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Humberto Robles
Viernes, 2 de diciembre de 2016
Del Cabaret al Micro Teatro

Otras teatralidades

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Noticia clasificada en: Cabaret Teatro

“El teatro es la voz del pueblo cuando se hace con sinceridad. No hablar tan de prisa como los políticos. Reflexionar pues, para decir la verdad.” (Emilio Carballido)

Otras teatralidades

 

En México, además de presentarse obras de la dramaturgia clásica y contemporánea nacional e internacional, existen otras teatralidades como el cabaret, la Impro, el stand-up, el teatro en departamentos, así como el formato de Micro Teatro. En un mundo globalizado, estas corrientes suelen provenir de otras latitudes y llegan a nuestro país a veces solo como modas pasajeras y otras permaneciendo en el gusto del público.

 

El cabaret alemán y el teatro de Carpa fueron gran influencia para que, años después, comenzara el movimiento de teatro-cabaret en México, aquel cuyo fin es el de la sátira política y social, el cual inició en los años 70 en el hoy extinto Bar Guau, con espectáculos dirigidos por Julián Pastor, reconocido principalmente como actor y director cinematográfico.

 

En los años 90, en donde fuera la casa del escritor Salvador Novo, la actriz y directora Jesusa Rodríguez y su esposa Liliana Felipe fundaron el teatro-bar El Hábito y renovaron el Teatro La Capilla. Tiempo después el grupo Las Reinas Chulas tomó El Hábito para transformarlo en El Vicio y además crearon el Festival Internacional de Cabaret. Actualmente ellas montan sus propios shows y dan cabida a otros cabareteros para que se presenten en su foro. A propósito de esto, Cecilia Sotres, una de las integrantes de Las Reinas Chulas, acaba de publicar un ensayo único en su tipo sobre el quehacer del cabaret.

 

Otras teatralidades

 

También en los años 90, el restaurante La Bodega le abrió las puertas al cabaret y tal fue el éxito que posteriormente transformó lo que fuera el antiguo foro de una escuela teatral para convertirlo en El Bataclán, un lugar para espectáculos principalmente de cabaret, aunque también se presentan de eventos musicales.

 

En la actualidad entre los cabareteros más reconocidos se encuentran Tito Vasconcelos, Roberto Cabral, César Enríquez Cabaret, Leticia Pedrajo “La teatrera solitaria”, Felipe Nájera y Darío T. Pie (cada uno con su propia interpretación de la Doña María Félix), las cantantes Astrid Hadad y Regina Orozco, los montajes del actor, dramaturgo y director Juan Ríos con las actuaciones de Marcela Morett, Yuriria del Valle, Sandra Sánchez Cantú, Valeria Vera, Montserrat Marañón, Regina Blandón, Enrique Galván, Carlos Rangel, Roberto Gutiérrez, entre otros; así como los grupos de Las Hijas de Safo, Género Menor, Cabaret Misterio, Sexto Sentido, Colonche Cabaret, Talavera Cabaret, Galatsia Teatro, Carreta de Locos, La Desfachaté, muchos de los cuales son del interior del país, donde el género del cabaret se ha extendido y ha cobrado fuerza en años recientes. Con el característico espíritu del cabaret, los antes mencionados han creado espectáculos de ácida crítica social y política, como una expresión contracultural.

 

Empezando el siglo XXI llega a México una corriente que ya tenía gran recepción en España y Argentina, el movimiento de la Impro. Gran parte del encanto de esta vertiente es presenciar la habilidad y agilidad de los actores para crear una o varias historias siempre a partir de las propuestas del público; las temáticas son tan variadas como lo planteen los espectadores. También existe una variante de la Impro llamado Teatro Play Back.

 

Desde hace algunos años ha cobrado auge el Stand-Up, un estilo de comedia proveniente y muy popular en Estados Unidos. Se trata de actores o actrices que, basados en su vida y experiencias, escriben, dirigen y actúan sus propios espectáculos. Son montajes unipersonales que propician la interacción con el público, donde la mayoría de las veces la crítica social o política está prácticamente ausente. Entre los standuperos más conocidos están Sofía Niño de Rivera, Manu Nna y Héctor Suárez Gomiz, entre muchos más.

 

Del Cabaret al Micro Teatro

 

Otra tendencia que ha vuelto a la actualidad es la de Teatro en Departamentos; en vista de la dificultad para acceder a foros convencionales o de contar con breves temporadas en estos, el dramaturgo y director Xavier Villanova ha escrito y dirigido varias obras que se presentan en casas particulares provocando una experiencia íntima entre actores y espectadores.

 

Hoy en día uno de los fenómenos de moda es el Micro Teatro, que nació en España y pronto tomó auge en otros países iberoamericanos. Cada temporada se lanza una convocatoria con una temática particular a fin de que dramaturgos, directores y actores hagan sus propuestas, presentando al final doce obras de quince minutos cada una; el público elige el “menú” de obras y cuáles de ellas quiere ver. Esta nueva oferta teatral ha generado una gran cantidad de público y que hacedores teatrales se dediquen a montar obras breves. Otra variante es la de Teatro en Corto, que posee el mismo formato que el Micro Teatro.

 

Algunos teatreros y críticos con ínfulas demasiado elevadas -más obsesionados por la forma que por el fondo- consideran estas corrientes como géneros menores, sin el valor de una verdadera propuesta teatral o de vanguardia. Sin embargo, desde mi punto de vista, lo que habría que considerar es si se trata de montajes con calidad, rigor y sobre todo si poseen un discurso que le transmita algo al público. Por ejemplo, el cabaret político y social tiene esa función de ser teatro provocador y disidente, Teatro Útil –como lo denominaba Bertolt Brecht-, un acto frecuentemente efímero pero indispensable para la crítica y los cuestionamientos del aquí y ahora.

 

Mientras muchos teatros donde se presentan obras comerciales o subvencionadas por el régimen carecen de público o no logran atraer suficientes espectadores, estas tendencias han logrado posicionarse en el gusto de la gente. Porque cabe señalar que estas propuestas son en su mayoría producidas de forma independiente, sin patrocinios privados ni apoyos gubernamentales. De esta manera, un grupo considerable de creadores ha logrado generar sus propios proyectos, ha encontrado una fuente de ingresos y ha logrado permanecer en las tablas y las carteleras. Después del reciente recorte presupuestal a la cultura oficial es momento de apelar a la creatividad artística y a otras formas de producción más allá de la corrupción y la endogamia del teatro institucional.

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