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Pedro Rico
Miércoles, 14 de diciembre de 2016
no se puede ver a otros si no es desde uno mismo

Cine y Psicología

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Noticia clasificada en: Artes Ciencias Cine

El cine ha estado ligado siempre a la psicología y a la psicopatología. Los conflictos, internos o intrapsíquicos a la manera de Freud o residentes en la ocasional complejidad de las relaciones con los demás, han sido motor de historias cinematográficas, como mucho antes sirvieron de materia prima a la literatura.

La presentación de un conflicto, su nudo y su resolución, atraen al ser humano y le “enganchan” porque todas las personas han estado alguna vez “en conflicto” consigo mismos o con el mundo que les rodea.

 

Las road movies como metáfora o no de viajes exploratorios en busca de uno mismo o en busca de un amor perdido, de un padre que nunca se conoció, de un soldado. Apocalypse now, la obra maestra del cine que Francis Ford Coppola estrenó en 1979, relata el viaje que un capitán estadounidense realiza por un río camboyano en busca del coronel Kurtz.

 

Las comedias románticas, que junto con la música pop nos enseñaron los recovecos del amor y del cortejo, exhiben crisis, luchas contra el propio narcisismo en pro de relaciones maduras y sanas. Alfred Hitchcock, director de cine de culto nacido en Londres, podría ser considerado uno de los grandes divulgadores sobre las teorías freudianas; algunas de sus películas son verdaderos tratados de psicología intrapsíquica que explican fobias y traumas, incluso se hace mención a ciertas técnicas psicoterapéuticas propias del psicoanálisis. Otro maestro del cine, Martin Scorsese, pasó buenos ratos en el olimpo del cine con algunos de sus films como Taxi Driver , reconstrucción psicopatológica de un taxista neoyorquino que podría explicar bastante bien el concepto clásico de trema (descrito por el psiquiatra alemán Klaus Conrad) o el “trabajo” delirante como fase que precede a un episodio psicótico en el intensísimo retrato de un hombre que se va aislando del mundo que le rodea, hacia el que empieza a desarrollar ira y contra el que se va preparando para luchar, sintiéndose de alguna manera elegido para limpiar las calles.

 

La obsesión del director por una idea, el intento de los actores por acercarse al “alma” de sus personajes, por empatizar con su conflicto, son también aspectos muy interesantes del cine por su carácter introspectivo y exploratorio. Pensar en otros, ver el rostro de otros, escuchar a otros, tiene siempre algo de “verse” a uno mismo. Podría decirse que no se puede ver a otros si no es desde uno mismo. Por lo tanto, ver cine, es en muchos casos una oportunidad de pensar en uno mismo a la luz de los demás. Nuestros sueños, nuestras heridas, están en las historias de los demás y el cine es un regalo a la hora de mostrarnos al otro desde distintos puntos de vista poderosos.

 


 

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