hubiese permitido hacer comer o pasar hambre a miles, millones de personas. Se enamoró del cuñado de Octaviano, más tarde el emperador Augusto, y el de ella, lo que fue la puntilla para desencadenar la guerra civil entre Octavio y Marco Antonio que se saldó en poco tiempo con una gran derrota para Marco Antonio, que se suicidó tras esta clavándose su propia espada. El 12 de agosto del año 30 a.C. Cleopatra VII pidió a sus esclavas que le trajeran una cesta de frutas con un áspid (una cobra egipcia) escondida en su interior. Hacia justo 12 días que Marco Antonio había muerto y ella misma lo enterró con todos los honores como su marido.

 

MARCO ANTONIOCleopatra estaba en ese momento retenida en su palacio por el futuro emperador Augusto, y su destino era ser expuesta y humillada como reina prisionera y convertirse en esclava. Cleopatra permitió que la venenosa serpiente le mordiera dejando antes una nota escrita a Octaviano donde pedía ser enterrada junto a su amado Marco Antonio. Su deseo se cumplió ciertamente. Augusto, vencedor, la enterró junto a él como quería y dejó que sus esclavas la vistieran y acicalaran, le pusieran sus mejores joyas y vestidos y Dios sabe que más podríamos encontrar en su tumba conjunta. Augusto era un hombre de honor. Todo esto es lo que dicen todas las crónicas de la época. Lo que no dicen, ni se ha dicho nunca es donde. ¿Dónde metió Augusto a la ilustre pareja? ¿Respetó el lugar original que eligió Cleopatra para su amado o los trasladó después a algún sitio remoto? ¿Los quemó? ¿Qué hizo con ellos? Según todo lo que se sabe hasta hoy, nunca salieron de Egipto. Han sido buscados con ahínco durante siglos. A día de hoy, varias empresas norteamericanas, buscadores de tesoros los siguen buscando, pero nada. Aún no sabemos el fin de esta historia, como tantas otras…

 

 

ATILA, REY DE LOS HUNOS

 

ATILA, REY DE LOS HUNOSHay más fantasía que historia en sus crónicas pero la historia real es aún más apasionante de lo que el mismo quería que creyeran los suyos y la posteridad. Era conocido en occidente como El Azote de Dios. Organizó y comandó a los Hunos, un pueblo nómada de cazadores y ganaderos y los convirtió en la pesadilla del Imperio Romano. Atila gobernó el mayor imperio europeo de su tiempo; invadió dos veces los Balcanes, sitió Constantinopla, marchó sobre Francia (llegó hasta Orleans) y estuvo a punto de tomar la ciudad de Roma. Atila el Huno se convirtió en una figura legendaria en Europa y en un arquetipo de crueldad y barbarie. A comienzos del año 453 d.C., Atila, de 57 años de edad, celebraba con grandes festejos (y excesos) su última boda con una princesa germana (una entre cientos que tuvo). Después de la fiesta, Atila subió a sus aposentos y a la mañana siguiente sus hombres le encontraron en el suelo en un charco de sangre y a su nueva esposa en un rincón llorando. Parece que una grave hemorragia nasal o interna le ocasionó la muerte. Sus soldados, al descubrir su fallecimiento, le lloraron cortándose el pelo e hiriéndose con las espadas, ya que Atila no podía ser llorado con lágrimas de mujer, sino con sangre de hombres. Lo enterraron en un triple sarcófago (oro, plata y hierro) junto con el botín de sus conquistas, y los que participaron en el funeral fueron ejecutados para mantener secreto el lugar de enterramiento (cosa que ellos mismos consideraban un honor). Esas fueron sus instrucciones precisas desde joven para cuando llegara su momento. Su lugar de descanso definitivo sigue siendo a día de hoy un misterio. Hitler lo buscó incansablemente por toda Alemania, convencido de que estaría allí. Arqueólogos alemanes peinaron zonas rurales en busca de algún montículo artificial. Se llegó a drenar un lago ya que la tradición del pueblo hablaba de un gran tesoro en el y se pensó en Atila. En realidad murió en el Valle de Tisza, en Hungría (Panonia en aquel entonces) pero sus últimas voluntades sobre qué hacer tras su fallecimiento eran conocidas por sus más cercanos, muertos todos tras su enterramiento, así que pudo ser enterrado en cualquier sitio que él hubiese elegido previamente. «Lo más probable es que, siguiendo las viejas tradiciones bárbaras, la última morada del guerrero estuviese en algún enclave concreto cerca de su lugar de nacimiento. Es por eso por lo que la mayor parte de los investigadores apuntan hacia una zona comprendida entre Rumanía y Bulgaria», apunta Javier Martínez-Pinna en «Grandes tesoros ocultos». Creo que solo la casualidad nos ayudará esta vez.

 

 

GENGHIS KHAN

 

GENGHIS KHANNo basta con que yo triunfe, los demás deben fracasar”. Esta frase fue dicha por el famoso conquistador mongol, cuyo verdadero nombre era Temuyín y que llegó a gobernar en apenas 25 años el imperio más grande de la historia, más grande que todo el imperio romano. Hablamos en tamaño de una equivalencia al continente africano. No exagero. Su padre fue envenenado cuando éste apenas tenía 10 años de edad, haciendo que Genghis, su madre y sus 6 hermanos tuvieran que vivir en la indigencia. A pesar de esto, y gracias a su linaje, su liderazgo y su carisma, Genghis Khan logró fundar el primer imperio Mongol tras unificar todas las tribus nómadas de esta etnia. Es considerado, además, uno de los  hombres más fértiles de la historia de la humanidad. Las 36 esposas y las muchas más concubinas que tuvo debieron de proporcionarle cientos de hijos, hasta el punto que se estima que alrededor del 8 % de la población que vive actualmente en el imperio que él conquistó son descendientes del emperador mongol. El 18 de agosto del año 1227, Genghis Khan murió con 65 años de edad tras caer de su caballo. Se encontraba sitiando la ciudad de china de Ningxia (hoy conocida como Yinchuan). Consciente de su final, el gran Khan mandó que su muerte se ocultara hasta haber logrado la victoria y los habitantes de la ciudad hubieran sido aniquilados.  Dice la leyenda que fue enterrado con 40 doncellas y 40 caballos previamente sacrificados. Quienes prepararon el enterramiento, fueron ejecutados por un grupo de soldados, que a su vez fueron ejecutados por otros soldados cuando regresaron de la misión. Fue su  hijo Tolui quien presidió el cortejo fúnebre tanto a la ida como a la vuelta, y el único que quedó con vida. También se cuenta que su enterramiento fue pisoteado por 3000 caballos durante 3 días y que después 1000 soldados permanecieron en el lugar de guardia hasta que volvieron a crecer los árboles. Por supuesto, se enterró con un ajuar inmenso, fruto de sus muchas conquistas. La ubicación de su tumba se convirtió en tabú y aún hoy es uno de los grandes secretos de la historia. La montaña de Burkan Kaldun, en la cadena montañosa de Khentii, al noreste de Ulan Bator, la capital de Mongolia, es un paraje sagrado para el pueblo mongol y Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. En sus proximidades habría nacido Genghis Kan y se sospecha que allí fue enterrado. El lugar resultó durante años inaccesible para los arqueólogos ya que al independizarse Mongolia en 1924 quedó bajo la órbita de la URSS y los soviéticos prohibían las investigaciones sobre el conquistador mongol. Arqueólogos de todo el mundo han intentado  dar con la tumba del gran Khan, incluso desde el espacio, vía satélite, aún sin éxito. Para los mongoles Genghis Khan sigue siendo casi un dios y piensan que se debe dejar en paz su tumba, tal como él quiso. Así ha sido. 

 

 

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